Cultura

Cuerda vuelve al surrealismo patrio con 'Tiempo después'

  • El director de 'Amanece que no es poco' logra una película muy divertida que "reparte contra todo"

José Luis Cuerda. José Luis Cuerda.

José Luis Cuerda. / javier etxezarreta / efe

En 1989 José Luis Cuerda firmó una de sus obras más representativas, Amanece que no es poco, y durante 30 años, los admiradores de este enorme director, productor y guionista de cine miraron una y otra vez hacia él clamando por una dosis más del mejor surrealismo patrio. Y ha llegado. Es Tiempo después.

Como no podía ser de otro modo, tratándose del maestro del surrealismo cómico que es Cuerda, la rueda de prensa en la que presentó la película, una proyección especial de la Sección Oficial de San Sebastián, fue un continuo ir y venir de bromas y chistes sin venir a cuento que enlazaban con filosóficas cargas de profundidad.

A España "no hay por dónde pillarla", dijo Cuerda, respondiendo a la evidente carga de crítica política y social de Tiempo después y concluyendo con una idea desoladora, que los humanos "no lo estamos haciendo bien. ¿Y vosotros? ¿Lo estáis haciendo bien?", preguntó a los periodistas que cubrían la rueda de prensa.

En ese punto, Arturo Valls, actor y también productor de la cinta, agregó que "la sátira es la vaselina necesaria para que esto entre mejor", relajando el ambiente y provocando otra tanda de risas. "La película reparte contra todo y contra todos, no resulta nada maniquea: hay contra la monarquía, la religión, contra la propia revolución, contra el poder, pero también contra la masa aborregada", apuntó otro de los productores de la cinta, Félix Tusell.

En Tiempo después corre el año 9177; el mundo ha quedado reducido a un único edificio que se alza en medio del desierto y a unas cuantas chabolas habitadas por los escasos humanos que han sobrevivido; pobres, desarrapados y parados que molestan, pero que -marca de la casa- siguen alimentándose de poesía y pensamientos filosóficos.

Con un humor ácido, actualizado y surrealista, que igual provoca sonrisas que carcajadas abiertas, Tiempo después es una divertidísima película que devuelve al José Luis Cuerda más crítico: ahí está la lucha de clase, la esperanzadora juventud -de la que se ríe abiertamente-, la supervivencia y el libre comercio: el capitalismo y, a ratos, el amor. Como sucedió también en Amanece que no es poco (1989), esta cinta está interpretada por un reparto coral donde destacan Blanca Suárez, Roberto Álamo y Miguel Rellán, un habitual de las cintas de Cuerda.

Cuerda (Albacete, 1947), que rechaza con humildad lo de ser "sumo sacerdote de una secta" o "gurú", propuso una conclusión sobre su filme: "Esta película es buena. Si os reís, hacedlo, pero sabiendo de lo que os estáis riendo", sentenció, antes de agradecer "de corazón" el trabajo de su reparto.

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