Análisis

francisco andrés gallardo

El Guerra

Alfonso Guerra no es el típico contertulio de postureo, cronista gafapasta o con cara de cenutrio al servicio de una web independentista, y que tanto gustan darles pábulo en los programas de La Sexta y en Espejo público. El otrora temible hermano de Juan piensa por sí mismo y no sólo suele tener una opinión de cada asunto sino que su punto de vista pincha como un clavo. En estos tiempos de desorientación y fragmentación son valiosas sus aportaciones, sus firmezas ideológicas y su claridad pragmática. Es decir, se aleja bastante de los vaivenes sanchistas y podemitas, que igual te pisotean una identidad como te defienden al enemigo para ganarse unos apoyos, unos votos, unas regalías. Guerra, socialdemócrata por derecho (por Derecho), es de esos políticos que nunca hablaron pidiendo permiso. A eso no están acostumbrados en La Sexta, donde gusta la progresía domada. Évole creía que Alfonso iba a rematarle de cabeza como sus junqueras, sus iglesias y otros disidentes de escayola que ya no hay nadie que se los crea.

El que fuera crucial número 2 del felipismo imperial (el mayor momento de desarrollo y esplendor de España, del 82 a principios de los 90) no tuvo ni una mijilla de cesión con los golpistas secesionistas, dejando perplejo a Évole, que tiene para su tierra unos desvelos y susceptibilidades que nunca se le han notado cuando ha querido arremeter, con testimonios ajenos, contra todas las instituciones españolas. Con ese sarcasmo teatralizado que tantas antipatías se ganó durante lustros, Guerra toreó en Salvados. Da grima leer ahora la prensa reaccionaria agasajándole.

El millonario Évole se volvió trasquilado de un programa que le dieron hecho. El político socialista, de paso, mostraba en el epílogo su rechazo al monckumentary (un documental fake, para entendernos) sobre el 23F que retoman en Salvados y cuyo fin, con humo, era echar más tierra al Rey. Gabilondo está arrenpentido. Como jurado en el FesTVal de Vitoria yo lamenté con mi rechazo que se premiara tal manipulación.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios