Cultura

Intenso y deseado beso que hipnotiza

  • La banda norteamericana Kiss enciende el Coso de los Califas con un espectáculo único que va mucho más allá de la música ante un entregado público que llena el recinto

Intenso y deseado beso que hipnotiza Intenso y deseado beso que hipnotiza

Intenso y deseado beso que hipnotiza

Que los Kiss son parte de la historia del rock nadie puede discutirlo por muy purista musicalmente que se sea. Que se cuentan por legiones sus seguidores, tampoco. Que sus shows son espectaculares, menos aún. Y que su actuación de ayer será una de las más recordadas del Festival de la Guitarra, es un hecho. No sólo por, insisto, lo espectacular, sino también por todo lo que la rodeó.

Vayamos por partes. Cuando The Blackmordia -una jovencísima banda de metalcore- calentaba motores para saltar a la Plaza de Toros como primeros teloneros, Paul Stanley (voz y guitarra), Gene Simmons (bajo), Eric Singer (batería) y Tommy Thayer (guitarra) aún no habían llegado a Córdoba. El vuelo que traía desde Lisboa -donde actuaron el pasado 10 de julio- a Sevilla a quienes el maquillaje convierte en El Chico de las Estrellas, El Demonio, El Gato y El Hombre del Espacio, respectivamente, venía con retraso y tras la pertinente recogida por parte de furgonetas VIP de las rockstars, la Policía Local los esperó a la entrada de la ciudad para escoltarlos hasta el Coso de los Califas, donde algunos de los privilegiados que pagaron cientos de euros por asistir al concierto ansiaban como agua de julio el momento de la noche en el que hacerse la pertinente foto de superfan en el photocall habilitado para ello.

Tras The Blackmordia fue el turno de Mago de Oz, estrellas del heavy metal patrio, que como inmejorables subalternos de ocasión prepararon al respetable para esperar entregados a portagayola la salida de esa banda con divisa americana que consigue convertir sus recitales en un intenso y deseado beso que hipnotiza a chicos y mayores, que emboba a una legión intergeneracional que hace bueno literalmente el título de uno de los clásicos de Kiss, uno de los más coreados, I was made for loving you -fui hecho para amarte-, del album Dinasty, de 1979.

La salida, espectacular, con un Gene Simmons haciendo de speaker oculto escupiendo por los bafles la clásica presentación de la banda al grito de "You wanted the best, you got the best. The hottest band in the world: KISS! [Querías lo mejor, obtuviste lo mejor. La banda más caliente del mundo: KISS!]" , para posteriormente caer el enorme telón negro con el logo del grupo y entre fuegos artificiales aparecer bajando de una plataforma suspendida del techo del escenario al ritmo de Deuce, ese tema que aparecía en el primer álbum de la banda norteamericana allá por 1972, un album que ¡sorpresa! titularon Kiss.

A partir de ese momento el grupo comenzó una galería de posturas, gestos y movimientos con los que se ganó al público, un público que se preguntaba cómo lo hacen para mantener intacto el maquillaje con el intenso calor de un 12 de julio en Córdoba, mientras que el que aplicaron muchos de los componentes de esa legión de fans, de todas las edades, iba poco a poco desapareciendo inmisericordemente. Tan fieles que desde antes de las cinco de la tarde -la hora taurina por excelencia- y con un sol impenitente hacían cola a las puertas del Coso de los Califas para conseguir colocarse cuando se abrieran las puertas lo más cerca posible de sus ídolos.

Esos fieles seguidores de Kiss sabían que la banda no les iba a defraudar, que se iban a ceñir a tocar un setlist repleto de clásicos como Shout it out loud, I love it loud, Detroit Rock City, I was made For Lovin´ you, War machine…y que acabarían hipnotizados por ese intesdo y deseado beso.

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