Mensaje en la botella

Aparcar en el Reina Sofía

Pues si alguien esperaba una vuelta de tuerca más en el espectáculo del aparcamiento del Hospital Reina Sofía de Córdoba, ya la tiene. El Ayuntamiento de Córdoba se descolgó el viernes con una nota de prensa -así se evitan preguntas incómodas- en la que se asegura que el parking, después de meses de debate, se queda como está: gratis, según el concejal de Movilidad, Andrés Pino. El asunto tiene su miga y daría para más de un artículo, pero así a bote pronto uno se pregunta qué narices hace el Consistorio de la capital tomando todo el protagonismo en un asunto que no es de su competencia, sino de la Junta de Andalucía, y que originaron el propio Servicio Andaluz de Salud y la actual consejera del ramo, la cordobesa Marina Álvarez, cuando dirigía los destinos del centro sanitario de referencia de la provincia.

Habría que recordar que el germen del conflicto está en el intento del Hospital de privatizar el parking, todo ello con la intención de recaudar unos cuantos millones de euros -bastantes- y así acometer la deseada ampliación del Materno-Infantil. El proyecto, llevado con bastante sigilo, fue desvelado por este periódico y la reacción de la sociedad civil no se hizo esperar. Tal fue la presión que el Gobierno andaluz no tuvo más remedio que desistir de su pecuniaria intención. Y ahí, no se sabe muy bien por qué, entró en juego el Consistorio con un proyecto mucho más amplio de movilidad y demás, pero que acababa prácticamente en el mismo sitio, que no es otro que quienes por obligación tienen que aparcar su vehículo en el entorno del Reina Sofía pasen por caja. Desde entonces, muchas declaraciones de intenciones, apelar a la participación, búsqueda de consensos y todo lo que ustedes quieran, que bien se podría resumir en la frase de mi compañero Luis Pérez-Bustamante: "La parálisis desde el análisis".

El tiempo ha ido pasando, hasta que en estos primeros días de agosto el edil de Movilidad -el mismo que critica la mentalidad cochista de los cordobeses- realiza una rectificación en toda regla y dice que mejor dejarlo todo como está, que en septiembre se reunirá la mesa de trabajo sobre movilidad y que, si procede, ya verán si abordan el tema de los aparcamientos en el Hospital.

Ya puestos -digo yo- pues que analicen de verdad el problema para, por ejemplo, reforzar un servicio público de transporte más eficaz que sirva como alternativa al vehículo privado, al menos para quienes viven en la capital. Y, por otro lado, a ver cómo explican lo de aparcamiento gratis, porque hasta ayer mismo los usuarios se ven "invitados" a pagar a unos vigilantes por estacionar en unos terrenos que son públicos. Es más, dependiendo de con quién te encuentres, esa "invitación" se puede convertir en una discusión desagradable e innecesaria. Por lo pronto, si de verdad no cuesta nada a los sufridos usuarios aparcar su vehículo, bien podrían dejar bien claro a la entrada y en carteles visibles que no hay obligatoriedad alguna de desembolso.

De lo planteado en un principio a lo que finalmente se ha decidido no ha pasado más que el tiempo, porque el punto de partida es el mismo. Dicen que tenemos lo que nos merecemos pero, a veces, lo dudo.

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