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La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Adiós a un actor genial

Admiro a muchos actores de doblaje, pero con Corsellas tengo una deuda personal

Era extraordinaria la voz de Richard Burton? Pues la suya no lo era menos. Recitando a Anouilh en Becket, a Shakespeare en La mujer indomable o a Tennessee Williams en La mujer maldita este gran actor de doblaje hizo una tan prodigiosa recreación de los personajes interpretados por Burton que -perdónenme quienes aborrecen el doblaje- siempre veo estas películas, sobre todo la última, enriquecidas por su voz.

¿Era excepcional la voz de Sean Connery? Pues este genio del doblaje estaba a su altura como una de sus voces españolas más reconocibles desde 1964, lo que incluye La casa Rusia -¡qué fusión la de su voz con la música de Jerry Goldsmith!-, esas grandes películas de Lumet que son La ofensa y Supergolpe en Manhattan o el último Bond canónico, Diamantes para la eternidad.

Era Arsenio Corsellas, una de las más hermosas voces graves -más bien honda- que jamás se hayan oído en una pantalla, genial actor de doblaje fallecido el pasado sábado. Debutó en Radio Juventud de Barcelona a principios de los años 50 y pasó después a RNE, donde se inició en la interpretación de la mano del gran Juan Manuel Soriano en Teatro invisible. También actor de doblaje -nada menos que el Flynn de Robín de los bosques, el Ladd de Raíces profundas" el Douglas de Espartaco o el Martin de Río Bravo- Soriano le introdujo en el mundo del doblaje.

Sus primeros trabajos inolvidables fueron el doblaje de John Gavin en Imitación a la vida y Psicosis. En su larga carrera fue la voz de Kirk Douglas, Charlton Heston, Yul Brinner, James Garner, Michael Caine, Albert Finney o Nick Nolte. Pero sobre todo, además de las de Burton y Connery, fue la voz de Hudson en Escrito en el viento, No me mandes flores o Su juego favorito, la de Lancaster en Vencedores y vencidos o Atlantic City y la de Mastroianni en Fellini 8 ½ o La noche.

Admiro y respeto a muchos actores de doblaje tanto como a los mejores de cine o teatro. Pero con Arsenio Corsellas tengo contraída una deuda personal porque él fue la voz del Burton de La mujer maldita, una película olvidada que vi hace casi medio siglo en el cine Cervantes y desde entonces es una de mis compañeras de vida. Será mi homenaje a Arsenio Corsellas volverle a oír recitando el texto de Tennessee Williams con el fondo de la música de John Barry: "¡Boom!... La impresión de cada momento de seguir aún con vida".

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