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Mensaje en la botella

Ahora toca lo importante

Los gobiernos deben ponerse a trabajar; ya no hay excusas ni cálculos electorales egoístas

Ya se acabó. Hoy concluye nuestro periplo por las urnas, con nada más y nada menos que tres convocatorias electorales en seis meses, tres citas en las que hemos elegido -contando la de hoy- nuestros representantes en el Parlamento de Andalucía, en el Congreso de los Diputados, en el Senado, en los ayuntamientos y en el Parlamento Europeo. A la espera de la participación de la jornada -que en Córdoba, con feria incluida, puede ser inferior a la registrada en abril y en diciembre- tenemos que reconocer que los ciudadanos hemos asumido con paciencia que no había más remedio que renovar las instituciones y aclarar un panorama político enracedido, pero que ha traído como consecuencia una nueva fragmentación del voto, con la presencia en las cámaras legislativas de partidos hasta ahora intrascendentes.

En cualquier caso, el contador se pone a cero, que en el fondo es lo que la mayoría quiere. Ya no hay excusas, ni impedimentos, ni cálculos electorales egoístas para que los gobiernos se pongan a trabajar. Ya no vale hablar de segundas vueltas ni de milongas. Lo que quiere la sociedad es que toda la maquinaria administrativa eche a andar con la máxima diligencia con vistas a los próximos cuatro años, que acierten en sus decisiones y que se tengan en cuenta los intereses generales por encima de los particulares.

La Junta de Andalucía tiene que presentar cuanto antes sus cuentas, desvelar sus verdaderos objetivos y que se note -si tienen capacidad para ello- que el cambio de palabra que vienen pregonando desde el mes de enero se traduce en hechos.

Casi lo mismo hay que reclamarle al Congreso de los Diputados. Han de elegir ya a un presidente del Gobierno que se dedique a la gestión, a la vez que rebajar un poco -o mucho- el tono exhibido hasta ahora. No puede ocurrir lo del pasado martes, cuando las Cortes más parecían un patio de colegio que una Cámara que representa a los ciudadanos. Pataleos, abucheos, bronca, en fin, una vergüenza que la ciudadanía no se merece.

Y la misma exigencia deben asumir los ayuntamientos. Esta noche, con los datos en la mano, tocará reflexionar. Unos estarán contentos y otros empezarán a lamerse las heridas. En cualquier caso, quedan apenas 15 días más para que los concejales -son ellos los que eligen al alcalde, no el votante, por si alguien lo olvida- aclaren también el panorama en sus ayuntamientos y asuma cada uno su responsabilidad, bien sea en el gobierno o en la oposición. La travesía del desierto ha terminado. Los roles están repartidos y lo que toca es ponerse manos a la obra. Los vecinos hemos cumplido con nuestro deber. Ahora hagan ustedes lo mismo. Lo urgente ya pasó, ahora comienza la importante. Y, por favor, no nos defrauden.

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