Elecciones

Junqueras y el 28-A

  • Cuenta atrás. Se decide el Gobierno de España y un hombre que está en prisión preventiva por tratar de romper España hará cábalas sobre las propuestas que hará llegar a La Moncloa

Un niño con una señera, junto a un cartel que pide la liberación de Junqueras y varios lazos amarillos. Un niño con una señera, junto a un cartel que pide la liberación de Junqueras y varios lazos amarillos.

Un niño con una señera, junto a un cartel que pide la liberación de Junqueras y varios lazos amarillos.

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Días atrás, el presidente de Gobierno declaraba en Antena 3 que el problema de Cataluña no es de independencia, sino de convivencia. Negaba que tuviera intención de reformar la Constitución y abogaba por un nuevo Estatuto. Sánchez sabe que hay hartazgo de Cataluña, de las provocaciones constantes del independentismo catalán, de las peripecias de Puigdemont, de la polémica sobre el indulto, de lazos amarillos... pero es el asunto más grave en España, y decir que la secesión no es un problema es un engaño. Porque el problema de la convivencia, que es real, lo provoca el movimiento independentista.

Desde hace varias semanas se celebra en el Supremo el juicio del que probablemente salgan algunas condenas para los dirigentes del procés, una causa donde ha habido declaraciones asombrosas, entre ellas que el ex jefe de los Mossos, Josep Lluís Trapero, haya marcado distancias con el secesionismo; o que algunos ex consellers hayan expresado su rechazo a la declaración unilateral de independencia. En otoño se conocerá la sentencia, y si gobierna Sánchez habrá un envenenado debate sobre el indulto. Porque el problema de Cataluña, aunque provoca hartazgo, durante mucho tiempo rondará permanentemente por los medios de comunicación y los círculos en los que se debate sobre la actualidad política.

De momento, las elecciones del 28-A han introducido elementos importantes en el independentismo que afectarán al futuro de España.

puigdemont y su escaño

El primer dato a tener en cuenta es que, al fin, ha llegado la hora del descrédito para Puigdemont y para Torra. El ex president ha perdido su aureola, al punto de que cuando propuso a sus amigos flamencos que lo incluyeran en su lista al Parlamento Europeo obtuvo un no por respuesta. Encabeza la lista del partido que creó, PDeCAT, que no se encuentra en la mejor de las situaciones porque ERC ha decidido romper amarras con Puigdemont y su partido, y los sondeos son implacables: uno va en caída libre mientras el otro puede doblar sus escaños en el Congreso y lograr un gran resultado en las municipales de Cataluña. En cuanto a las europeas, Puigdemont podría quedarse sin escaño, lo que lo deja en una situación imposible como líder independentista, aunque él todavía cree que lo es.

En los últimos meses ha habido hechos muy significativos, todos al margen del encuentro entre Sánchez y Torra y el papel que le dio el president al jefe de Gobierno español, y que el socialista ocultó hasta que lo hizo público Torra. Lo que de verdad importa es lo que ocurre con los independentistas que cumplen prisión preventiva y que son juzgados estos días. Lo que de verdad importa es lo que ocurre con ERC. Lo que de verdad importa es lo que ocurre con Oriol Junqueras.

El ex vicepresidente de la Generalitat, independentista irredento desde que nació, hace mucho tiempo que no cruza palabra con Puigdemont. Mantuvo un respetuoso silencio ante su fuga, que rompió cuando declaró que él se había quedado en Cataluña asumiendo sus responsabilidades, de lo que se deducía que no tenía en buen concepto la huida de Puigdemont y otros compañeros. Junqueras, con gran carisma, ha mantenido unida a ERC, desde prisión ha marcado la estrategia de distanciarse de Puigdemont y el PDeCAT, elegir a un antiguo socialista de prestigioso apellido, Ernest Maragall, candidato al Ayuntamiento de Barcelona; ha elaborado las listas al Congreso, los ayuntamientos y el Parlamento Europeo, incluyéndose en esas listas, y ha comparecido ante el Supremo con una declaración inequívoca de independentismo alejado de las veleidades de un Puigdemont más pendiente de potenciar su ego que de reflexionar sobre las consecuencias de sus actos.

Junqueras está en otra cosa. Ni siquiera entre independentistas se hallan descalificaciones personales al actual líder de ERC, como sí ocurre con Puigdemont. Ejerce su liderazgo fuera y dentro de la cárcel, ha sido quien ha dado ánimo a los compañeros que se venían abajo, pero también mantiene una relación constante con otros presos ajenos al grupo independentista.

apaciguar a rufián

Escribe mucho, pensamientos políticos, folios en los que indica la estrategia que debe seguir su partido y que entrega a sus muchos visitantes, pero también un par de libritos que ha publicado. Uno de cuentos dedicado a sus hijos, prologado por Guardiola; otro, más intimista, sobre sus convicciones religiosas. Quienes lo conocen aseguran que jamás pedirá el indulto. Incluso, que si alguien lo pide por él, no lo aceptará, a no ser que la presión familiar haga que lo reconsidere.

Un cercano colaborador explica que "hemos cometido errores; el último tramo sólo podremos hacerlo por un camino por el que circule más gente". ¿Significa que quieren contar con no independentistas para resolver el problema de Cataluña? No: "No se trata de ser más independientes que los demás, sino de ser más en número. Nuestra fuerza será mayor si conseguimos un gran número de alcaldes y concejales, y más representación en Madrid, en el Congreso".

Precisamente en el Congreso una voz de ERC ha chirriado en exceso, la de Gabriel Rufián, al que se le ha indicado que debe bajar el tono. No en sus reivindicaciones, sino en que cese con sus insultos e hirientes faltas de respeto. La pregunta es si estos datos señalan que el independentismo, con Junqueras como líder, podría llegar a algún tipo de acuerdo con el Gobierno de España sobre el referéndum, pero es difícil saberlo porque todas las fuentes aseguran que sus convicciones son inamovibles aunque el Ejecutivo de Rajoy pensó que con Junqueras se podían producir avances y acordar algún tipo de referéndum legal a cambio de aparcar la exigencia de independencia. Se equivocaron.

Sin embargo, hay elementos a tener en cuenta. Los Pujol han desaparecido del mapa político por la corrupción. Artur Mas está desaparecido; es el culpable de dar alas al independentismo desde el nacionalismo que defendía, el hombre que acabó con CiU y que colocó en la Generalitat y alentó a un personaje atrabiliario como Puigdemont, que sólo ha llevado descrédito al Govern. La burguesía catalana no existe, la mayoría de las mejores empresas y entidades financieras se han ido fuera y hasta los pequeños comerciantes confiesan su desencanto y preocupación por una deriva que ha disminuido sus ingresos de forma considerable. Todo esto lo sabe Oriol Junqueras. El 28-A se decide el Gobierno de España. Un hombre que cumple prisión preventiva hará cábalas sobre el tipo de propuestas que tendrá que hacer llegar a quien sea elegido presidente.

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