Guerra

La conferencia sobre Libia acuerda el alto el fuego y el respeto al embargo de armas

  • Merkel dice que se trata de un plan que impulsa una solución diplomática

  • La cita de Berlín reúne por primera vez a todos los actores en el conflicto

El primer ministro británico, Boris Johnson, gesticula antes de la foto de familia, ayer en Berlín. El primer ministro británico, Boris Johnson, gesticula antes de la foto de familia, ayer en Berlín.

El primer ministro británico, Boris Johnson, gesticula antes de la foto de familia, ayer en Berlín. / Efe

Los aliados internacionales del Gobierno libio respaldado por la ONU y de las fuerzas rebeldes acordaron ayer hacer efectivos el alto el fuego iniciado hace una semana y el embargo de armas decretado por Naciones Unidas.

El acuerdo se selló en una conferencia internacional sobre Libia en Berlín, organizada por el Gobierno alemán y la ONU, a la que también acudieron el presidente del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) de Libia, Fayed al Serraj, apoyado por Turquía, y el jefe del Ejército Nacional Libio (LNA), Jalifa Hafter, respaldado por Rusia.

"Se puede decir que la conferencia de Libia hace una importante contribución a esfuerzos de paz de la ONU", aseguró en una rueda de prensa al término de la conferencia la canciller alemana, Angela Merkel.

A su juicio, "no hay posibilidad para una solución militar". "Necesitamos una solución política", agregó Merkel, que logró por primera vez reunir en una conferencia a todos los actores relevantes en este conflicto, nacionales e internacionales. Se trata de un plan "comprensivo" y "vinculante" que "no soluciona todos los problemas" pero da un "impulso" hacia una solución diplomática. "No me hago ilusiones; será un camino difícil", añadió.

Merkel recalcó que el embargo de armas debe ser "fuertemente controlado" para su cumplimiento y que el conjunto de este acuerdo, para que tenga validez internacional, debe ser ahora aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU.

El documento apuesta por una tregua "duradera" y "verificable" e insta a todos los actores a cumplir de forma "unívoca" con el embargo de armas. También se les exige no contribuir a la escalada del conflicto.

Asimismo, se defiende que la solución a la crisis sólo puede pasar por un proceso político que debe estar controlado y liderado por los libios. Además, se insiste en la necesidad de mantener la unidad de Libia, su integridad territorial y su soberanía nacional.

La conferencia tuvo un carácter inédito al reunir por primera vez tras años de conflicto armado a todos los actores nacionales e internacionales involucrados en Libia.

Acudieron los presidentes francés, Emmanuel Macron; ruso, Vladimir Putin, y turco, Recep Tayyip Erdogan; los primeros ministros italiano, Giuseppe Conte, y británico, Boris Johnson, así como el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, y el presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi.

El mariscal Hafter cuenta con el respaldo de Putin, Arabia Saudí, Egipto y Emiratos Árabes Unidos, mientras que París y Washington le apoyan políticamente. El GNA de Al Serraj, por su parte, está políticamente y financieramente apoyado por la UE, la ONU, Italia y Qatar, y recibe apoyo militar de Turquía, en violación del embargo de armas.

Juntar a todos estos actores internacionales en una mesa de negociación se consideraba, de por sí, un éxito para Alemania como mediador sin grandes intereses directos en Libia, que sufre una guerra civil desde 2014 y que sólo en los últimos diez meses se cobró la vida de más de 1.500 personas, 300 de ellas civiles.

La confrontación de intereses sobre este país del Magreb se deriva tanto de su riqueza petrolera, como de su papel como país de tránsito de migrantes africanos hacia Europa, algo que preocupa especialmente en Berlín y Bruselas.

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