Tomates y calabazas

Lourdes Chaparro

lchaparro@eldiadecordoba.com

Apaga la luz al salir

No se puede estar criticando hace años que había que bajar el precio y ahora escudarse en que la culpa fue de Aznar

Ahora resulta que hay plena libertad para que no se abuse del precio de la factura de la luz y que se puede cambiar de método, pero claro, se trata de una concesión de la solo que se puede servir el Gobierno central, que está a la espera de que sople el viento a su favor para que el coste se reduzca, tal y como ha dicho la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera.

El precio de la luz está desbocado, tanto o más que la pandemia, y en Córdoba ya se ha registrado un pico de demanda, no muy alto, pero sí lo suficiente cuando el termómetro no pasa de los cero grados y el frío se mete en los huesos y parece no querer salir. La lucha contra el más que elevado coste de la energía eléctrica -pagamos más por impuestos que por consumo- resulta irritante y molesto a estas alturas de la vida. Se trata de una petición que se hace cada vez que llegan las bajas temperaturas o cuando entramos en una ola de calor. ¿Y qué pasa, que el resto del año la electricidad es gratis y nadie se acuerda de las puertas giratorias de los políticos españoles en empresas energéticas cuando algunos se rasgan las vestiduras por ambas situaciones? Hipócritas es una palabra demasiado benévola para ellos. No se puede estar criticando hace años que había que bajar el precio de la luz, o nacionalizar las eléctricas, y ahora escudarse en que la culpa fue de Aznar, cuando se puede hacer. El problema es que hay que seguir cobrando a final de mes sea como sea. El problema es de todos los que se escudan en no he sido yo y la culpa es de otros, algo que resulta, sinceramente, irritante cuando nos tocan el bolsillo, que cada vez está más vacío y frío con la subida de impuestos, de lo que poco a poco nos vamos dando cuenta a la hora de hacer la compra de una simple lata de Coca-Cola light.

Si se puede bajar el precio de la luz, adelante. Basta ya de decir que la Unión Europea no nos deja, que ya pasó con las mascarillas y, sinceramente, no creo que otro episodio igual estemos ya dispuestos a admitir, y menos cuando se quieran llevar el mérito en La Moncloa de nuevo si es que no esperan a que el viento les sea favorable y hacen algo al respecto antes de que llegue la primavera. El rédito político tiene un coste, pero es más necesario y vital aligerar la factura eléctrica, que todos dependemos de ella. Y más con estos fríos que nos ha dejado Filomena.

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