Mayo Festivo

Controladores de Patios: Jóvenes sobradamente preparados

  • Miguel, Alba, Rafael, María Isabel, Lourdes y Jesús son sólo un ejemplo del importante papel que juegan los jóvenes controladores que, como ellos, reciben a las puertas de los Patios

Rafael Zea conversa con unas visitantes a las puertas de Guzmanas, 7 Rafael Zea conversa con unas visitantes a las puertas de Guzmanas, 7

Rafael Zea conversa con unas visitantes a las puertas de Guzmanas, 7 / Juan Ayala

Hace unos años se acuñó la expresión JASP –jóvenes aunque sobradamente preparados– para designar a una generación o generaciones (entre las llamadas Generación X y la Generación Y) cuyos miembros experimentan una difícil incorporación al mercado de trabajo tras su etapa educativa; y que cuando lo consiguen ocupan puestos con salarios bajos o por debajo de su teórica cualificación (sobrecualificación). Jóvenes aunque sobradamente preparados son los controladores que realizan su labor a las puertas de los Patios en esta edición de la Fiesta, jóvenes que están sobradamente preparados para realizar esa labor.

Miguel Lara contrala el paso en Marroquíes, 6 Miguel Lara contrala el paso en Marroquíes, 6

Miguel Lara contrala el paso en Marroquíes, 6 / Juan Ayala

como es el caso de Miguel Lara, con cuyo trabajo están muy contentos en el patio del número 6 de la calle Marroquíes –en la ruta de Santa Marina–San Agustín, y “yo también estoy contento de trabajar en este patio”, puntualiza. “Sé que estoy a las puertas de uno de los patios más visitados, el sábado pasado por ejemplo tuvimos 4.000 personas, y me gusta el hecho de tratar con gente que viene de tantos sitios distintos. Me llama la atención cuando me cuentan cómo organizan los viajes en grupos, cómo, por ejemplo, me explican que están aquí tres días, que vienen de Sevilla, de la Feria de Abril, después de haber visto tal cala en Almería; es bastante interesante conocer las rutas que van haciendo”. Miguel es diseñador y trabaja para empresas de moda, “aunque también me gusta mucho trabajar en turismo y en comunicación”, puntualiza. Es el cuarto año que ejerce de controlador, “siempre en Marroquíes. “Ya estoy acostumbrado a trabajar en este patio y eso es una ventaja”, apunta.

Miguel apunta que un controlador “aparte de tener que preservar la armonía que tiene un patio, porque la mayoría son casas donde viven los vecinos, su función es la de comunicar con el público y poder hacerles entender cómo va el tema de los Patios y ayudarles a tomar las mejores rutas y que su experiencia en la Fiesta sea la mejor posible”. “La gente me pregunta a dónde ir, qué bares les recomiendo, donde está el siguiente patio, que les explique un poco la Fiesta de los Patios...ese también es un poco el papel del controlador”, puntualiza.

Alba Díaz habla con unos visitantes en Frailes, 6 Alba Díaz habla con unos visitantes en Frailes, 6

Alba Díaz habla con unos visitantes en Frailes, 6 / Juan Ayala

Alba Díaz es el primer año que trabaja como controladora. Esa labor la ejerce en el patio de Frailes, 6 –en la ruta de San Lorenzo–. Alba busca trabajo después de estudiar el Grado de Biología en la Universidad de Córdoba. Cuenta que en Frailes, 6 las mañanas suelen ser “por lo general” bastante tranquilas, “a no ser que venga alguna excursión de algún colegio o de algún pueblo”, mientras que por las tardes “se animan las visitas un poco más, sobre todo a partir de las ocho, cuando ha caído algo el calor”, insiste. Alba recibe en Frailes, 6 unas 600 visitas de media de lunes a jueves, “y de jueves a domingo, entre 900 y 1.000, dependiendo del día”. Esas visitas sobre todo le preguntan “dónde están los patios más cercanos, y a lo mejor sobre la historia del patio”.

Ella eligió la ruta de San Lorenzo “al ser la más cercana a mi casa, y me tocó este patio, un patio que es muy especial y en el que los dueños son muy agradables”. Alba se ha aprendido algo de la historia del también llamado Patio del Vesubio para contarle a quien le pregunta que, entre otras cosas, “Frailes, 6 cuenta con un pozo árabe que es originario de la casa, que cuenta también con una columna romana originaria de la casa y que fueron los dueños quienes construyeron lo que ahora ven”.

Rafael Zea posa con el dueño de Guzmánas, 7, Óscar Rubio Rafael Zea posa con el dueño de Guzmánas, 7, Óscar Rubio

Rafael Zea posa con el dueño de Guzmánas, 7, Óscar Rubio / Juan Ayala

También es el primer año, pero no para el controlador del patio de Guzmanas, 7, Rafael Zea, sino para el recinto que se puede visitar en la ruta de San Lorenzo. “Este es mi tercer año en patios; empecé en el patio de San Basilio, 44, en Alcázar Viejo, y después estuve en Zarco, 13, en Santa Marina, y este año me he cogido la ruta de SanLorenzo por cercanía a mi domicilio”, detalla.

“Mi experiencia en San Basilio 44 fue algo agobiante; ves que antes de abrir tienes colas de 400 ó 500 personas esperando y...eso se torea con mucha paciencia y con mucha mano izquierda, con mucho pensamiento zen”, explica Rafael, quien relata que momentos problemáticos son en los patios con colas larguísimas como los de Alcázar Viejo “cuando a lo mejor llegan las nueve y media de la noche y ves que sigues teniendo a 300 ó 400 personas y tienes que poner fin de cola o cuando a las diez menos cinco les dices que no les garantizas que entren”.

Esas situaciones contrastan con las que está viviendo este año en Guzmanas, 7, “donde estamos en un promedio de entre unas 400 y 500 personas diarias; es una zona bastante tranquila, no hay masificaciones y las excursiones se llevan muy bien”, sostiene.

Rafael es licenciado en Empresariales con máster en Educación “y con dos idiomas, algo que te abre puertas aquí turísticamente, pero no te las abre en tu campo”. Cuanta que tres años de controlador son tres años de anécdotas. “Tengo anécdotas que van desde el que te da las gracias diciéndote que le ha encantado el patio y que lo has tratado con mucha simpatía, a turistas británicos o americanos que ya te recuerdan de verte en otros patios. También cuando los nipones te agradecen que les hables en un idioma tan complicado como el suyo, aunque te equivoques”, destaca.

María Isabel López habla con unas visitantes en La Palma, 3 María Isabel López habla con unas visitantes en La Palma, 3

María Isabel López habla con unas visitantes en La Palma, 3 / Juan Ayala

María Isabel López cumple su primer año como controladora en el patio de La Palma, 3 –en la ruta de Santiago-San Pedro–. Es estudiante de tercer curso de Derecho “sin experiencia en el sector del Turismo”. “La gente está siendo extremadamente amable, conoces a gente muy interesante, y he tenido ya muchísimas anécdotas”, detalla. “Anécdotas como la de una señora a la que le hacían daño los zapatos y me pidió intercambiar con ella los míos; otro hombre se acercó hablando francés y tras un rato de conversación me dijo que era español y me preguntó si yo había estado en Francia durante la época en la que Charles de Gaulle era ministro, hace unos 75 años, algo que veo complicado”, comenta. Ella recibe a las puertas de La Palma, 3 a un millar de personas de media al día, “cifra que duplicamos el sábado pasado”.

Lourdes Cruz controla el paso en Maese Luis, 22 Lourdes Cruz controla el paso en Maese Luis, 22

Lourdes Cruz controla el paso en Maese Luis, 22 / Juan Ayala

Lourdes Cruz ya ha terminado sus estudios de Turismo y posteriormente hizo un máster de Patrimonio Cultural. Es la primera vez que trabaja como controladora y lo hace en el patio de Maese Luis, 22 –en la ruta Judería-San Francisco–. “Estuve de cicerone en 2015 trabajando también en la Fiesta de los Patios”, comenta. “Está siendo una experiencia bonita; el controlador además da información turística y tienes que intentar ayudar a quien te pida esa información”, relata. Lourdes recibe a unas 900 personas de media al día. “Las dejo pasar al patio de seis en seis, ya que se trata de un patio pequeño”, patio del que le cuenta a quien lo visita “los premios que ha ganado y que pertenece a una casa antigua donde vive una familia que abre sus puertas durante esta dos semanas”.

Jesús Fernández, en el patio de Parras, 6 Jesús Fernández, en el patio de Parras, 6

Jesús Fernández, en el patio de Parras, 6 / Juan Ayala

Hasta 70 personas han coincidido en el interior del patio de Parras, 6, recinto –ubicado en la ruta de Santa Marina-San Agustín– que obtuvo el máximo galardón en el concurso municipal de 2018 y que este año está controlado por Jesús Fernández. “Es mi primer año como controlador”, comenta. “Sobre plantas no tengo ni idea a la hora de contestar a lo que me pregunta el visitante, pero la historia de este patio en el que nació el poeta Pablo García Baena se me ha ido quedando, y es una historia que genera bastante interés. Les comento que esto ha sido una casa de vecinos y les digo quien vive aquí; también se preocupan mucho por los premios que ha ganado el patio”, comenta mientras tiene a su lado a la propietaria del inmueble, Rosario Cantillo, echándole una mano en su labor de controlar el paso de los visitantes.

“Lo normal es que diariamente vengan unas 1.800 a 2.000 personas al día, mientras que en un fin de semana gordo llegan unas 4.000”, explica. Jesús comenzará en agosto a hacer un doctorado en una universidad de Estados Unidos convirtiéndose en ese país en profesor de Español. E insiste en que no repetiría la experiencia como controlador en la Fiesta de los Patios. Él, al igual que Miguel, Alba, Rafael, María Isabel y Lourdes son un ejemplo de los jóvenes sobradamente preparados para ejercer su labor como controladores.

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