Dúo Synestha | Crítica de música clásica

Invocando a Beethoven

El Dúo Synestha, en su concierto en la Casa de la Juventud.

El Dúo Synestha, en su concierto en la Casa de la Juventud. / Juan Ayala

Cuando el Danubio suena... Beethoven llega: así se podría completar el título del programa del dúo de guitarras Synestha. El cordobés Álvaro Toscano y el asturiano Pablo Menéndez, ambos con brillantes carreras como solistas, mostraron su faceta camerística con un repertorio cuidado del clasicismo vienés. Este concierto estuvo inscrito dentro de la propuesta de espectáculos Planneo al Fresco de la Delegación de Juventud, demostrando la innegable calidad de esta formación joven en edad, pero veterana en términos artísticos.

La velada comenzó con la obertura de la ópera La Clemenza di Tito de Mozart, arreglo del guitarrista Mauro Giuliani. La simple mirada cómplice entre Menéndez y Toscano antes de empezar anunciaba todo lo que posteriormente se iba a escuchar, y así sucedió: el claro lenguaje mozartiano llenó el patio con tono desenfadado, naturalidad en la articulación e impecabilidad en su interpretación, captando por ello la esencia sublime de esta obra.

El viento quiso ser el hilo conductor del concierto, desafiando entre otras cosas sin ningún tipo de pudor a las partituras del dúo. Sin embargo, cobró verdaderamente fuerza hasta casi convertirse en parte de la performance cuando irrumpieron con el vigoroso primer acorde del Grave de la Sonata Patética de Beethoven. El carácter y la pasión del primer movimiento se correspondía con los arrebatos de intensidad del viento, del tal manera que el aplauso del público se convirtió en una consecuencia inevitable. El Adagio cantabile llegó con inesperada calma hasta para la brisa, y fue realmente el momento más mágico de la noche: el dúo consiguió encontrar la sosegada quietud que desprende este movimiento, teñidos con un conveniente cambio de foco a tonos cálidos. Si bien bromeaban con haber invocado al genio alemán tras el Allegro di molto e con brio, sin duda lo consiguieron tras detener el tiempo en este bello adagio. El brillante Rondó Allegro se alzó triunfante en un alarde de virtuosismo y autoridad bajo un prisma claramente historicista. Es increíble lo bien que puede funcionar un arreglo tan difícil y exigente, un verdadero reto que consiguió la ovación de los asistentes.

La selección de Lieder de Johann Kaspar Mertz mostró las capacidades vocales de la guitarra y la cautivadora línea de canto que presenta esta formación. Cabe destacar la proporción del rubato, la vaporosidad de los planos y la ternura del vibrato, especialmente en Ich Denke Dein. La recepción de la ingeniosa Tarantelle permitió que nos obsequiaran con unas divertidas piezas de Béla Bártok. Es innegable el compromiso sincero que tiene Synestha hacia la música, dando como resultado una expresión honesta y de calidad que coloca a la guitarra en el lugar que realmente se merece

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