Neus Roig | Antropóloga

"Un recién nacido en el año 68 tenía un precio de dos millones de pesetas"

Neus Roig. Neus Roig.

Neus Roig. / m. g.

Neus Roig es la presidenta del Observatorio de las Desapariciones Forzadas de Menores. Publica No llores que vas a ser feliz (Ático), un trabajo basado en su tesis presentada en 2016 en la Universidad de Almería. "Cuando hice esta investigación había 2.000 denuncias archivadas. Ahora hay más. España ha presentado un informe a la ONU que dice que se ha investigado y que esos hijos son unos desagradecidos, porque no admiten que se les ayudó a que vivieran mejor. Y también que hay madres que no admiten que sus hijos murieron", afirma.

-¿Los casos de bebés robados son una herida abierta de nuestra democracia?

-Sí, porque es algo que no se ha investigado correctamente. Sin duda, es una herida que sangra.

"Donde está el Parlamento andaluz iban a parir madres primerizas con más de 45 años y nadie sospechaba"

-Sorprende que su investigación llega hasta 1996.

-Los tres directores de mi tesis y yo paramos ahí porque consideramos que el punto de inflexión fue el cambio de la ley de adopción de 1996. Estamos ante un agujero que la democracia tendría que haber cubierto.

-"No llores que vas a ser feliz". ¡Qué frase más dura!

-Es de una carta que se entregaba a niños adoptados de la maternidad de Peñagrande, en Madrid. Les decían: "Tu madre dejó esta carta para ti". La primera vez que vi esta carta me impresionó muchísimo, era muy cruel: "Me gustaría que, si algún día te enteras de que tu madre no te quiso, me puedas perdonar, porque, hijo mío, yo no te puedo guardar. No por mis padres, ni por dinero, sino porque no te quiero".

-Vaya...

-Es muy difícil que una madre escriba esta carta. El objetivo era que los hijos se desmoralizasen y no buscasen a sus madres.

-Pone en el punto de mira a la Iglesia y a algunas órdenes religiosas.

-Sí. Cuando acaba la Guerra Civil tenían un poder ilimitado para decidir qué madre era digna para criar a su hijo. La represión a la madre soltera, a la mujer marcada como roja, fue evidente.

-Su libro denuncia que una trama organizada.

-Claro. Un recién nacido en el año 68 tenía un precio de dos millones de pesetas [12.000 euros]. Era un negocio.

-Calcula que hay 300.000 casos en España. ¿Tiene datos andaluces?

-En Sevilla hay 130 denuncias presentadas, todas archivadas. En este momento, en Cádiz se está haciendo el proceso de exhumación de los bebés enterrados en el cementerio de San José. De las cajas abiertas, ya hay varias vacías. Hay denuncias en Granada, en La Línea, en Jaén, en Almería, en Málaga, en Córdoba... En todas las provincias. Estamos entre 400 ó 500 denuncias. Eso sin contar las personas que no denuncian, porque dicen para qué, si me van a archivar el caso...

-¿El Estado no colabora en esta búsqueda?

-Hasta ahora, no. Pero confío en el nuevo director de Memoria Democrática de España, Fernando Martínez López, que participó en la redacción de la Ley de Memoria Democrática de Andalucía, donde incluyó a los niños robados. Es mi director principal de tesis.

-¿Cómo fue recoger esos casi 500 testimonios de madres e hijos en su libro?

-Muy duro. Mi ordenador tiene letras borradas por las lágrimas que he vertido sobre el teclado. Delante de las madres siempre he intentado contenerme, no llorar, y delante de los hijos, igual.

-Me imagino...

-Donde hoy día está el Parlamento andaluz, el Hospital de las Cinco Llagas, aparecían a parir madres, señoras primerizas con más de 45 años, y nadie sospechaba. Se morían niños y nadie le daba importancia. Vas a los archivos y ves que había semanas que no nacía ningún niño y al cabo de una semana nacían una media de 20 niños por día. Preguntas por qué y te contestan que la monja que los registraba debía estar de vacaciones. Pasaban unas cosas muy raras.

-¿Qué valoración hace de la sentencia en el caso del doctor Vela?

-Hace que me plantee que la sensibilidad hacia nuestras congéneres a veces brilla por su ausencia. La Justicia admite que Inés Madrigal pudo ser robada, que hubo falsedad documental para registrarla como hija biológica de una madre que no la parió, pero le niega la ayuda y absuelve al acusado. Las tres las magistradas, sin pestañear, después de reconocer los delitos, han absuelto al acusado aplicando la prescripción.

-¿Importa más que paguen por lo que hicieron o que ayuden a resolver los casos?

-Que paguen no sirve de nada. Necesitamos que abran los archivos para que las personas puedan saber quiénes son. La única manera que hay de que esas personas, o esos bichos, accedan a dar esa información es prometiéndoles inmunidad. Sería una solución.

-¿El sistema es seguro?

-Hoy, sí. Sobre todo a partir de 2011, con el cambio de la Ley de Registro. El parto anónimo ya no existe desde el año 99. Sí puede pasar que haya un pacto entre familias. Ahora estamos en otra movida: los vientres de alquiler, las dudosas adopciones internacionales, el tráfico de personas...

-Aquí le pregunto por la gestión subrogada.

-Si se hace una ley específica y hay una mujer que voluntariamente quiere parir el hijo de otra... Pero ese bebé tiene derecho a conocer a sus dos madres. En la actualidad, esto no se hace.

-¿Qué se hace?

-En la India hay granjas de mujeres. Son mujeres parias que las ingresan en granjas, las inseminan artificialmente y paren un hijo al que no le van a ver ni la cara.

-¡Qué barbaridad!

-Eso es tráfico de personas. Este año se está investigando si la comunidad de la Madre Teresa de Calcuta ha vendido niños. ¿El deseo de una familia de tener hijos da derecho a traficar con personas? Creo que no. ¿Un niño abandonado tiene derecho a ser criado por una familia que lo quiera? Sí. Son cosas muy diferentes. El ofrecerse a gestar a un hijo a cambio de dinero para mí es tráfico de personas.

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