Gafas de cerca

José Ignacio Rufino

jirufino@grupojoly.com

Acoger a emigrantes

En una minilegislatura con el Parlamento colapsado, queda la política de gestos

El nuevo Gobierno español no va a desaprovechar una sola oportunidad de gobernar que no lo obligue a tener que pasar por la gymkhana de legislar, o sea, de conseguir mayoría en un Parlamento de máxima fragmentación. La creación de un Alto Comisionado contra la Pobreza Infantil y, como supimos ayer, la acogida de un barco errante con cientos de migrantes son dos medidas, digámoslo así, que dan color colorado, de izquierdas. En cuanto a la economía, ya ha adelantado la ministra de Hacienda, la andaluza Montero, que no sólo van a defender los Presupuestos del PP contra el PP -cosas veredes….-, sino que no van a tocar la reforma laboral como prometió el PSOE en su programa, ni van a subir los impuestos "por ahora". Este de los impuestos es un gran asunto de esta minilegislatura poco legislativa. Y para tumbar la ley laboral hace falta mayoría de votos.

En un segundo gesto de humanidad -perdón, humanitarismo-, el nuevo Gobierno ha ofrecido el Puerto de Valencia para que recale el Aquarius, un buque de la ONG francesa SOS Mediterraneé que iba a la deriva con 629 emigrantes que querrían ser inmigrantes. Italia y Malta le han negado el atraque, y el líder de la Liga Norte Matteo Salvini ha considerado tal curso de los acontecimientos "una victoria". A este ganador de las últimas elecciones junto -agua y aceite- al antisistema y anticomunitario Movimiento 5 Estrellas lo llaman todos, por separado o todo junto, neofascista, populista y ultraderechista. Salvini responde -a su manera, la contraria de Sánchez- a las expectativas y temores de sus votantes. Su sentimiento es: "Nos ha tocado acoger y dar ayuda humanitaria -o sea, alimento, atención médica y alojamiento-, sin recibir a cambio justa compensación por hacer el trabajo sucio de la Europa rica e hipócrita, y muchos italianos del sur y sus islas ven cómo su patrimonio y su vida diaria se ve deteriorada por la arribada continua de africanos sin oficio ni beneficio".

Piense usted en sí mismo, póngase en el pellejo de muchos italianos afectados. También es de buena condición o de buen cristiano practicar, alternativamente, la humanidad o las obras de misericordia . Pero hágalo de verdad, no de boquilla. O evíteselo. Esperemos acontecimientos. La España que ahora es oficialmente de izquierdas, a falta de legislatura, se ve abocada a los gestos. Si no puedo tumbar la reforma laboral, enarbolaré la causa humanitaria (o feminista, ecologista, homosexual, inmigrante…). Lo de dentro puede esperar. El arte de lo posible, llaman a la política.

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