Análisis

la gloria de san agustín

En caldo

El otro día, después de un montón de años, pero una pila, mi hermana hizo albóndigas en caldo, que es un plato que cuando lo hacía mi madre me estaba relamiendo durante una semana antes, de lo que me gustaban. Y hasta puede que más, que la verdad que le salían de maravilla, pero una cosa mala. Una auténtica barbaridad.

Llevábamos sin comerlas, y no exagero, más de veinte años, y hasta puede que más, que yo no sé por qué pero ni queríamos hacerlas ni tampoco comerlas, como si hacerlo fuera algo en contra de nuestro pasado, o de nuestra memoria o de yo qué sé. Por supuesto, y eso que siguió la receta al pie de la letra, no le salieron a mi hermana tan buenas como a mi madre, ni yo las lie tan bien como las liaba ella, que le salían redonditas, todas tan perfectas que hasta daba pena comérselas, pero tampoco nos salieron mal del todo, ni mucho menos, sobre todo si tenemos en cuenta que fue la primera vez, que la segunda seguro que ya son otra cosa. Aunque también puede ser que la memoria nos juegue una mala pasada, que no sea tan buena como creemos, y estemos convencidos de que estaban más buenas de lo que realmente estaban, que eso dicen que pasa más de lo que imaginamos con los recuerdos, sobre todo con aquellos que conservamos desde que somos unos nenes. De cualquier manera, estoy seguro que las albóndigas de mi madre estaban más buenas.

Cuando mi madre las hacía, yo me ponía diez o doce albóndigas, y no me ponía más porque no me dejaban, y además migaba media telera en lo que quedaba de caldo, que cuando eso empapuchaba era para tirar cohetes, que es de las cosas más buenas que he comido en mi vida. Y que no lo he dicho hasta ahora, como están buenas estas albóndigas es con caldo del cocido, por supuesto, que eso ya es el remate perfecto. Pues lo curioso es que siendo, como es, un plato tan cordobés, se lo cuentas a mucha gente y dicen que no lo han probado en su vida y que solo han comido albóndigas en salsa y con patatas fritas, que están buenas pero son otra cosa, claro. En fin, que puede que haya hablado de las albóndigas esta semana por no hablar de otra cosa, aunque también puede ser que hablando de ellas hablo de otra cosa, al mismo tiempo, y no sé si me estoy explicando. Pero si no las han probado, no dejen de hacerlo, que no se arrepentirán.

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