Javier Camarena | Tenor

"La ópera la mantienen viva los cantantes"

  • El tenor mexicano Javier Camarena debuta en el sello Decca con un álbum que dedica a la histórica figura del sevillano Manuel García en su doble faceta de compositor y cantante

El tenor mexicano Javier Camarena (Xalapa, 1976) El tenor mexicano Javier Camarena (Xalapa, 1976)

El tenor mexicano Javier Camarena (Xalapa, 1976) / Amanda Nikolic

Javier Camarena (Xalapa, 1976) es sin duda uno de los tenores del momento. Acaba de pasar una vez más triunfalmente por el Liceo de Barcelona, donde ha encarnado a Arturo de I puritani de Bellini. Sale también al mercado en estos días su primer álbum en Decca, que dedica al sevillano Manuel García. "Como primer proyecto para el sello, me parece que tenía un valor documental más fuerte que abrir con Rossini o Donizetti. Injustamente olvidado, García fue un personaje crucial a principios del siglo XIX en su triple faceta de compositor, cantante y maestro de canto".

-Está además su trayectoria americana.

-Fue fundamental, tanto en Estados Unidos como en México, donde presentó por primera vez las obras de Mozart y Rossini. En mi país además compuso muchas obras (se habla de ocho óperas), entre ellas El gitano por amor, una de cuyas arias, inéditas en la discografía, abre el CD. Esto reafirma mi conexión, como mexicano, con este mi primer álbum en Decca.

-Otro inédito fonográfico es un aria de La mort du Tasse, obra que hace unos años se reestrenó en forma de concierto en Sevilla.

-Es la partitura a la que menos quise tocar en ornamentación, porque presentaba ya una línea de canto muy limpia, muy clara, con ese acompañamiento tan sutil con el arpa, que se va cubriendo poco a poco con la orquesta. Es la pieza que más disfruté del álbum. Es una obra maravillosa. En las crónicas de esa biografía tan interesante que escribió Radomsky, como en el último libro de Moreno Mengíbar, se habla de que fue considerada la obra cumbre del compositor.

-Incluye un dúo rossiniano con Cecilia Bartoli. ¿Cuánto ha tenido que ver Bartoli en este proyecto?

-Todo. Su Fundación es la productora de este material. Fue ella la que me sugirió el nombre de Manuel García, al que yo sólo conocía porque había sido el tenor que cantó en el estreno de El barbero de Sevilla. Fue un gran descubrimiento encontrarme con esta figura tan importante, misteriosa, con esta historia casi novelesca, y a la par ir descubriendo su obra. Fue algo que me atrapó. Lo primero que escuché fue El poeta calculista. Y ya con eso quedé prendado. Quise rendirle culto como compositor y como cantante, y por eso las piezas de Zingarelli y Rossini, incluido este dúo de Armida. Cecilia se emocionó cuando se lo sugerí y para mí ha sido un honor inmenso dejar testimonio de esta música junto a ella. Siempre la admiré como cantante, y personalmente es una mujer encantadora, de una gran generosidad con todos sus colegas.

Contrabandista - Camarena Contrabandista - Camarena

Contrabandista - Camarena

-¿Qué importancia tuvo su llegada a la Ópera de Zúrich hace poco más de una década?

-Fue el parteaguas de mi quehacer operístico en Europa. Llegué en agosto de 2006. Pisé la casa de ópera el 29 de agosto por primera vez. Yo iba con la intención de estudiar, porque el maestro Francisco Araiza daba clases ahí. Pensé que en uno o dos años me regresaría a México, pero no estaba por ahí mi destino. A los 6 meses de haber llegado a Suiza debuté en el teatro de la ópera con La italiana en Argel. Eso fue en marzo de 2007. De ahí al 2011, que fue mi debut en el MET, ya había cantado en muchos teatros europeos, Colonia, Berlín, Múnich, Düsseldorf, Viena, París (tanto en la Bastilla como en el Palais Garnier). En España mi debut fue en el Liceo en 2012. Fue vertiginoso lo que le pasó a mi carrera después de Zúrich.

-Hasta ahora ha hecho básicamente papeles de tenor belcantista lírico-ligero, ¿es prudente en la incorporación de nuevos roles a su repertorio?

-Mucho. No me lo tomo a la ligera. Si fuera así habría hecho algunos otros roles verdianos hace años, porque ha habido ofertas. Para Luisa Miller, por ejemplo. [Los roles verdianos que, hasta el momento, Javier Camarena ha interpretado en escena son Fenton de Falstaff y el Duque de Mantua de Rigoletto] Mi voz es mi patrimonio y tengo que cuidarla, velar por ella, por su salud. Pero también existe esta otra parte retadora. Hace 4 o 5 años que estoy empeñado en abarcar un repertorio mucho más lírico. Por eso he hecho Pescadores de perlas, una Maria Stuarda. La obra de definición eran Los puritanos, la prueba de fuego. Fue a partir de que vi que podía cantarlo que me decidiera por entrarle al Duca, al Edgardo de Lucia. Voy sobre esa línea, abarcando este repertorio lírico belcantista, que conforme vaya avanzando en años tomará dirección al repertorio francés seguramente.

-Algún papel con el que sueñe y hoy esté fuera de su alcance.

-Hay dos, uno que puede estar dentro de mis posibilidades en unos años, Rodolfo de La bohème, y el que se sale del todo, mi rol de fantasía, Cavaradossi de Tosca.

-Me hablaba antes de su compatriota Francisco Araiza, que fue un gran mozartiano. ¿Cuáles son sus otras referencias?

-Araiza fue un gran mozartiano y un gran rossiniano de su tiempo. Sus grabaciones de Cenerentola, de El barbero son maravillosas, una elegancia, una facilidad que lo hacen una referencia obligada para mí... Otra referencia es la de Alfredo Kraus: él es la perfección técnica total. Y la tercera, Pavarotti, que es la parte de la entraña, del corazón y de la pasión, y también tiene esa forma de decir las cosas, que tenía también Araiza. Son sin duda mis tres referentes. Pero para mí el tenor máximo, el ideal absoluto es Fritz Wunderlich.

-Sus bises de arias espectaculares, como la de La fille du régiment, lo han hecho famoso, ¿por qué siguen causando delirio esos momentos?

-Porque rayan en lo extraordinario. Son sonidos que no están dentro del margen normal del quehacer de nuestra voz. Siempre va a existir esta fascinación, pero lo importante es que esa demostración con los agudos no sea un fin en sí mismo sino un medio para alcanzar la comunicación con el público. Esa es la mayor satisfacción. Lograr que el público viva la ópera comulgando con lo que yo quiero proyectar en cuanto a emociones y sensaciones de mi personaje.

-¿Qué parte de actor tiene que tener hoy un cantante de ópera? 

-La exigencia es mucho mayor que la que había hace 30, 20 años. Difícilmente te vas a encontrar ya producciones en la que llegas, te encuentras un escenario majestuoso, bellísimo, entras, te paras, cantas, sales. Hoy día la interacción entre los colegas a la hora de realizar una escena es mucho mayor, buscamos mucho más realismo y profundidad en el trazo escénico. Los registas han tenido un papel muy importante en esta evolución. Y esto es algo que tenía que pasar. Por supuesto, hay algunos más acertados que otros, a algunos les importa un pepino lo que diga el libreto, pero la intención de hacer reflexionar y pensar sobre lo que ocurre en la escena está siempre detrás. La ópera se hacía para ser disfrutada, pero también para que el público reflexionara y pensara, y eso no se puede obviar, tiene que seguir vigente.

"Lo importante es que los agudos no sean un fin en sí mismos, sino un medio para la comunión con el público"

-¿Qué es lo que hace que, después de más de cuatro siglos, el espectáculo de la ópera siga seduciendo a tanta gente?

-Yo pienso en el cine. ¿Se imagina ahora Misión imposible con otro artista que no fuera Tom Cruise? Difícil, ¿no? Pues eso tiene la ópera. Vas a escuchar una obra que se hizo hace más de cien años y que la han interpretado infinidad de cantantes, y todos han aportado su forma de vivir la música y las emociones de sus personajes. La ópera la mantienen viva los cantantes. Mucha gente suele decir que no hay cantantes como los antiguos. Por supuesto que no. Los cantantes de hoy día cantan mucho mejor, con mejor técnica, están más y mejor perfilados hacia el repertorio adecuado. Ese compromiso técnico y vocal, unido a una mayor exigencia en la parte dramática y escénica, hace que la ópera esté más viva que nunca, y que pueda apreciarse globalmente, en todas las partes que la componen. Y cada vez, como los atletas, habrá cantantes más capaces, que sabrán superar nuestras expectativas y no dejarán nunca de conmovernos.

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