Arancel

Trump, como el que no quiere la cosa, tuitea, entre otras lindezas, que ha vencido al ISIS y que se pira de Siria

La República Democrática del Congo ni es república, ni es democrática, ni es del Congo desde que llegó por allí Diogo Cão en 1482 y el contacto convirtiera la cultura bakongo en otra cosa. Algo parecido le pasa a la Unión Europea, que ni está unida -eso es evidente- ni es Europa, si contamos con que abarca menos de la mitad de la superficie del continente europeo y deja fuera a un tercio de su población. Les decía la semana pasada que los malditos liberales de la Costa Este le quieren poner los grilletes al pollo Donald, pero en tanto lo consiguen -o no-, el pollo se hace el gallo y nos casca aranceles del 10% en aeronáutica y del 25% en una lista de productos que no me cabe en dos meses de columnas, y además discriminando por países, que hace más pupa.

Mientras Borrell en el Parlamento Europeo declamaba que "Las fronteras son cicatrices que la Historia ha dejado grabadas en la piel de la tierra, etcétera, etcétera…" para general y abundante lubricación de los escaños y las escañas del 60 de la Rue Wiertz, Trump, como el que no quiere la cosa -entre tinte y tinte-, tuitea, entre otras lindezas, que ha vencido al ISIS al 100%, que se pira de Siria, que si Turquía -un miembro de la OTAN camino del genocidio, oigan- se pasa de la raya destruirá su economía, y -ahí tiene toda la razón- que Europa y "otros" deben cuidar de su propio territorio. El lenguaje que utiliza el payo en esos tuits es digno de análisis profundo: si hay algún psiquiatra en la sala, que se ponga, que a mí, sin saber ni psiquiatría ni inglés me da que tanto farmatint le ha dejado la azotea hecha lejía.

En cualquier caso es una declaración de guerra económica que no puede quedar sin respuesta, y como la UE ni está ni se le espera, la única salida por ahora es trascender -o descender, según se mire- la atomización estatal europea -China es una, USA es una, Rusia es una, la India es una, la UE ¿cuántos somos?, ¿y España?- y desbordar por subsidiariedad a través de las póleis y las empresas -de emprender, emprendedor que es peiratés, pirata en griego ¿qué hay más libre que un pirata?- estableciendo relaciones bilaterales allí donde exista una oportunidad y la ley no lo impida. Y respecto a los tambores de guerra, sepan ustedes que arancel viene del árabe al-inzál, de inzál, alojamiento y era un impuesto que pagaban los civiles para eximirse de alojar tropas en sus domicilios. Esa es la cuestión, nada nuevo bajo el sol.

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