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Duterte quiere borrar la "brutal" herencia colonial de Filipinas

  • El presidente desentierra a Felipe II para eliminar el nombre de las islas: "Los españoles mataron a quien no quería ser cristiano"

Kim Jong-un y Rodrigo Duterte comen pollo en un restaurante de Hong Kong. Kim Jong-un y Rodrigo Duterte comen pollo en un restaurante de Hong Kong.

Kim Jong-un y Rodrigo Duterte comen pollo en un restaurante de Hong Kong. / Jerome Favre / Efe

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Un nuevo capítulo de la leyenda negra sobre España saltó ayer a la palestra. La astracanada procede en esta ocasión de un personaje excéntrico de un país asiático. Nada menos que el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, quien expresó su intención de cambiar el nombre del país para eliminar su connotación colonial, ya que el archipiélago fue bautizado así en 1543 en honor al entonces futuro rey de España Felipe II.

Los españoles llegaron a estas islas durante el viaje de Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano en busca de una ruta hacia las Molucas. En 1521, la expedición que logró dar la vuelta al mundo llegó al archipiélago, que fue bautizado como Filipinas. En Mactán, una de las islas, Magallanes desembarcó y perdió la vida a manos de los nativos.

Olvida Duterte, firme enemigo del catolicismo imperante en el archipiélago, que los sacerdotes españoles evitaron matanzas a nativos y que Estados Unidos actuó con crueldad en el país asiático. "No tengo un nombre particular todavía, pero me gustaría cambiarlo porque se debe al rey Felipe de España", explicó la noche del domingo el mandatario filipino en un acto en la provincia sureña de Basilan, aunque hace un par de semanas sugirió rebautizar el país como Maharlika, que hace referencia al pasado prehispánico de Filipinas.

El gobernante sugiere Maharlika, que hace referencia al pasado prehispánico de las islas

Maharlika era el término malayo que aludía a las primeras civilizaciones feudales que habitaron la isla de Luzón, la más extensa de Filipinas, antes de la colonización de los españoles, que se prolongó más de tres siglos, hasta 1898.

"Ha pasado ya mucho tiempo. Hay muchos otros nombres. En Mindanao o Luzón no queda islam, fuimos convertidos brutalmente. Mataron (los españoles) a todo aquel que no quería ser cristiano", señaló el gobernante, según la transcripción de su discurso difundida ayer.

El fallecido dictador filipino Ferdinand Marcos, del que Duterte es admirador declarado, también intentó durante su extenso mandato modificar la denominación actual del país por Maharlika.

Según el disparatado presidente, el nombre de Filipinas, ligado a la herencia hispánica y cristiana, discrimina a la comunidad musulmana filipina, que se concentra principalmente en la isla sureña de Mindanao.

La actual Constitución de 1987 permite cambiar el nombre del país si el Congreso se pone de acuerdo y luego se ratifica en un referéndum por una mayoría de la población.

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