Análisis

Pilar cernuda

... Y más despropósitos

De mal en peor, de despropósito en despropósito, Quim Torra dice ahora que condena todos los actos de violencia, pero encarga una investigación sobre el comportamiento de los Mossos en los últimos días. Da la impresión de que Torra, presidente de la Generalitat y presidente por tanto de la Policía autonómica, condena la violencia… pero la que puedan haber cometido sus agentes. No vio lo que todo el mundo vio, que esa violencia procedía de los grupos que ampara, incluso de los grupos a los que da alas y ánimo: los CDR y Tsunami Democràtic. Todo un disparate.

Al mismo tiempo que Torra se presenta con su cara amable, la de la condena y la negociación "sin condiciones" -no se lo cree ni él-, los independentistas anuncian que llevarán a sus Parlamento iniciativas en pro de la independencia. Es decir, que estamos en las mismas: sólo aceptan negociar la celebración de un referéndum sin tener en consideración que es ilegal, y sólo aceptan negociar que España se retire de Cataluña para permitir que más pronto que tarde se convierta en un país independiente. Lo de siempre. Y si hay violencia, se le echa la culpa a los Mossos, la Policía Nacional y la Guardia Civil. No hay condena a las actuaciones de violencia extrema protagonizadas por los CDR y Tsunami y que ha visto el mundo mundial.

No existen motivos para el optimismo. Torra es un personaje de medio pelo, pero hace mucho daño; Puigdemont sigue empecinado en mover todos los elementos necesarios en el extranjero para desprestigiar a su país, la sociedad civil catalana está rota y es difícil que se recomponga, y los independentistas siguen empecinados en creer que ellos, y sólo ellos, representan a Cataluña, como si no existiera una mayoría de catalanes que además de catalanes se sienten españoles. No les interesan. los independentistas sólo piensan en ellos mismos.

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