'Palo Alto' | Crítica Jazz contra racismo

  • Se publica un concierto inédito de 1968 que Thelonious Monk grabó durante tiempos de conflicto social

Thelonious Sphere Monk (Rocky Mount, Carolina del Norte, 1917-Weehawken, Nueva Jersey, 1982). Thelonious Sphere Monk (Rocky Mount, Carolina del Norte, 1917-Weehawken, Nueva Jersey, 1982).

Thelonious Sphere Monk (Rocky Mount, Carolina del Norte, 1917-Weehawken, Nueva Jersey, 1982).

La historia ha permanecido oculta durante décadas pero asoma ahora oportunamente, en momentos de plena reivindicación racial: en el otoño de 1968 un adolescente blanco y judío llamado Danny Scher, estudiante del instituto de Palo Alto (Paly) en California, decidió hacer carrera como promotor de conciertos. Sus iniciales directos en el anfiteatro de aquel centro tuvieron como protagonistas a Vince Guaraldi, Jon Hendricks y Cal Tjader pero sus auténticos ídolos eran Duke Ellington y Thelonious Monk (1917-1982). Conseguido el autógrafo de Ellington cuando, con 15 años, asistió al décimo aniversario del Festival de Jazz de Monterey para estrechar la mano de los músicos que veneraba, Monk se convirtió en su primordial objetivo. Aprovechando que el pianista iba a actuar el Jazz Wokshop de San Francisco, Scher contactó con su manager, Jules Colomby, y cerró un acuerdo para el 27 de octubre de 1968 por un caché de 500 dólares.

La situación social del país no era entonces una balsa de aceite: el 4 de abril había muerto asesinado Martin Luther King Jr. y el 5 de junio caía Robert Kennedy. El 16 de octubre, Tommie Smith y John Carlos levantaron sus puños envueltos en guantes negros contra la segregación, mientras sonaba el himno norteamericano al recoger sus medallas en los Juegos Olímpicos de México. Según Scher, "nuestra escuela, que era predominantemente blanca, estaba promoviendo uno de los artistas negros más relevantes. Estos temas nunca se me pasaron por la mente, porque en lo que respecta a la música, no veo colores. Siempre he visto la música como un modo de dejar las cosas, ya sean políticas o sociales,  en suspenso, como reflejadas en un espejo. Nunca presté atención a las consecuencias políticas o raciales del concierto salvo al hecho de que Monk es alguien a quien todo el mundo debía escuchar, porque la música es un evento que une y yo deseaba producirlo".

Lo cierto es que, después de luchar contra el recelo de una comunidad afroamericana de East Palo Alto, que no creía que Monk visitara su localidad, Scher logró agotar los tickets a dos dólares y, lo que es más importante, convertir aquel directo en un bálsamo para la agrietada escena interracial. Como comenta T.S. Monk, hijo del pianista, "es muy revelador el poder de integración de la música. Ese nexo es muy importante. Hay un genio afroamericano respondiendo a un chico judío de 16 años en una comunidad racista. Eso es lo que hace tan importante a Thelonious".

Portada del disco. Portada del disco.

Portada del disco.

Un conserje del instituto pidió permiso para grabar el concierto a cambio de afinar el piano y el cuarteto liderado por Monk, junto a sus fieles Charlie Rouse, Larry Gales y Ben Riley, se volcó en un set que encandiló a una audiencia multirracial entre la que se encontraba su promotor: "Adoraba a Monk, me encantaba su música, y disfrutaba produciendo. Fue increíble verlo bailar sobre el escenario y volver al piano a tiempo para seguir tocando. Hubo cero dramas". En aquellos años, Monk ya era una personalidad contrastada. Había firmado por la poderosa Columbia en 1962 y allí viviría productivos tiempos con el soporte productor de Teo Macero. Sin embargo, cuando el pianista visitó Palo Alto, sus apariciones estaban espaciándose a causa de una esquizofrenia que lo retiraría definitivamente de la música en 1976.

Respaldado por un restaurado sonido y publicado en vinilo y CD, Palo Alto (2020) muestra a un líder generoso a la cabeza del cuarteto junto al que publicó el brillante Underground (1968). No hablamos de un Monk explosivo sino de un músico que se expresa con una pátina de aplomo y precisión, compartida con una natural extensión llamada Rouse y una pétrea sección rítmica. Gemas propias de la dimensión de Ruby My Dear, Well You Needn’t, Blue Monk o Epistrophy, arropadas por un Don’t Blame Me con especial protagonismo del pianista o el añejo I Love You (Sweetheart of All My Dreams), guionizan un excelente directo no exento de prisas: Monk tenía que volver esa misma noche a San Francisco en el coche de Les, el hermano de Danny, para ofrecer otro concierto. No sospechaba que había dejado para la posteridad otra muesca de su genio a la vez que una celebración que diluía, casi sin querer, fracturas raciales. Potestad de la gran música.

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