Opinión taurina

Córdoba y sus carteles taurinos

  • Los carteles de la Feria de la Salud no tienen nada censurable, son combinaciones con cierto atractivo y perfectamente válidas en cualquier plaza de toros de primera categoría

Presentación de los carteles de la Feria de Nuestra Señora de la Salud en el Coso de Los Califas Presentación de los carteles de la Feria de Nuestra Señora de la Salud en el Coso de Los Califas

Presentación de los carteles de la Feria de Nuestra Señora de la Salud en el Coso de Los Califas / Laura Martín

Esta semana, y con cierta intriga, fueron presentados los carteles de la Feria Taurina de Nuestra Señora de la Salud. Se han hecho de rogar, como en los últimos años. Este incluso con un par de aplazamientos motivados por unas y otras causas, las primeras explicadas, pero no así las segundas. Su publicación no ha dejado indiferente a nadie.

No hay nada más que escuchar, a pie de calle, a la afición cordobesa para comprobar su descontento. Las redes sociales también se han hecho eco de las combinaciones anunciadas y, no solo por parte de aficionados locales, donde también han sido motivo de crítica, y también de mofa por considerarlos pobres para lo que ha significado Córdoba en la fiesta de los toros.

Una feria corta, como las de los últimos años y, que pone de manifiesto que se termina una etapa en el coso de Los Califas, pues a sus actuales gestores, a pesar de sus esfuerzos, parece que se les acaban las ideas y la paciencia.

Córdoba necesita cercanía y estar muy encima de ella. No se puede venir una vez al año para intentar llenar un coliseo donde caben 14.0000 almas. Volver a meter al público y también a la afición disidente va a costar mucho trabajo, horas de desvelo y muchas jornadas de promoción.

Los espectáculos de ocio han crecido. Hoy todo no se ciñe a toros, fútbol y teatro. Hay que promocionar la fiesta y no solo las dos o tres semanas previas a la feria. Es la única forma de consolidar lo que hay y, desde ahí empezar a crecer. Córdoba necesita gente implicada, no solo durante mayo, sino todo el año, si no, a la vista está, nada funcionará a gusto de todos.

Los carteles en sí no tienen nada censurable. Son combinaciones con cierto atractivo y perfectamente válidas en cualquier plaza de primera categoría. Ahora bien, las fechas en que han sido programadas, jueves y viernes, no parecen las más idóneas, así como la falta de una novillada con picadores, autentico vivero de cara al futuro, y que un año más, cuando parecía que este año podía ser, se ha esfumado como por arte de magia.

Las novilladas son fundamentales para la renovación del escalafón de matadores y, con ello para el espectáculo mismo. Tendrían que ser obligatorias por pliego o contrato. Sin novilladas todo se vicia y la monotonía se acrecienta cada vez más. Córdoba necesita novilladas porque la ciudad tiene que buscar, y encontrar, a un nuevo torero que reverdezca los ajados laureles. Los nuestros se aburren de no tener la oportunidad de torear en su tierra y muchos, como se ha visto recientemente, han terminado por arrojar la toalla. Así, sin novilladas, todo será más difícil de cara al mañana.

Las novilladas son fundamentales para la renovación del escalafón de matadores

Ha quedado dicho, los carteles no son malos. El jueves, 30 de mayo, se anuncia un cartel con marcado sabor extremeño. Lo encabeza Antonio Ferrera, torero que dejo atrás unas formas atléticas, para ser hoy practicante de una tauromaquia barroca y dinámica que no deja a nadie indiferente. Triunfador de la temporada grande mexicana, donde cortó dos orejas, vendrá a Córdoba a dejar su nueva impronta y a dejar constancia de su renovación.

Le acompañará Emilio de Justo, uno de los toreros llamados emergentes y novedad la temporada pasada. De Justo es un torero de corte clásico, ortodoxo y clásico. El aficionado lo espera y, para el espectador ocasional puede ser una grata sorpresa. Viene muy reforzado de Sevilla, donde la espada le privó de un triunfo importante con los toros de Victorino.

Cerrará cartel Ginés Marín, otro torero de la última hornada. De corte vistoso y florido, tendrá ocasión en Los Califas de poner en liza sus formas que le hicieron abrir la puerta grande de Madrid hace dos años. El pasar inédito en Sevilla le obligará, posiblemente, a apretarse los machos en sus compromisos más próximos, que no son otros que Córdoba y Madrid. Estoquearán toros de la ganadería de Virgen María, vacada de reciente creación con elementos de la casa Domecq, a través de varías procedencias, que lidió el pasado año un sobrero de categoría en Córdoba, así como una interesante corrida de toros en Ubrique y una novillada picada en Istres con magníficos resultados.

El cartel estrella

El cartel estrella tendrá lugar el viernes 31. Se anuncian toros de Juan Pedro Domecq, ganadería capaz de lo mejor y también de lo peor. Ahora solo hace falta saber cómo embestirán los reseñados para Córdoba. Tal vez la regularidad de la temporada pasada hace albergar esperanzas para una gran tarde de toros.

Ante ellos abrirá cartel Finito de Córdoba. El torero paisano viene lanzado de las primeras ferias de la temporada. Sus actuaciones en Valencia y Castellón, con las mismas formas que tuvo durante toda su carrera pero más asolerado por el paso de los años, hacen que el de El Arrecife sea esperado por su público. Le seguirán dos toreros que vienen muy reforzados de Sevilla.

Morante, sin lotes claros, ha mostrado en el ruedo hispalense su torería añeja, su prestancia y su particular personalidad. Córdoba ya sabe de lo que es capaz el cigarrero. El Juli viene de abrir la principesca puerta maestrante. Solo cabe esperar que no sea convidado de piedra en un posible duelo de artistas; el de Velilla es un gallo de pelea y no dejará ganarse por nadie. Si los toros, llamados artistas, de Juan Pedro colaboran, puede ser una gran tarde de toros.

La tradicional corrida de rejones cerrará la feria. Estos festejos tienen su público, pero en los últimos años no están teniendo en el coso de Los Califas la asistencia que debieran. El pasado año la actuación de Ventura, tras cortar un rabo en Madrid, fue ante una pobre entrada. Este año se ha montado un cartel que en la reciente Feria de Sevilla no fue capaz de llenar.

Está Pablo Hermoso de Mendoza, que mantiene gran número de seguidores y abre un cartel en el que estará acompañado por la francesa Lea Vicens, que pierde frescura con el paso del tiempo sin un triunfo importante, y un joven Guillermo Hermoso de Mendoza, llamado a continuar la dinastía iniciada por su padre. ¿Responderá el público? Si no lo hiciera, este tipo de festejo tendría que pasar cuarentena y ser sustituido por novilladas picadas para promoción de nuevos valores.

Esta es la feria de 2019. Ahora solo hace falta que el público asista. Los precios son los mismos que los de la temporada pasada. Muchos piensan que son elevados. Tal vez sea así si los comparamos con las demás plazas de primera categoría. Es cierto que la fiesta en sí es un espectáculo caro, pero llegados a este punto habría que hacer una reflexión. ¿Sería factible abaratar el precio de las localidades para no ver tanto sillón de plástico vacío?

Se ganaría lo mismo posiblemente, pero también se fomentaría una fiesta que necesita renovación en su clientela. No hay que olvidar que Joselito, el Gallo, cuando ideó las grandes plazas monumentales, lo hizo para que entrara más gente a precios más económicos. Hoy todo consiste en estrujar al máximo la teta de la vaca que parece que la leche es poca.

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