Mayo Festivo

Duelo de cruces al sol

  • El buen tiempo acompaña en una de las jornadas grandes del concurso, en las que las familias al mediodía y los jóvenes, por la noche, abarrotan los 52 recintos

Varias personas comen en la cruz instalada por la Hermandad de la Paz Varias personas comen en la cruz instalada por la Hermandad de la Paz

Varias personas comen en la cruz instalada por la Hermandad de la Paz / Juan Ayala

Las Cruces no tienen edad. Sino, que se lo pregunten a los más de 60 residentes del centro de mayores de Los Dolores que pasado el mediodía disfrutaban de la cruz de la hermandad servita, a escasa distancia de su residencia, y escuchaban la Salve Rociera.

Se trata de una iniciativa que realiza cada año la Hermandad de Los Dolores para que los mayores “se sientan integrados y sean partícipes de la fiesta”, apunta Macarena Jurado, hermana de la cofradía y quien estos días trabaja de manera desinteresada en el coqueto recinto que este año, por cierto, incorpora novedades. Y es que, a la cruz de claveles rojos, han añadido dos biombos que simulan los patios y han incorporado también faroles.

“Hay bastante gente. Por la mañana viene más público familiar y, por la noche gente joven”, expone Jurado, quien recita que los platos con más demanda durante la fiesta son los tradicionales: tortilla de patatas, salmorejo, queso, flamenquín y, además, pescaíto frito.

Un grupo de jóvenes en la cruz de la Hermandad de Los Dolores Un grupo de jóvenes en la cruz de la Hermandad de Los Dolores

Un grupo de jóvenes en la cruz de la Hermandad de Los Dolores / Juan Ayala

Una oferta gastronómica que se repite en gran parte de las más de medio centenar de cruces que participan este año en el concurso y que lucen estos días bajo un más que intenso sol, ya que se han registrado temperaturas por encina de los 30 grados hasta al momento.

“Aquí tenemos también cocina tradicional”, cuenta Pilar Moyano, que es la camarera mayor de la Hermandad de la Paz, quien destaca la variedad de colores –rosa, blanco y amarillo– en las flores que han utilizado este año para decorar la cruz que preside la Cuesta del Bailío.

La intención no es otra que “reflejar la alegría y la primavera”, anota. Moyano también reconoce que poner en marcha una cruz de estas características requiere mucho trabajo y, este año, después de la Semana Santa. Aún así, confiesa que “merece la pena el esfuerzo por los buenos ratos que se pasan”, al tiempo que advierte que “toda mano que llega –para ayudar– es poca”. Además, alude a que la cruz es “la principal fuente de ingresos que tenemos y, sin ella, estaríamos perdidos”.

Y mientras los componentes de las hermandades y cofradías se afanan por evitar que haya incidencias y que todo salga bien, en el otro lado se encuentran los visitantes, que se cuentan por miles. Grupos de amigos, de compañeros de trabajo, de quienes van a celebrar que dejan la soltería o en pareja, pueblan estos días las cruces, entre los que también hay hueco para numerosos turistas.

Entre ellos, Elena Muñoz y su marido, Jesús Alonso, madrileños que han alargado el puente festivo –en Madrid ha sido fiesta también el 2 de mayo– y este año han recalado en Andalucía. “Hemos ido a Sevilla y hoy –por ayer– estamos en Córdoba y nos hemos encontrado con esta fiesta”, relata Muñoz, mientras su marido no para de fotografiar la cruz de la Hermandad de la Paz y celebrar la existencia del toldo que han instalado para refugiarse del sol, mientras no para de repetir que “aquí hace mucho calor”.

Mientras, en la cruz de San Andrés, que monta la Cofradía de las Penas de Santiago, un grupo de japoneses intenta comprender la celebración de la fiesta, tal y como explica su hermano mayor, Rafael Francisco Moreno.

Varias personas observan la cruz de la Hermandad de Las Penas de Santiago en San Andrés Varias personas observan la cruz de la Hermandad de Las Penas de Santiago en San Andrés

Varias personas observan la cruz de la Hermandad de Las Penas de Santiago en San Andrés / Juan Ayala

“Aquí viene todo tipo de público y, además, es zona de paso de los turistas”, explica. Este año, la hermandad del barrio de Santiago ha ubicado la cruz –que incluye la representación del Corazón de Jesús por el 90 aniversario de la Consagración de la ciudad a esta devoción– en una esquina de la plaza de San Andrés para “ganar fondo con la iglesia”, expone. También en esta cruz colaboran los miembros de la cofradía, que se reparten en dos turnos –por la mañana y por la tarde– y entre la barra y la cocina. Por cierto, que uno de los platos más demandados son los pinchitos. Sólo el miércoles, según Moreno, “salieron más de 200 kilos de pinchitos”.

Y si por al mediodía la actividad no cesó en las cruces, por la tarde noche se llenaron de gente joven, como en la que cada año ubica la Hermandad de la Sentencia en San Nicolás, aunque también es un punto de encuentro de grupos de familias. Todos para disfrutar de una las jornadas grandes del Concurso de Cruces que se alargará hasta mañana, cuando tendrá lugar la Batalla de las Flores.

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