Elecciones municipales y europeas en España Sánchez ensancha el poder socialista un año después de la moción

  • Casado recupera algo de resuello a costa de Vox y Cs, que fracasa en ser la alternativa al PSOE

Pedro Sánchez aplaude a Josep Borrell por su claro triunfo en las elecciones europeas. Pedro Sánchez aplaude a Josep Borrell por su claro triunfo en las elecciones europeas.

Pedro Sánchez aplaude a Josep Borrell por su claro triunfo en las elecciones europeas. / Juanjo Martín / Efe

Los efectos de la moción de censura siguen dándole réditos al PSOE de Pedro Sánchez un año después. El golpe de timón que supuso descabalgar a Mariano Rajoy el 1 de junio de 2018 supuso un cambio de paradigma político que ha convertido al PSOE en el principal partido de España al final del largo ciclo electoral en el que se han renovado todos los niveles administrativos.

Pedro Sánchez ha ensanchado el poder en un año hasta acumular la mayor representación en Europa, en el Congreso y el Senado –con mayoría absoluta–, ser la primera fuerza en muchas de las autonomías, aunque en algunos casos la suma de las derechas no les permitirá gobernar. Sí lo hará en La Rioja, arrebatándosela al PP.

Frente a un PSOE triunfante se sitúa un PP en declive, pero que en la cita de ayer recobró algo de resuello porque recupera algunas plazas tan simbólicas como Madrid en las municipales y mantiene el poder en la Comunidad, aunque con una fórmula tripartita similar a la ensayada en Andalucía, y, sobre todo, porque crece en apenas un mes respecto al pésimo resultado que Pablo Casado obtuvo en los comicios a Cortes Generales.

La convocatoria europea en circunscripción única permite hacer una comparativa inusual por el corto espacio entre una cita con las urnas y otras.

El PSOE de Sánchez no sólo sigue siendo el partido que gana las elecciones, sino que lo ha hecho en las europeas con más apoyo proporcional: un crecimiento de más de cuatro puntos respecto al resultado al Congreso del 28-A.

También el PP, pese a que cae de forma importante respecto a las europeas de 2014 –casi seis puntos y cuatro escaños–, mejora claramente los resultados del 28-A: gana casi tres puntos y medio y supera el 20% de los votos.

Y ese avance es a costa de los dos partidos que le disputan el voto en el espectro ideológico del centro a la derecha extrema.

Ciudadanos no sólo sigue sin ser la alternativa al PSOE que pretendía ser, sino que del 28 de abril al 26 de mayo pierde casi tres puntos porcentuales. Y en Andalucía en un mes ha perdido la condición de segundo que había logrado hace menos de un mes.

La distancia entre PP y Cs es muchísimo mayor en el ámbito municipal: los votos azules casi triplican a los naranjas y tiene casi diez veces más concejales.

Aún más claro es el retroceso de Vox en el conjunto de España. Si en las legislativas del 28-A sumó el 10,36% de los votos –muchos de los cuales no obtuvieron representación provincial pero restaron la bloque de la derecha– en las europeas de ayer retrocedió más de cuatro puntos, hasta quedarse en el 6,20%. Se trata de un retroceso sin parangón y que señala que hay votantes arrepentidos de haber abandonado a Casado por Abascal porque eso significó la victoria de la izquierda en el Gobierno de España.

Podemos irrumpió en el mapa político español hace justo cinco años, en las elecciones europeas de 2014. Al final de este largo ciclo electoral en los que ha vivido grandes altibajos y no pocas crisis internas, el partido de Pablo Iglesias mejora en más de dos puntos porcentuales y un escaño. Respecto a las municipales de hace cuatro años en las ciudades del cambio que significaban su auge pierden el gobierno, salvo en Cádiz y Valencia –donde en realidad triunfa Compromís, que ya no va de su mano–, con Madrid y Barcelona como símbolos de derrota.

Los partidos independentistas catalanes también pierden terreno respeto al 28-A, pero logran escaños simbólicos en el Parlamento Europeo como los de Carles Puigdemont o el preso preventivo Oriol Junqueras, y en el ámbito municipal ERC logra ser el más votado desbancando a la alcaldesa Ada Colau.

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