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Un huracán llamado Ricky Martin

  • El cantante puertorriqueño ofrece un espectáculo en El Arenal ante 15.000 personas en el que repasa éxitos mundiales de su discografía como 'María' o 'La copa de la vida'

Un momento del espectáculo de Ricky Martin en El Arenal. Un momento del espectáculo de Ricky Martin en El Arenal.

Un momento del espectáculo de Ricky Martin en El Arenal. / juan ayala

Que Ricky Martin levanta pasiones nadie lo puede negar. Si no, que se lo digan a los fans del puertorriqueño que horas -muchas horas- antes del concierto hacían cola para disfrutar de la última cita del cantante dentro de su gira española. Un escenario levantado desde cero en medio de El Arenal era el destino de esta cola de fanáticos a los que el sol y las temperaturas cercanas a los 40 grados les daban bastante igual si al fin y al cabo el termómetro iba a llegar a lo más alto unas horas después.

Unas 15.000 personas se reunieron en torno a este espectáculo de luz, sonido, baile y canciones, sobre todo canciones. El cantante puertorriqueño ofreció un concierto de alrededor de una hora y media -hubo quienes se quedaron con ganas de más- en el que repasó algunos de los temas más conocidos de su carrera, desde las baladas iniciales hasta los reguetones actuales.

Algunos de los asistentes estuvieron haciendo cola desde el día de antes"Ustedes son un vicio. Mi misión hoy es que se vayan sin voz de tanto cantar", animó

No se puede negar que Ricky Martin ha sabido adaptarse a las circunstancias y el mercado musical nunca lo ha echado de menos. Cada año, fiel a su cita con el verano, el intérprete ha ofrecido a su público algún tema de esos que no paran de sonar ni cuando se ha acabado la canción. Fiebre, uno de los últimos temas publicado por el artista, despertó los gritos de un público entregado que también se sabía de arriba a abajo la letra de Vente pa'ca o La mordidita. Sólo estos tres temas, protagonistas de noches de feria y verano, acumulan entre todos en Youtube más de 2.600 millones de reproducciones.

Eso lleva a pensar qué hubiera ocurrido en aquellos años de La copa de la vida, La bomba o María. Precisamente, esta última abrió el repertorio. Le siguieron Muévete duro, Shake your bon, bon y Adrenalina, que llevaron al público al delirio. "Buenas noches, Córdoba, ¿cómo están? Es especial esta noche por estar aquí, por cerrar la gira. Mi alma se queda en esta tierra tan linda, tan bella. Ustedes son un vicio. Mi misión hoy es que se vayan sin voz de tanto cantar", invitó a la multitud.

Y es que precisamente de eso trató gran parte de este espectáculo, de cantar y bailar, una fiesta a gran escala que contó con cinco pantallas para no perderse ni un centímetro de un concierto con nueve músicos y diez bailarines. Los recuerdos de los asistentes se activaron cuando sonaron Pégate, Drop it one me, Love you for a day, Jaleo o Por arriba haciendo que, por una vez en el verano, el calor y el sudor no molestaran ante uno de los mayores espectáculos del que han podido disfrutar los cordobeses en los últimos meses.

Los cambios de vestuario también fueron una máxima durante todo el concierto. De traje, con camisa, con camiseta de tirantes e incluso con bata, así se lució Ricky Martin, que con esa última vestimenta parece acercarse a su personaje en la serie American Crime Story: El asesinato de Gianni Versace, Antonio D'Amico, quien fuera pareja del diseñador italiano.

Facetas actorales a un lado, Ricky Martin consiguió conectar con un público entregado que se las sabía todas, que bailó y que también vivió aquellas canciones lentas que antaño, porque ahora no, cantara el intérprete. Somos la semilla, un canto a los derechos humanos, o Vuelve, aquella balada que diera título a unos de los álbumes más vendidos del artista (más de ocho millones de copias y canciones como Por arriba, por abajo, La bomba, La copa de la vida o No importa la distancia, de la película de Disney Hércules) pusieron la nota lenta al espectáculo. Y por estos lares también se desenvuelve bien el puertorriqueño. Los gritos desahogados de los éxitos bailables se tornaron en pantallas de móviles con linternas encendidas en estas baladas que muchos echan de menos.

Las interacciones de Ricky Martin fueron continuas e iban desde los agradecimientos hasta las invitaciones a bailar al ritmo de todo lo que allí sonara. Las pantallas proyectaron los videoclip de los temas del cantante y acompañaron a las canciones que allí sonaron en todo momento. El espectáculo no decayó y los aplausos del gentío demostraron las ganas que tenía Córdoba de recibir al puertorriqueño.

Fue corto, pero muy intenso. Ricky Martin no defraudó a sus fans más acérrimos, a los de estar en la cola durante horas, pero también gustó a los que a lo mejor no iban con tantas expectativas. Y es que, aunque parezca mentira, los temas del cantante de Puerto Rico han sonado tanto que casi es imposible no ponerse a tararear de manera automática cuando suena una de las gordas. Un concierto que, sin duda, será recordado.

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