FERIA

Botellón al asalto de la Feria

  • Los jóvenes se empiezan a concentrar en el Balcón del Guadalquivir

Botellón al asalto de la Feria Botellón al asalto de la Feria

Botellón al asalto de la Feria / Jordi Vidal

Miércoles de Feria de Córdoba es sinónimo de miércoles de "botellón". Hoy, cientos y cientos de jóvenes se concentran a pocos metros de la singular portada ferial, que representa todo un Patrimonio de la Humanidad como es la Mezquita-Catedral, antes de asaltar el recinto de El Arenal.

El botellón es patrimonio desde hace dos décadas del miércoles de la feria cordobesa. Veinticinco años se cumplen desde el traslado de la fiesta del centro de la capital al recinto ferial y, entonces, el fenómeno era casi residual en la zona.

Entonces, era posible llegar hasta el corazón del recinto ferial con la bolsa llena de botellas, hielos y vasos para instalarse junto a una caseta y comenzar el ritual "social" y "económico" que supone el botellón.

Rosa y Manuel, de 21 y 23 años, son dos jóvenes universitarios que ya están preparados con su "kit" de botellón para iniciar la "fiesta más esperada del año". Hacen botellón antes de entrar en la feria para "poder estar con los amigos sin los agobios de las casetas y poder tomar unas copas sin dejarnos la asignación mensual".

Con el paso de los años, el aumento del botellón hizo que se trasladara a la juventud tras las casetas que había junto al río. Se "ocultaba" el fenómeno pero existían riesgos ya que su ubicación, en un camino auxiliar de emergencias, impedía el acceso de vehículos sin crear conflictos.

Pero hace un lustro el fenómeno explotó. Hubo que sacar el botellón de la feria y así se hizo. Se prohibió el acceso con botellas al recinto y se acotó una zona junto a la portada, en el denominado Balcón del Guadalquivir.

A día de hoy, para el Ayuntamiento de Córdoba es preferible "controlar el botellón y mantenerlo acotado en un punto determinado", aunque sea en un emplazamiento criticado por la Conferencia Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), que solicitó la semana pasada su traslado.

El Ayuntamiento considera imposible movilizar "a una masa de 12.000 personas" desde un sitio donde "se ha hecho siempre botellón" hasta otro, por lo que se defiende que la política de control es la mejor dada las circunstancias.

Queda claro que la concienciación entre los jóvenes no funciona. Rosa y Manuel tienen claro que el alcohol "no es bueno", que se genera "mucha suciedad" y que la imagen en el entorno de la feria es "diferente".

Aún así "es la mejor opción para estar un rato con los amigos y calentar el cuerpo antes de darlo todo en la feria". "Si lo prohíben pues ya nos buscaremos otro sitio, pero mejor así, que no hacemos daño a nadie", concluyen.

Córdoba siempre ha sido una ciudad "pionera" en medidas para controlar este fenómeno, extendido por toda Andalucía hace más de dos décadas, y el modelo de "botellodrómo", zona acotada para realizar ésta practica, fue copiado por el resto de capitales andaluzas.

Pero hoy en día el botellón se extiende como un "cáncer" por el Mayo Festivo cordobés. Con el preludio del caranaval, donde hubo reyertas en zonas con botellón, se llegó a las Cruces, donde fueron frecuentes las concentraciones junto a las plazas, y prosiguió en los Patios.

La Feria de Córdoba llega a su ecuador antes de clausurar el Mayo Festivo pero hoy, un miércoles de feria más, el botellón se prepara para el asalto del recinto ferial

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