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Análisis

josé Martínez Olmos

Cronificar el cáncer

Un trabajo del CSIC vislumbra amplias mejoras en el diagnóstico

Una nueva tecnología pretende transformar el cáncer de pulmón en una enfermedad crónica mediante análisis de sangre y sensores ultramar sensibles. Esto puede ser una realidad a partir de una serie de estudios que desarrolla una investigadora química del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y, a partir de los cuales, se vislumbra una tecnología diagnóstica 100.000 veces más sensible que las hoy existentes.

Una tecnología que combina un análisis de sangre con el uso de unos dispositivos ultrasensibles que pueden detectar anticipadamente biomarcadores que indican la aparición futura de la enfermedad. El diagnóstico precoz del cáncer de pulmón permitiría anticipar la respuesta terapéutica e incluso activar mecanismos eficaces de prevención. El resultado, una mayor capacidad de curar la enfermedad y de cronificar su evolución.

La información que les traslado abre varias vías para la reflexión; la primera, la importancia de apostar por la investigación para poder conseguir avances de relevancia para la salud de la población. El CSIC y la investigadora ( la doctora Priscila Kosaka Monteiro) nos dan una nueva prueba de la trascendencia de desarrollar programas de investigación que aprovechen el enorme talento de las generaciones actuales de investigadores. La segunda, que avanzamos con paso firme hacia la cronicidad como una realidad prevalente en nuestros servicios de salud porque, además de conseguir poco a poco avances muy relevantes en la supervivencia del cáncer de pulmón (igual que en otros tipos de cáncer), se consigue un cambio en el patrón de enfermedad que requiere la reorientación de los servicios sanitarios y la actividad de nuestros equipos profesionales.

A partir de esta realidad, se hace necesario un esfuerzo de planificación y gestión que permita que esta adaptación de los servicios sanitarios hacia la cronicidad se haga con eficacia y consiga generar mayor eficiencia para conseguir una organización más adaptada a las nuevas necesidades.

En tercer lugar, la cronicidad del cáncer de pulmón (y la cronicidad en general), condicionará nuevos desafíos a las profesiones sanitarias ya que al aumentar las necesidades de cuidados los roles profesionales deberán adaptarse con rapidez y flexibilidad a estos nuevos requerimientos.

Si a esto se une la previsible simplificación de las organizaciones por la paulatina incorporación de soluciones provenientes de la inteligencia artificial y de la robótica, asistiremos a cambios del modelo organizativo que podrán ofrecer avances en la eficiencia organizativa de los servicios de salud.

Finalmente, la mejor capacidad diagnóstica de cáncer de pulmón supone (al igual que sucede con otros avances diagnósticos y terapéuticos en otras áreas), un desafío para la sostenibilidad que requiere procedimientos de toma de decisiones que aseguren el necesario equilibrio de las cuentas públicas haciéndolo compatible con las dinámicas empresariales.

Entre estos procedimientos, la evaluación de resultados y la definición de guías de práctica clínica basadas en la evidencia se convierten en objetivos de primer nivel. En cualquier caso, bienvenidas sean noticias cómo esta para seguir confiando en que la ciencia traerá avances positivos para la sociedad. Trabajemos por hacer viable que la calidad y la equidad sigan siendo el norte de nuestra sanidad.

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