Israel Galván | Bailaor y coreógrafo "Quiero acercarme al corazón de la obra, a Falla en soledad"

  • El artista sevillano clausura este sábado el Festival de Jerez con una visión intimista de 'El amor brujo'

Israel Galván (Sevilla, 1973) regresa al Teatro Villamarta de Jerez. Israel Galván (Sevilla, 1973) regresa al Teatro Villamarta de Jerez.

Israel Galván (Sevilla, 1973) regresa al Teatro Villamarta de Jerez. / Manuel Aranda

Israel Galván estrena este sábado en el XXIII Festival de Jerez El amor brujo, la obra de Falla a la que el bailaor y coreógrafo sevillano dará su impronta acompañado únicamente por la voz de David Lagos y el piano de Alejandro Rojas-Marcos.

-De vuelta a Jerez, un Festival especial en su carrera...

-Sí, Jerez ha sido un Festival que siempre me ha invitado y aparte es una ciudad en la que tengo muchos amigos. Además, casi toda mi carrera me la he llevado trabajando con artistas de Jerez. Aparte, cuando voy a Jerez, me gusta. A lo mejor algún día acabo viviendo en Jerez, nunca se sabe (risas).

-Este Amor brujo es algo que lleva usted masticando desde hace tiempo...

-Sí, hoy día hay que hacer muchas propuestas nuevas, porque la velocidad que se lleva en todos los sentidos es otra. Yo esta idea la tengo en mente desde hace años, lo que pasa es que ahora es cuando realmente he encontrado el momento para llevarla a cabo. Además, cuando me propuso Isamay Benavente [directora del Festival de Jerez] venir, me pareció bien, Jerez me hace sufrir pero también me enchufa, me motiva de alguna forma, por eso acepté.

-¿Y ha sido muy largo el proceso creativo?

-El planteamiento real lo tengo desde hace un año, pero claro, soy de los que pienso que las obras se terminan cuando haces veinte funciones. Muchas veces hacemos cosas y bueno, ni a la primera, ni a la segunda ni a la tercera están. Mi experiencia me dice que para dejarla como quiero tiene que pasar por lo menos un año. Aunque llevo trabajando ya un año en ella, porque hoy día tampoco te puedes dedicar a un proyecto solo y tienes que estar con muchas cosas a la vez, soy consciente de que en Jerez iré descubriendo cosas nuevas y otras que no sabía de la pieza.

-Cuando alguien se acerca a una obra como ésta que ha tenido tantas versiones, ¿se afronta de una manera distinta? ¿Va uno con más reparo?

-Es verdad que por un lado está ese reto, el coger una obra ya musicalmente hecha, que además es como de nuestra familia porque es nuestra banda sonora, lo que yo oía de chico y sobre todo en todas las academias, todos los maestros han hecho El amor brujo. En mi caso particular, como la había escuchado tanto y la había hecho tanto, ya se sabe, a las cosas que tienes cerca uno no les echa cuenta. Con los años vuelves a tu raíz y Falla es una de nuestras raíces. Mi versión, no obstante, será diferente pese a que voy a ser muy fiel a la partitura y haremos exactamente lo que hizo él, no se meterá ninguna música que no sea la de Falla. Pero si no tengo algo nuevo que decir, no lo hago, cuando me meto en algo, el cuerpo me cambia y hasta la forma de bailar. Por eso el público va a ver otra manera de interpretar El amor brujo.

-Imagino que habrá tenido que profundizar mucho más en la obra, en la personalidad del autor y en todo cuanto tiene que ver con esta composición.

-Sí, intentas meterte dentro, aunque eso forma parte además de tu momento vital. En mi caso, cuando me meto en El amor brujo es porque el cuerpo me pide justamente eso, igual que mi vida en lo personal. Según la obra que estoy haciendo me pasan cosas, eso es algo de la casualidad, uno se deja llevar por la magia o por la brujería.

-En este caso más todavía...

-(Risas) Sí, hay mucha brujería y mucho amor.

-¿Qué es lo que más le ha sorprendido de Falla ahora que ha ahondado en su legado?

-Siempre he trabajado con las músicas en sonidos y conceptos nuevos, y ahora que he estudiado más a fondo a Falla, me he dado cuenta de que tenemos ahí cosas increíbles. Para mí Falla ha sido como medicinal. Hoy día que estamos en una constante búsqueda, a veces no nos damos cuenta del legado que nos han dejado los maestros, y somos los artistas los primeros que tenemos que apreciarlo para hacérselo entender a la gente.

-¿Qué similitudes puede tenercon la actualidad El amor brujo, una obra compuesta hace más de un siglo?

-Creo que toda, han pasado cien años y todo es lo mismo. Seguimos igual, nos seguimos enamorando, sufrimos los celos, las rabias...Eso no pasa de moda, y en este caso, bailar una música de hace tantos años da respeto, es como una maestra más, pero también es una suerte poder bailarlo. Por eso, la idea de no cambiarle ni una coma a lo que es resulta hasta bonito.

-Esta obra fue compuesta para Pastora Imperio, una mujer...

-Nosotros vamos a hacer un viaje desde el primer Amor brujo, compuesto para Pastora Imperio, hasta el que se adaptó después a La Argentina, donde Falla hizo algunos cambios. Si hacíamos sólo la obra, la duración era de 25 minutos, por eso hemos añadido todos los cambios que Falla realizó. Es un viaje así desde el primer al segundo Amor brujo, y de bailaora a bailaora.

-Ha querido hacerlo bastante intimista, ¿por alguna razón?

-El amor brujo siempre lo he visto con orquesta y grandes compañías, pero nunca de una manera más íntima, por eso se me apetecía hacerlo así. La idea es trasladarnos al corazón de la obra, me imagino a Falla componiendo en soledad, en los ensayos, y por ello lo que se va a intentar es ir desde la cosa más chica a la más lejana. Muchas veces con los grandes montajes no se llega tampoco tanto.

-Usted ha bailado con mujeres, con hombres, con objetos y ahora con una especie de robot... ¿Qué sensación ha tenido?

-Sí, ha sido un proyecto que estamos haciendo en Japón. Es una inteligencia artificial que ha cogido todos mis datos y los va generando, de tal forma que es como bailar con uno mismo. Es como no estar solo. Hoy día estamos rodeados de esa inteligencia artificial que se queda con tus gustos. No hay nada más que entrar en Facebook y ves cómo te anuncian cosas que te gustan. La experiencia ha sido extraña, porque ese ser no se sabe cómo responde, y entonces se crea una conversación. Como ha dicho, yo he bailado con mujeres, con hombres, con objetos, pero con una inteligencia que no es humana nunca, así que es una noción nueva y eso viene muy bien, porque como bailar es un conocimiento viene bien descubrir cosas de distinto concepto.

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