Crítica de Música

Infinito final de la cuenta atrás

El vocalista de Europe, Joey Tempest, en un momento de la actuación del grupo sueco en La Axerquía. El vocalista de Europe, Joey Tempest, en un momento de la actuación del grupo sueco en La Axerquía.

El vocalista de Europe, Joey Tempest, en un momento de la actuación del grupo sueco en La Axerquía. / jordi vidal

Suena ninonino, ninonínoni, ninonino, nininonínoninoni y el Teatro de la Axerquía enloquece. Por fin ha llegado ese momento que esperaba el pequeño Carlos, quien durante casi hora y media de concierto le ha preguntado a su padre que cuando Europe iba a interpretar "el ninonino", su gran megaéxito, ese que irrumpe con suaves truenos que prologan una entrada de Mic Michaeli a los teclados con una melodía sintetizada que parece pronunciar esas palabras con las que el pequeño se refiere a The final countdown.

El final de la cuenta atrás ha llegado y sólo por esos algo más de cinco minutos que dura ese más que clásico tema de los 80 con el que se cerrarán los bises y punto y final a lo que se daba, el concierto de los suecos ha merecido la pena. Un mar de cientos de móviles encendidos graban su propia versión de The final countdown, al igual que minutos antes han hecho lo propio inmortalizando en imágenes Carrie, otro de los clásicos, en este caso un baladón, que también formaba parte de aquel álbum multiplatino en todo el mundo que Joey Tempest y los suyos lanzaron al mercado el 26 de mayo de 1986 y que titularon de la misma forma que el megaéxito.

Sería injusto valorar el concierto que los suecos ofrecieron en La Axerquía sólo por esos dos momentos mágicos de máxima entrega del respetable. El hard rock que practican mezclado con una especie de glam más duro de la cuenta para algunos continúa siendo delicatessen para los oídos de los cientos y cientos de portadores de camisetas negras que no estaban dispuestos a perderse el único recital del Walk the Earth World Tour en España, algo que tuvo siempre muy presente durante el mismo Joey Tempest y que fue mucho de agradecer. El cantante que hace décadas parecía el hermano pequeño europeo de Bon Jovi repitió entre tema y tema en reiteradas ocasiones un "gracias Córdoba" que siempre acompañaba con un "gracias España", mostrando signos evidentes de querer dar todo lo que podía dar encima del escenario a ese público entregado que se concentró en Córdoba y que componía una de las audiencias más cosmopolitas y fieles a la causa rockera de las que se han dado cita en el 38 Festival de la Guitarra de Córdoba.

Insisto en que sería injusto valorar el concierto sólo por esos algo más de diez minutos de locura fanáticamente colectiva que compusieron las interpretaciones de Carrie y The final countdown, a los que se les podría sumar también los otros casi diez que sumaron el otro tema de los bises Cherokee y la versión desreaggezada del No woman, no cry de Bob Marley. Pero, como demostró el pequeño Carlos y ese público entregado, la música es sentimiento, un sentimiento que cada uno vive de una manera distinta y muy personal.

Hace 32 años, recién salido al mercado The final countdown y cuando la canción que le daba título a ese álbum sonaba en radio y televisión hasta la saciedad -incluso la extinta Alianza Popular utilizó su sintonía destrozándola para una campaña electoral- mi primo Quetete -que era muy de AC DC y de toda una legión de grupos de hard rock o heavy difíciles de digerir entonces por mis oídos- me intentó catequizar para la causa prestándome ese preciado vinilo que él había comprado en la desaparecida mítica tienda Discoplay en el que aparecían en portada unos enlacados Europe. Me pidió que lo degustara con tranquilidad, sin prisas... y funcionó. La música es sentimiento y en el concierto ese recuerdo estuvo presente. The final countdown fue el último disco que compró mi primo antes de irse prematuramente de este mundo con la mayoría de edad apenas recién estrenada. Como él decía, un grandísimo disco. Europe lo sabe, por eso, de los 16 temas que interpretaron en Córdoba, cinco fueron de ese álbum. Pero, insisto, Europe es mucho más que ese infinito y bello final de la cuenta atrás.

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