Primeros acordes

Un romance de pop-rock y clásica

  • Los Secretos abren acompañados de la Orquesta de Córdoba la fiesta con las seis cuerdas con un recital en el que se reinventan para ofrecer clásicos inmortales en modo sinfónico

Los Secretos, anoche, en su concierto en el Teatro de la Axerquía. Los Secretos, anoche, en su concierto en el Teatro de la Axerquía.

Los Secretos, anoche, en su concierto en el Teatro de la Axerquía. / reportaje gráfico: Juan Ayala.

Hace ahora justo 14 años, Los Secretos decidieron reinventarse y darle un giro radical a algunos de sus grandes éxitos revistiéndolos con los sonidos de una orquesta de cuerda, demostrando como ya lo hicieron hace décadas pioneramente los Beatles, que el pop-rock y la música clásica no están reñidos y dejando para la historia de esa música pop-rock de este país aquel CD y DVD al que titularon Con cierto sentido. Desde entonces y algo a cuentagotas se han prodigado por distintos escenarios de toda España flanqueados por varias orquestas sinfónicas. Ayer fue la de Córdoba, dirigida por Miguel Rodrigo, la que se secretizó acompañando al grupo madrileño en la apertura del 38º Festival de la Guitarra, en un repleto y entregado a la causa Teatro de la Axerquía que coreó himnos como Pero a tu lado, Buena Chica… el inmortal Déjame y tantos y tantos otros que han convertido a Los Secretos en un grupo más que clásico, en muchísimo más que una banda de referencia de aquello que se dio en llamar en los pasados años 80 la Movida Madrileña.

A destacar, entre otros preciosos momentos del concierto, el inicio en el escenario de la colaboración Los Secretos-Orquesta de Córdoba barnizando melódicamente un tema compuesto por ese alumno aventajado del añorado Enrique Urquijo como es Quique González, Aunque tú no lo sepas, con unos acordes sinfónicos que parecían sacados de la mente prodigiosa del productor de los Fab Four de Liverpool, George Martin. No obstante, realmente y visto lo visto ayer en el Teatro de La Axerquía, sería injusto destacar sólo un momento del recital; hubo muchísimos. Momentos también inolvidables se vivieron cuando Álvaro y los suyos invitaron al respetable a un Cambio de planes, a perderse por La Calle del Olvido o a revivir aquella historia de Enrique en aquel pueblo con mar una noche después de un concierto en el que conoció a aquella chica que tenía Ojos de Gata y a la que, como Joaquín Sabina, le dedicó una canción -la del maestro de Úbeda acabó con otra melodía y letra titulada Y nos dieron las diez-.

Como es habitual cada vez que Álvaro Urquijo (voz y guitarra), Ramón Arroyo (guitarra), Jesús Redondo (teclados), Juanjo Ramos (bajo) y Santi Fernández (batería) actúan junto a una orquesta sinfónica, el concierto comenzó con un repertorio prácticamente acústico en el que, sin música clásica, el grupo repasó otros temas que son parte de la banda sonora de los últimos 40 años. La banda escogió canciones que recorrieron desde aquel EP homónimo de 1980 hasta ese su último LP de estudio hasta la fecha, ese Algo Prestado de 2015, trabajo en el que versionaban temas de otros, como ese Échame a mí la culpa que inmortalizó en la pasada década de los 70 Albert Hammond. No faltó el obligado Por el bulevar de los sueños rotos, un paseo que siempre es un homenaje a Chavela Vargas firmado a medias por Álvaro y Sabina, y tampoco faltó aquel otro homenaje, en este caso de Enrique Urquijo a su hija, que fue uno de los último temas que el malogrado exlíder de Los Secretos escribió antes de pasar a ser eterno aquel 17 de noviembre de 1999 y que bautizó como Agárrate fuerte a mí, María.

Clásicos inmortales todos ellos que formaron parte del repertorio de un concierto tan atípico como especial en un momento en el que la banda madrileña está inmersa en la gira de celebración de sus cuatro décadas de carrera, una gira que recorre distintos puntos de España bajo el título Una vida a tu lado y en la que Los Secretos se muestran con un sonido desnudo de música sinfónica, un sonido que le debe más de lo que le debió ayer a esa vieja y benditamente trillada Rickenbacker de Álvaro que escupe notas que acaban siendo una especie de mezcla de tex-mex al más puro estilo de Los Bydrs, que escupen un sonido único que ayer se convirtió en un romance musical entre el pop-rock y la clásica.

Pero antes del concierto de Los Secretos, el Teatro Góngora acogió el espectáculo Óyeme con los ojos, que abrió la programación de esta trigésimo octava edición del Festival de la Guitarra. La coreógrafa y bailaora sevillana María Pagés narró la vida y las inquietudes espirituales y existenciales de una mujer cuya vida está marcada por el baile como vocación ética. A través de esta obra de gran riqueza poética, Pagés reflexionó en el escenario sobre la vida, el deseo, el baile y el cuerpo teniendo como inspiración versos de Sor Juana Inés de la Cruz, Fray Luis de León, Ibn Arabi, Mario Benedetti o Juan Agustín Goytisolo.

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