Por desgracia, este año no tengo que contarles mucho de La Velá de la Fuensanta, que lo único que hicimos fue darnos un paseíto por allí. Como siempre, yo me quedé un rato mirando el caimán, que aunque me han contado un montón de historias yo sigo sin comprender cómo llegó este bicho hasta aquí, que eso no hay quien me lo consiga explicar de manera que yo me lo pueda creer. Las cosas.

Y anda que no lo he pasado yo bien en esa fiesta, cuando era una fiesta gorda, pero muy gorda, que le hablaba de tú a la Feria, lo que yo les diga, que allí se metía media Córdoba y hasta puede que algo más, que aquello era un fiestón de los grandes, lo que yo les diga. Pero yo no sé por qué, se fue volviendo más chiquitita, yo creo porque empezamos a irnos de viaje en agosto y volvíamos tiesos como mojamas en septiembre y ya no gastábamos tanto. Y para que una fiesta dure, hay que gastar en ella, claro, que la gente no vive del aire. Pero la verdad es que de nene yo allí me lo he pasado en grande.

Y hablando de nenes, hay que hablar que esta semana pasada han vuelto a los colegios, y este año sí que ha sido una vuelta en toda regla, que llevaban ya seis meses sin ir, que se dice pronto, pero no. Que ha sido otra de las malas consecuencias de este virus que nos está dando tan fuerte y del que ya estoy más que harto, que cada día lo desprecio más y más y más lejos lo quiero de nosotros, porque nada bueno nos ha traído, pero nada. Y aunque los maestros han hecho el apaño, y menudo trabajazo se han pegado, es necesario que los chavales vayan a los colegios, porque también aprenden muchas cosas relacionándose con los demás, que eso nadie lo dude. Por eso me dio tanta alegría ver el otro día a los nenes del barrio entrar y salir de los colegios, que se les veía contentos después de tanto tiempo, y no me extraña. Y ahora a tener cuidado, a poner todos de su parte, que si lo hacemos bien, respetando los espacios y las cosas, seguro que lo podemos conseguir. Pero para eso tenemos que colaborar todos, y muy especialmente las familias. Que el otro día vi que la mayoría lo hizo muy bien, pero no todos, que no puede ser que a un niño lo lleven sus dos padres y dos abuelos, no, eso ahora no toca, no es posible. Que mientras menos se junten en las puertas de los colegios, mejor que mejor. En fin, que ya estamos rematando este verano extraño que hemos tenido, espero que el otoño sea mejor, que no quiero ni escuchar a los agoreros. Que como se suele decir, cuando llegue ese río lo cruzaremos. Que a lo mejor no llega.

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