Aniversario de Chacón | Crítica Las guitarras de Chacón

  • En el 150 aniversario de su nacimiento, Norberto Torres publica un ensayo sobre los músicos del cantaor

El madrileño Ramón Montoya es el guitarrista más ligado a la figura de Antonio Chacón. El madrileño Ramón Montoya es el guitarrista más ligado a la figura de Antonio Chacón.

El madrileño Ramón Montoya es el guitarrista más ligado a la figura de Antonio Chacón. / J. V.

El trabajo que firma Norberto Torres, titulado "Los tocaores que acompañaron a don Antonio Chacón", es uno de los que se incluyen en el catálogo del 22 Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, que echó su cierre, hasta dentro de tres años, la semana pasada. En él Torres no sólo hace un bosquejo biográfico y técnico de los guitarristas que acompañaron al cantaor Antonio Chacón, también lleva a cabo una ensayo de cómo evolucionó la primera guitarra flamenca decimonónica en los finales del siglo XIX. Resumidamente, el panorama que traza Torres es este: la primera guitarra flamenca, la que representa la generación de Patiño de Cádiz (1829-1902), es directamente heredera de las técnicas populares de acompañamiento al baile de la etapa anterior en la que, habitualmente, el guitarrista ejercía a su vez de cantaor, cuando había cante, con una vinculación jerárquica de su arte respecto al baile. El propio Patiño era bailaor y tañía una guitarra más pequeña de la que en esa época se estaba imponiendo, la que había patentado Antonio Torres hacia mediados del siglo XIX. Es decir que la guitarra que tocaba Patiño era la que se usaba en la etapa anterior para acompañar al baile:de "sonido más agudo, con menos armónicos, más percusivo". En la generación de Patiño, y un poco antes, encontramos también un perfil de tocaores solistas que hacen carrera internacional, como Trinitario Huerta (1800-1875) y Julián Arcas (1832-1882). Estas dos tradiciones, la de acompañamiento al baile y al cante y la solista, se funden en la etapa posterior en las figuras de Paco el de Lucena (1859-1898) o Paco el Barbero (1840-1910), virtuoso y discípulo de Patiño, aunque nunca llegan a difuminarse del todo. Así, entre la nómina de acompañantes de Chacón encontramos un perfil de guitarristas más rítmicos que son figuras del acompañamiento y que destacan en las técnicas flamencas clásicas; rasgueado, pulgar y ligados. A este perfil hemos de adscribir a Juan Gandulla (1871-1925), que fue discípulo directo de Patiño, Javier Molina (1868-1956), discípulo de Paco el Barbero, o Perico el del Lunar (1894-1964). Y otro perfil con un marcado carácter solista, más melódico, que incorpora técnicas de la guitarra académica, arpegios y picados, como podemos comprobar en las figuras de Miguel Borrull (1866-1929) y Ramón Montoya (1879-1949). Los pertenecientes al primer perfil son naturales de Cádiz y Jerez y los del segundo, respectivamente, de Castellón de la Plana, aunque asentado en Barcelona, y Madrid. Gandulla y Molina llevaron a cabo su labor, además, prácticamente sin salir de su área natal y ciudades próximas.

Portada del libro que incluye el trabajo de Norberto Torres. Portada del libro que incluye el trabajo de Norberto Torres.

Portada del libro que incluye el trabajo de Norberto Torres.

A todas las noticias interesantísimas que de estos intérpretes aporta Torres quisiéramos nosotros añadir el dato de que Miguel Borrull llevó a cabo en 1899 una serie de grabaciones solistas en cilindros de cera que se han perdido, o que aún no se han encontrado, como se quiera ver, según deducimos de la lectura de El flamenco en la Exposición Universal de Barcelona (2012) de Montse Madridejos. Una curiosidad: tanto Borrull como Montoya son gitanos y de más allá de Sierra Morena, mientras que los componentes del otro grupo, el de los guitarristas fundamentalmente acompañantes, no son gitanos y sí andaluces. Añadir también que esta consideración de Torres de que los primeros guitarristas y los que se consideraban más clásicos desde el punto de vista del flamenco, estaban vinculados jerárquicamente al baile, va en la línea de nuestra vieja hipótesis de que las danzas tradicionales escénicas españolas son el origen inmediato del flamenco, mediado el siglo XIX. Las técnicas de guitarra que hoy se consideran inequívocamente flamencas, como los rasgueados, remiten directamente a la función de la guitarra de acompañar a las danzas que encontramos, todavía, en la guitarra de la primera mitad del siglo XIX. El volumen que comentamos incluye otros ensayos de interés como el titulado "Me tiraban de los muelles ..." que firma Cristina Cruces Roldán, sobre el homenaje que se le brindó a Pastora Pavón, de cuya muerte se cumplen ahora 50 años, en Córdoba en 1961. Alfredo Asensi habla sobre Agustín Gómez, personaje ligado también al Concurso.

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