El último de los días grandes de los Patios Calles repletas de ganas de degustar la belleza de los elegidos

  • El último día grande de los Patios, el penúltimo de la Fiesta, es ya el de la obligada visita a los recintos que han obtenido premios en el concurso municipal

Las colas se entrecruzan en la calle San Basilio para ver sus patios. Las colas se entrecruzan en la calle San Basilio para ver sus patios.

Las colas se entrecruzan en la calle San Basilio para ver sus patios. / Juan Ayala

"Miguel, déjalos ir pasando de 20 en 20”. Daniel García espera en el zaguán que comparten los patios de Martín de Roa, 7 y 9 la llegada de esos diez nuevos visitantes, a los que su compañero Miguel Vázquez ha dado permiso para cruzar la puerta. Los controladores están desbordados, en solo una hora desde que se abrieran ya han entrado más de 700 personas a ver los patios, mientras aguarda a las puertas de los recintos una cola de metros y metros que llega a confundirse y en algunos casos hasta mezclarse con la del patio de San Basilio, 14.

Al principio de esa cola una cartulina anuncia escrita a rotulador que Martín de Roa, 7 ha sido este año el ganador del concurso municipal en la modalidad de arquitectura antigua. En la cola esperan Susana Isbert y Felipe Guerrero, un matrimonio llegado de Madrid que llevan vistos ya tres patios. Él le cuenta a ella un detalle que no pasa desapercibido colgado en la fachada de la entrada a los patios revelado por un cuadro pintado a acuarela: “Mira este patio de Martín de Roa, 7 también ganó el primer premio en 2017”, le comenta Susana a Felipe.

El matrimonio está dispuesto a visitar todos los recintos de la ruta de Alcázar Viejo que han ganado algún premio en esta edición del concurso municipal –seis de los galardonados en el certamen–, mientras Daniel y Miguel son testigos de que en el barrio se está cumpliendo esa especie de profecía que cada año suelen adelantar los entendidos en patios y que reza que esos galardones son un reclamo para que al día siguiente de darse a conocer los patios reconocidos se llenen de gente. Está ocurriendo en el de Pastora, 2, en San Lorenzo –ganador del primer premio en la categoría de arquitectura moderna– y en los de Marroquíes, 6 y Chaparro, 3 –segundos en arquitectura antigua y moderna, respectivamente, y pertenecientes a la ruta de Santa Marina-San Agustín–, además de en Tinte, 9 –tercer premio en arquitectura antigua y en la ruta de Santiago-San Pedro–.

Cola de entrada a los patios de Martín de Roa, 7 y 9, controlada por Daniel García y Miguel Vázquez Cola de entrada a los patios de Martín de Roa, 7 y 9, controlada por Daniel García y Miguel Vázquez

Cola de entrada a los patios de Martín de Roa, 7 y 9, controlada por Daniel García y Miguel Vázquez / Juan Ayala

“Miguel, déjalos ahora pasar de diez en diez”, le pide Daniel a su compañero en el zaguán que comparten Martín de Roa, 7 y Martín de Roa, 9. Justo a la entrada del primero de los patios se encuentra Juan Collado, el responsable junto a su hija Rosa María del recinto. Cuenta a quien le pregunta que el primer premio es para él “una satisfacción, porque me da a entender que reconocen el trabajo que llevamos a cabo mi hija y yo durante todo un año. Siempre se nota la llegada de más gente cuando recibes un premio como el primero, es ya el tercer primero que recibimos”, destaca. “Este patio, si se sabe trabajarlo, está entre los siete primeros de los 50 que participan en el concurso”, detalla.

Rafael Porras recorre la fila que espera para entrar en San Basilio, 44, la sede de la Asociación de Amigos de los Patios, de la que él es directivo. En la puerta, su controlador, Juan Montes, lleva contabilizadas 885 visitas en solo una hora. “Llevan diez minutillos en la cola esperando, no llevan mucho, intentamos que no lleguen a la hora de espera”, sentencia. San Basilio, 44 ha obtenido en el concurso municipal de 2019 el séptimo puesto en arquitectura antigua. “Este patio es uno de los más visitados tenga un premio mayor o menor, estamos entre 2.500 y 3.500 personas al día; los fines de semana estas cifras se disparan”, apunta Rafael. “Es el único patio que está abierto gratis todo el año, la gente lo sabe y viene a visitarlo”, defiende. “Lo aconsejable es que el patio lo estén visitando entre 25 y 30 personas a la vez, lo que pasa es que intentamos que la gente no tenga que esperar una hora en la cola para entrar”, insiste Rafael.

Las colas son también muy largas a las puertas de San Basilio, 14 –cuatro en la modalidad de arquitectura antigua–; San Basilio, 20 –séptimo en la modalidad de arquitectura moderna y que volvía a participar en el concurso después de algunos años sin hacerlo”; y Duartas, 2, –cuarto premio en la modalidad de arquitectura moderna–.

En Postrera, 28 –sexto premio en la modalidad de arquitectura antigua– Rafael Marín deja pasar a las personas que hacen cola de cuatro en cuatro. “En todos los patios a concurso tiene que vivir alguien todo el año; el propietario está allí, pregúntele lo que quiera saber del patio”, le comenta el controlador a una de las personas que espera para entrar. “El patio es pequeñito, por eso dejamos pasar a las personas de cuatro en cuatro”, añade. El propietario de Postrera, 28 es Rafael Córdoba, a quien una visitante que se marcha le insiste en que “tiene este año muy bonito el patio, puede sentirse orgulloso; es lógico que se le haya premiado, es un premio muy merecido”.

“A mí me sienta bien que al patio se le haya dado premio, pero lo que más me llena de satisfacción son palabras como la de esta señora”, defiende. “Además, estoy más contento por otras cosas que por mi premio en sí, estoy más contento con el hecho de que el jurado ha valorado ahora lo que yo siempre estoy diciendo, que hay patios que los montan en 15 días y un patio no se monta en 15 días, que hay patios que venden y yo no vendo...o todos moros o todos cristianos. Hay unas bases del concurso y hay que respetarlas”, destaca, para insistir en que se siente satisfecho porque “dos de los patios más bonitos de Córdoba” no han recibido un premio “que no se merecen”.

Rafael apunta que esos patios “más bonitos de Córdoba” que no han recibido el reconocimiento del jurado “no se merecen el premio porque yo estoy todo el año cuidando el patio, aparte de que todo el año renuevo algo del mismo, ya sea suelo, ya sea ventana, ya sea flores; mientras que hay patios que ahora termina la Fiesta y abandonan su cuidado dejando que todo se seque. Como nos tomemos los Patios como un negocio, se nos va de las manos el reconocimiento de la Unesco”.

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