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Músicas contra la peste | Castrati Castrati, los mártires del canto

El contratenor argentino Franco Fagioli en una ópera de Leonardo Vinci. El contratenor argentino Franco Fagioli en una ópera de Leonardo Vinci.

El contratenor argentino Franco Fagioli en una ópera de Leonardo Vinci. / D. S.

Las voces agudas dominaron la ópera italiana durante todo el siglo XVIII. Y entre las voces agudas, las de los castrati, que tenían una ventaja sobre las sopranos (mujeres): conservaban su registro agudo infantil, pero, como hombres que no dejaban de ser, tenían una musculatura y una capacidad torácica que les permitía emitir sonidos de una potencia y una duración excepcionales. Ahí y en el desarrollo de una escuela de canto virtuosístico, que tuvo su centro en Nápoles, radicaba su inmenso poder de seducción. 

Entre 1728 y 1730 Pietro Metastasio, el gran libretista de su tiempo, escribió cuatro óperas para el Teatro delle Dame de Roma. A las cuatro les puso música un compositor calabrés que se había criado en la escuela napolitana, Leonardo Vinci (1690-1730). La última de ellas, Artaserse, se estrenó en 1730, el mismo año de la muerte prematura del compositor. De los siete papeles que contenía la obra, seis estaban destinados a castrati y uno a un tenor.

En el año 2012, la Ópera de Nancy recuperó el Artaserse de Vinci ofreciendo los seis roles de castrati a otros tantos contratenores (y el restante al tenor sevillano Juan Sancho, por cierto). Registrado en vídeo, aquel espectáculo se ha hecho justamente famoso. Al final del acto I, el personaje de Arbace, que interpreta el argentino Franco Fagioli, es conducido a prisión acusado de un crimen que no ha cometido. En una típica aria da capo barroca, Arbace compara su situación con la del barco sorprendido por una tempestad. Fagioli por supuesto no está castrado, usa la técnica de canto de los falsetistas, pero con tal vis dramática y tal maestría en emisión, fraseo, articulación y ornamentación que su estampa bien puede servirnos para imaginar cómo fue el arte de aquellos mártires del canto convertidos hoy, gracias a él, en nuestros héroes en la lucha contra el bicho.

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