Cultura

Lorca 'sale' del armario en Granada

  • El hispanista Christopher Maurer y el dramaturgo Alberto Conejero preparan 'Amor (alas y flechas)', una muestra en el Centro del poeta que muestra sus relaciones amorosas

El poeta posa junto al pintor catalán Dalí, una de sus grandes obsesiones. El poeta posa junto al pintor catalán Dalí, una de sus grandes obsesiones.

El poeta posa junto al pintor catalán Dalí, una de sus grandes obsesiones. / e. d. c.

"Sólo hombres he conocido (...) La normalidad no es ni lo tuyo de conocer sólo a la mujer, ni lo mío", le contestó Federico García Lorca al director de escena Cipriano Rivas Cherif cuando éste, querido amigo y colaborador del poeta y dramaturgo granadino, le preguntó por su orientación sexual.

Para el autor de Yerma, "lo normal es el amor sin límites". "Porque el amor es más y mejor que la moral de un dogma, la moral católica. No hay quien mande, no hay quien domine, no hay sometimiento. Se necesita una verdadera revolución. Una nueva moral, una moral de libertad entera", escribió Lorca.

El poeta saldrá del armario en la nueva exposición prevista para octubre en el Centro Lorca, en la céntrica plaza granadina de la Romanilla. El hispanista Christopher Maurer y el dramaturgo Alberto Conejero preparan esta muestra, que se centrará en el amor, en la vida y en la obra de Lorca, con nombres y apellidos. "¡Ha llegado el momento de hacer una gran exposición sobre el amor erótico en la vida del poeta sin ningún tipo de tapujo ni censura!", exclama Conejero, cuya participación en el proyecto califica de "alegre responsabilidad".

El autor de Fuente Vaqueros, explica por su parte Christopher Maurer, catedrático de la Universidad de Boston, "sostiene desde sus primeras obras una profunda, extática y a veces agónica meditación sobre el amor, uno de los temas esenciales de su vida y obra". La exposición, titulada Amor (con alas y flechas), propone, en palabras de este experto en la obra lorquiana, "seguir el difícil curso de esta meditación a lo largo de su breve vida, 20 años de incesante creación, dando una generosa muestra de los tesoros del archivo recién incorporado al Centro Lorca: dibujos, manuscritos literarios, pero también cartas, fotografías y objetos personales".

El hispanista cita a Vicente Aleixandre en un momento de la conversación: "Quienes vieron pasar a Lorca por la vida como un ave llena de colorido, no lo conocieron. Su corazón era como pocos, apasionado. Amó mucho, cualidad que algunos superficiales le negaron. Y sufrió por amor, lo que probablemente nadie supo". "Es cierto", se contesta a sí mismo Maurer, "apenas se ha explorado ese aspecto de Lorca".

Amor (con alas y flechas)se trata, tercia Conejero, de "una cartografía de todas las pulsiones amorosas del poeta". El público, asegura el joven dramaturgo jiennense, hará "por primera vez" un recorrido por todos los territorios sentimentales del autor: desde los primeros amores imposibles de juventud nacidos al calor de la Vega granadina, como María Luisa Natera y María Luisa Egea, hasta llegar a lo que Conejero define como "las grandes pasiones del granadino, todas hombres".

Conejero se refiere a Salvador Dalí, una de las grandes obsesiones del autor de Poeta en Nueva York durante su época en la Residencia de Estudiantes, en Madrid -y basta, al respecto, con leer Oda a Salvador Dalí-; a Emilio Aladrén, un escultor con el que mantuvo una relación -a él le dedicó el poema El emplazado dentro del Romancero gitano-, pero que acabó cuando Aladrén lo dejó por una representante de cosméticos; a Rafael Rodríguez Rapún, "su más hondo amor", señala Conejero, compañero de fatigas en La Barraca y a quien le dedicó los Sonetos del amor oscuro; y a Eduardo Rodríguez Valdivieso, un joven aspirante a escritor al que Lorca le llegó a decir por carta: "Me asalta la idea de si tú no me querrás como yo a ti".

Autor de exitosas obras del nuevo teatro español como La piedra oscura, Conejero cree que "ya estamos preparados para hablar de la homosexualidad sin entenderla ni desde un lugar amarillista ni desde el tabú, sino desde algo que fue sustancial en la vida y en los textos de Lorca, sin que se tenga que arropar desde el eufemismo y el titubeo". La exposición que se verá en octubre trata, pues, de "hablar de manera directa y luminosa del deseo erótico de Lorca, que atraviesa toda su obra".

Conejero recuerda haber leído ediciones de El público en las que no aparecía la palabra homosexual en la introducción. "Muchos creen que incidir en la homosexualidad es minusvalorar la obra de Federico, cuando yo creo que, al contrario, multiplica sus sentidos", dice. El jiennense va más allá: "No se entiende El público o Así que pasen cinco años si uno no comprende ese combate de Lorca consigo mismo para alcanzar su libertad sexual. Para mí, El público es como una encerrona que se tiende Lorca a sí mismo para poder vivir su homosexualidad fuera de las sombras".

Tampoco cree Conejero que se puedan entender obras señaladas en la trayectoria de Lorca, como Mariana Pineda y La casa de Bernarda Alba, sin conocer sus preferencias sentimentales. "Por un lado, esas piezas son una reivindicación feminista, pero por otro conecta con su propia necesidad de ser el dueño de su deseo y de amar libremente. Con el tiempo es importante nombrar esa batalla", reflexiona el autor, que piensa que toda la obra del granadino está atravesada por "esa necesidad de libertad" y de sentirse "dueño del deseo y del cuerpo de uno mismo".

Conejero opina que "se ha vivido con miedo porque Lorca es hijo de una época" que, "por fortuna, estamos superando, pero debemos trabajar en ello". El joven dramaturgo también afirma que "la España de hoy, que abandera la lucha del colectivo LGTB, está preparada para hablar de la sexualidad sin temor". En cuanto a la exposición, le parece "importante" que "las nuevas generaciones, y pienso por ejemplo en visitantes que tengan 17 años, puedan acercarse a esta dimensión del poeta sin estar cubierta por el prejuicio o la sombra".

Esta próxima exposición del Centro Lorca se complementará con una obra de teatro creada para la ocasión por el jiennense. "Es una pequeña antología de textos del propio Lorca con una dramaturgia que los enhebra. Todos tienen que ver con la pulsión erótica. La música va a ser muy importante. La idea que tengo es la de un café cantante al que acuden hombres y mujeres para hablar de sus amores y pasiones", adelanta el dramaturgo, cuya vocación teatral, confiesa, se despertó precisamente cuando leyó con 16 años Bodas de sangre.

"Lorca es un maldito para su sociedad. He leído sus escritos juveniles y son importantísimos. Él, con 18 años, sabía que la cuestión sexual no iba como debería ir. Sus amigos se iban con prostitutas y disfrutaban, pero él no. Para él fue una tragedia cuando se dio cuenta", escribió Umbral en Lorca, poeta maldito. El propio Federico se pregunta por su orientación sexual -ya que se había visto atraído por mujeres y hombres- en una carta que le envía a Adriano del Valle en 1918: "Soy un pobre muchacho apasionado que, casi como el maravilloso Verlaine, tiene dentro una azucena imposible de regar y presento a los ojos bobos de los que me miran una rosa muy encarnada con el matiz sexual de una peonía abrileña, que no es la verdad de mi corazón". Y por ello mismo, sentencia Alberto Conejero, "nombrar a los varones a los que amó Lorca es nombrar al hombre detrás del poeta".

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