Análisis

la gloria de san agustín

San Valentín

Bueno, que parece que ya me estoy escapando del resfriado, que he estado más malito que otra cosa, que vaya el que he cogido este año, casi sin beberlo ni comerlo, de un día para otro. La verdad es que estamos pasando un frío de los buenos y es normal que nos catarremos y hasta que agarremos buenas gripes, que según me han contado este año viene dura, que te deja tumbado una semana.

Cayetano ha estado fastidiado también, pero ya se la ha pasado, y menos mal porque vaya cómo es con las enfermedades, como ya conté no hace tanto, pero es normal, que hay así más gente de la que imaginamos, pero mucha más. Por suerte, esta semana ya hemos vuelto a la calle como de costumbre y nos hemos vuelto a ver con nuestros amigos y a las primeras de cambio ya estamos organizando un pedazo de perol, pero de los muy grandes, para el domingo que viene, pero no se vayan a creer que porque esté cerca San Valentín, que nosotros no somos mucho de esa tradición que se han inventado los de los anuncios. Hablando de San Valentín, vaya la que me ha dado mi hermana con que le regale algo a Soraya, que me ha dado la misma que en Reyes y hasta puede que algo más, pero yo aquí me he resistido, que me conozco yo a los del barrio y es lo que me faltaba, como no tiene guasa esa gente. Vamos, que no voy yo a echar gasolina al fuego, que estos no necesitan ni media chispa para montar una candela, lo que yo les diga a ustedes.

Cayetano me está diciendo desde que se lo conté que a lo mejor lo de mi hermana es una exageración, pero sí que debería tener un detallito con ella, lo que fuera, y él me recomienda que la invite a unas tapillas o algo parecido, que la verdad que eso es una cosa que disfrutamos los dos, aunque suene a egoísta. La verdad es que no debería haberlo dicho, ya, pero es que yo soy así, que a lo mejor digo lo que mucha gente piensa y se calla, ya saben ustedes. Eso sí, en el barrio no me quedo, que aquí nos tienen más que vigilados, estoy pensando en alguna Sociedad de Plateros, que son unos sitios muy buenos y con unos precios la mar de apañados, aunque ya han subido un poco. Vaya, esto me ha recordado lo del Gallo, que tendré que escribir más despacio cuando me haya enterado de todo bien, porque vaya tela. Ese hubiera sido un sitio la mar de bueno para esto, muy cordobés y muy bien de precio, y se comía de maravilla. Y vaya pedazo ambiente que había siempre. Qué lástima, pero lástima.

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