Feria

El botellón que tardó en llegar

  • Miles de jóvenes vuelven a darse cita en los bajos del Balcón del Guadalquivir para celebrar el final de las clases con sus propias bebidas en una jornada que se prolongó hasta la madrugada

Aspecto que presentaba a última hora de la tarde la parte inferior del Balcón del Guadalquivir. Aspecto que presentaba a última hora de la tarde la parte inferior del Balcón del Guadalquivir.

Aspecto que presentaba a última hora de la tarde la parte inferior del Balcón del Guadalquivir. / reportaje gráfico: jordi vidal

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La FERIA

PUES sí, botellón sí que hubo ayer en El Arenal, tal y como está institucionalizado por los jóvenes desde hace ya muchos años cada miércoles de Feria. Una jornada que, además, supone un antes y un después en El Arenal pues es la antesala de los días grandes. Pero eso sí, los jóvenes tomaron su espacio reservado para el botellón poco a poco. Atrás quedaron esos miércoles de Feria en los que a partir del mediodía la parte inferior del Balcón del Guadalquivir lucía atestada de jóvenes con sus bolsas llenas de vasos, bebidas alcohólicas y el más que necesario hielo, por aquello del calor y mantener la bebida a temperatura adecuada. Pues sí, así fue.

Apenas una veintena de jóvenes fueron los primeros en llegar a eso de las 16:00, unos valiente sin duda, por el bochorno que hizo durante gran parte de la tarde y, además, al lado del río Guadalquivir. Entre estos primeros del botellón del miércoles feriado, un cuarteto de amigos de primer curso del grado de Traducción e Interpretación de la Universidad de Córdoba (UCO) luciendo las consabidas camisetas con mensajes. En su caso y, al ser de Traducción, estaba claro y era fácil: "Domino todo tipo de lenguas, interprétalo como quieras". Francisco José Algualcil fue uno de estos cuatro alumnos que lucieron estas camisetas, de las que "hemos hecho más de 70". "Hemos ido a comer primero y ahora de botellón; luego iremos a las casetas", resumió.

A medida que fue pasando el tiempo, los jóvenes fueron llegando poco a poco, pero como a ralentí. Antes de acercarse hasta el Balcón del Guadalquivir, el grupo de amigas de Gema Ramírez -de primer curso del grado de Medicina de la UCO- charlaban entre ellas y lucían las consabidas camisetas. En su caso, el mensaje impreso fue: "Si me invitas a una copa, te ausculto sin ropa".

No obstante, la bulla fue gestándose poco a poco a medida que el sol se iba poniendo. Así, hasta El Arenal fueron llegando, tanto andando como desde los propios autobuses especiales de Feria, grupos de amigos con un destino claro: la zona acotada del botellón en lugar de acudir a una caseta. "Es una tradición y no podemos faltar, pero este año hemos preferido venir un poco más tarde -a las 17:00- para aguantar más por la noche", expuso Rocío Enríquez, quien no tuvo reparos en asegurar que permanecerían en el botellón "hasta que se acabe todo lo que hemos comprado". Por cierto, que además de alcohol y bolsas de hielo -dentro de esas bolsas de conservación de la comida fría que se venden en los supermercados-, su grupo también llevó algo de comida, por aquello de no beber con el estómago vacío.

Quienes también fueron al botellón fueron tres alumnos de primer grado de Química de la UCO con sus pertinentes camisetas: "Soy un químico sabrosón y, si bailas conmigo, te enseñaré un punto de fusión".

Pero el botellón no estuvo reservado sólo a los jóvenes universitarios en el miércoles de Feria, ya que también grupos de compañeros de trabajo -como del supermercado Piedra- se dieron cita en el lugar habilitado para disfrutar de una jornada fuera de su centro profesional y echarse también unos bailes.

A medida que el sol se fue poniendo, el número de asistentes fue creciendo en una nueva jornada masiva aunque sin complicaciones y en la que, además, se llevaron a cabo "controles aleatorios", tal y como expuso el teniente de alcalde de Seguridad, Emilio Aumente. Así, la Policía Local vigiló el espacio reservado para el botellón por si algún que otro menor estaba bebiendo alcohol. En estos casos, los agentes estaban expuestos a una sanción económica a pagar por sus padres o tutores. "Es el día institucionalizado del botellón y los jóvenes vienes a echar un rato; unos beben y otros no, confiemos en que no pase nada", anotaba después del mediodía Aumente.

Y mientras y hasta bien entrada la madrugada y ya empezando el jueves de Feria, la parte inferior del Balcón del Guadalquivir volvió a ser el punto de encuentro de miles de jóvenes para celebrar el final de las clases y el inicio de un puente para ellos hasta el próximo lunes.

La crónica del miércoles

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