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El siglo perdido de la música española

  • Con el volumen dedicado al siglo XIX español, culmina la 'Historia de la música en España e Hispanoamérica' que desde 2009 ha venido publicando Fondo de Cultura Económica

'Brabísimo!', de la serie 'Caprichos' de Goya. 'Brabísimo!', de la serie 'Caprichos' de Goya.

'Brabísimo!', de la serie 'Caprichos' de Goya.

Hasta hace poco, el siglo XIX era sin duda el más vapuleado (y el peor conocido) de la historia de la música española. Por contraste con las grandes figuras y las imperecederas creaciones que había generado el repertorio clásico-romántico internacional, para España había quedado la decadencia que el país se había ganado tras un primer tercio de auténticos desastres provocados por la Guerra de la Independencia y el desdichado reinado de Fernando VII. En estas circunstancias, el género costumbrista de la zarzuela era lo máximo a lo que había podido llegar el genio musical español. Nada parecido a la rica vida filarmónica y teatral generada en los principales países de Europa, con sus sinfonías, sus conciertos, sus cuartetos, sus lieder y sus óperas. Sólo a finales del siglo la irrupción de una terna de compositores vinculados al nacionalismo abrieron una ventana a la luz que durante al menos unas décadas nos rescataron de tanta incuria.

Poco a poco la visión empezó a cambiar. Musicólogos e intérpretes empezaron por restaurar el prestigio de algunos maestros mucho tiempo olvidados. El nombre de Arriaga era casi una obviedad, pero murió tan joven… A su lado empezaron a desfilar otros nombres: que si los exiliados parisinos por aquí, que si Masarnau por allá, un desconocido Adalid surgido de repente quién sabe de dónde, una ópera inesperada de Cuyás (de dónde salió esto), Carnicer, Eslava, Ledesma, Goicoechea, Sánchez Allú, Quesada, Guelbenzu, Ocón, ¡los García!... Luego se empezó a hacer hincapié en la vida musical generada en torno a sociedades filarmónicas, conservatorios recién fundados y teatros construidos a un ritmo mucho mayor al imaginado… Ese proceso de relectura de todo el siglo continúa en estos momentos, y este libro editado por Juan José Carreras se convierte en un hito, una extraordinaria puesta al día de nuestros conocimientos sobre toda esa época que se presenta apoyada en un poderoso aparato reflexivo y crítico y encuadrada en el género tan de moda de la historia social del arte.

En su ensayo introductorio, Carreras rechaza de pleno la idea de fracaso global

El volumen es el que completa, con el número 5, los ocho que conforman la Historia de la música en España e Hispanoamérica que, dirigida y coordinada por Juan Ángel Vela del Campo, ha venido publicando la editorial Fondo de Cultura Económica desde el año 2009. Una empresa absolutamente necesaria, ya que la anterior síntesis divulgativa publicada fue la que editó Alianza en los años 80, y que ha servido no sólo para rejuvenecer la mirada sobre la música española, sino también para presentar a una pujante generación de musicólogos, bien representados en este volumen, en el que junto a Carreras, han colaborado José Máximo Leza, Cristina Bordas, Celsa Alonso y Teresa Cascudo.

La obra se divide en dos partes y seis grandes capítulos. La primera parte ocupa dos capítulos y ha sido asumida entera por el editor: se trata de una larga introducción que llena más de un tercio del volumen. La segunda parte divide en cuatro capítulos la historia musical de un siglo XIX largo, que va de 1790 a 1914. Un acierto indiscutible del trabajo es situar a la música española dentro del contexto de la música europea, y por eso hay una atención especial a la recepción de la música de Rossini, Haydn, Mozart, Beethoven, Offenbach o Wagner. Pero por otro lado, Carreras asume que en el movimiento nacionalista que surge durante la centuria se apoya el relato que sobre la totalidad de la música española llega hasta nuestros días, y por eso la afirmación rotunda con la que se abre la obra: "El siglo XIX inventó la música española". En su ensayo introductorio, Carreras elude prejuicios históricos y críticos, rechazando de pleno la idea de fracaso global que nutrió a una parte importante de la musicología y el pensamiento españoles, desde finales del propio XIX a bien entrado el siglo XX (Peña y Goñi, Ortega y Gasset, Salazar…) y se siente más cercano al enfoque de un José Subirá, que se acercó al XIX sin complejos, como a cualquier otra época histórica.

Dentro de ese contexto de historia social, el trabajo se dirige más a penetrar en el desentrañamiento de las estructuras musicales que se crean y se consolidan en el siglo, la formación de un mercado musical, el desarrollo de las instituciones, el mecenazgo, los públicos… que al análisis de estilos y géneros, aunque lógicamente no faltan referencias sobre ello. Carreras ya lo advierte en su introducción: "En la presente historia se ha huido de ofrecer exhaustivas listas de obras y autores que intentasen demostrar lo que debiera ser más que obvio: que en el siglo XIX se hizo mucha y variada música, y que esta dejó numerosos testimonios". Del impacto de Rossini y la ópera italiana a la irrupción del joven Falla, los cuatro amplios capítulos por la historia del XIX español hacen más que confirmar obviedades, invitan a colgar los estereotipos y los perjuicios en el perchero y lanzarse a la escucha de todo un siglo de nuestra historia con unos oídos nuevos, los forjados tras la integración (¡al fin!) de la música en un contexto cultural amplio, por supuesto aún abierto a las aportaciones del futuro.

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