Pasarela

Holanda, un país bajo el mar

Un molino en Leeuwarden, la capital de Frisia, en Holanda. Un molino en Leeuwarden, la capital de Frisia, en Holanda.

Un molino en Leeuwarden, la capital de Frisia, en Holanda.

"Dios creó la tierra y Holanda la hicieron los holandeses". Así reza el proverbio. Casi un tercio de este país está por debajo del nivel de mar. Seco. Desde hace siglos los holandeses pelean cada palmo de su tierra firme en una lucha contra los elementos a la que han ganado las principales batallas. Ingenio, tesón y un trabajo bien hecho son las sólidas bases de un pueblo, que sin tener se hizo, que cada día vigila lagos, canales y océanos, que ha convertido en rutina la odisea de ganar una batalla diaria.

Molinos, pólderes, diques y bombas de agua. Un océano llama a la puerta, pero los holandeses viven tranquilos, y con los pies secos. Maestros hidráulicos han hecho suyo el país que querían, creando su propia tierra, construyendo al unísono un país de vientos, aguas y sueños cumplidos.

La belleza de Holanda y su armoniosa convivencia con el agua se extiende por todo su territorio. El que fue enemigo, el mar, es ahora un dulce aliado que adorna y acompaña las calles holandesas de norte a sur. En un planeta asediado por los cambios climáticos, que teme y sufre sus devenires, Holanda se ha convertido en líder y abanderada de los métodos para poner puertas al mar.

Impactantes obras de ingeniería y tradicionales métodos de contención y bombeo salpican el paisaje holandés ofreciendo a locales y turistas una visión muy distinta y relajada a la de las principales y bulliciosas ciudades. Desde tiempos del Imperio Romano se conoce el constante ingenio de los holandeses que, casi siempre, conseguían mantenerse a salvo.

Viajar allí, conocer la inmensa problemática a la que se enfrentaron, no sólo hace entender como un país puede defenderse del agua, normalizar una vida bajo el nivel mar, también permite sentir, ver y admirar el buen hacer holandés, el cuidado y la pulcritud con los que lucen sus máquinas, el orgullo de sus gentes cuando sobre ellas hablan, maneras que explican el éxito de una sociedad que quiso e hizo, que trabajó en conjunto, honestamente y duro. Que diseñó para hoy y para mañana, para todos.

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