Francisco Pérez Gandul, periodista "Unos quieren cambiar el mundo y yo sólo pretendo entretener"

Francisco Pérez Gandul. Francisco Pérez Gandul.

Francisco Pérez Gandul. / Juan Carlos Muñoz

El padre de Malamadre ha tenido un segundo hijo, Bruno Silva. Francisco Pérez Gandul (Sevilla, 1956) le ha cogido el gusto y el tino a la novela negra. Después de sorprender y triunfar en su estreno con Celda 211 asoma en las librerías El bróker (editorial Samarcanda), un thriller donde bucea en el mundo de la corrupción y las finanzas, con un rascacielos, la hispalense Torre Pelli, como faro de la trama. Paco Pérez, maestro de periodistas deportivos, se cortó la coleta de las crónicas futboleras hace unos años -aunque continúa opinando-, pero sigue bien amarrado al teclado para fortuna de los lectores.

-Delincuentes carcelarios en su primer libro e intermediarios financieros en el segundo. ¿Se está encasillando con los malotes?

-La novela negra pide gente mala, muertos, investigación policial, corrupción, mucho sexo. Se presta a lo oscuro de la sociedad.

-Desde luego son entretenidas y con tensión.

-En la cultura, mucha gente quiere cambiar el mundo y yo pretendo entretener mientras otros creen que pueden cambiarlo. El primer mandamiento de mi literatura es no aburrir.

-Tras no hacerse rico con la venta de derechos para el cine de Celda 211, ¿tiene mejor atado el beneficio que le reportará El bróker?

-¿Quién le ha dicho que no me he hecho rico con Celda 211? En serio, la película me dio poco, pero bastante más que una novela sin adaptación cinematográfica. Funcionó y puede hacerlo más si hay un remake en EEUU.

-¿Nadaría en la abundancia si en vez de Paco Pérez y sevillano se llamara Frank Perry y fuera de Oregón?

-Lo mismo sería organista en la catedral de Portland. O monje. Nunca se sabe. Tampoco llamarme Perezovic me garantizaría ser un gran delantero centro.

-Bruno Silva, el protagonista, es el estereotipo de feroz financiero con vicios prohibitivos: ropa cara, coches de alta gama, consumidor de drogas, cliente de casinos y prostíbulos... ¿Tuvo ayuda para recopilar información?

-No, pero no es un estereotipo del financiero, sino de un sinvergüenza de tomo y lomo. "La riqueza es como el agua del mar, cuanto más se traga más se quiere". Es una cita de Schopenhauer que meto en el libro y ése es el leitmotiv de la novela.

-¿No teme que le afeen que la trama cojea por estar recreada en Sevilla, no en la City londinense?

-¿Por qué no Sevilla, Málaga, Granada? Falta solidaridad con lo nuestro. La planta 34 de la Torre Pelli se me adivina tan atrayente como la 64 de un rascacielos de Abu Dhabi. Los escritores de provincias tenemos un compromiso con nuestra tierra.

-Luis Tosar hizo de Malamadre, el personaje principal de Celda 211. ¿Encontrarán a un actor más feo para su bróker?

-Más feo interiormente, porque Bruno Silva es un guaperas. Para esa maldad se necesitará un actor puesto en la capacidad de gestos.

-Se le ha metido entre ceja y ceja ir a la gala de los Goya...

-No iré, pero no porque no me invitaran por Celda 211, sino porque la Academia de Cine no reconoce al argumentista, lo cual es una estupidez. Sin él no existe el guión ni la película.

-Se ha documentado sobre la comunidad china. Amén de su estajanovismo y la afición a las tragaperras, cuente algo de ellos.

-Tragaperras y casinos. Dicen que ganar en los casinos les da suerte en la vida. Ignoro qué les da fortuna al perder... Me ayudaron dos amigos chinos de segunda generación con un retrato grosso modo de las miserias, tabúes y necesidades de esos personajes que nos sirven a diario cosas y de los que no sabemos nada porque es una comunidad muy hermética.

-Está causando sensación el biopic de Jesús Gil. ¿Qué personaje futbolero llevaría a una novela?

-Paul Gascoigne estaría muy bien. Y Carlos Aranda: de una infancia muy difícil a presunto amañador de partidos.

-¿Hace honor a su segundo apellido por su parsimonia entre obra y obra?

-Recuerdo el colegio cuando el profesor decía: "Francisco Pérez Gaaaanduuuul". La misma broma todos los años. Fui muy mal estudiante. Quizás esa vaguedad la trasladé al mundo literario.

-¿Pasarán otros 15 años?

-Si tardo tanto igual escribo del paraíso o de la vida tras la muerte. Habrá algo antes. Posible título: La jueza.

-Es periodista del plan antiguo. ¿Se alegra de no haber sufrido en la primera línea la revolución digital?

-Conocí la linotipia, con un olor fantástico a imprenta, pero me he adaptado perfectamente al mundo digital.

-Ha recuperado la audición por un implante. ¿Le dan ganas de volver al silencio con tanto ruido?

-Lo hago a diario, sobre todo por las noches al abrir la ventanas... fuera el chisme éste. Me había adaptado a la sordera desde los 18 años. Empezó a ser un problema con 45 años y surgieron los SMS, los mails... He ganado comunicación con los amigos y también el jazz.

-Un colega alaba que es el único sordo sin mala uva.

-He tenido siempre buen humor. Es verdad que la sordera te hace desconfiado, piensas que si te miran están hablando de ti. Pero en realidad nada de lo que digan tiene valor. Caminas por la vida como debes y punto.

-En una noche de euforia balompédica, un compañero le atribuye esta frase: "Te he dado más abrazos hoy que a mi mujer en 20 años". Defiéndase.

-No me defiendo. Como no decimos qué partido, dejemos que mi mujer se enfade.

-Veraneó de chaval en Dos Hermanas y ahora en Costa Ballena., ¿Por qué ese despropósito de cambiar olivos por arenas?

-Siempre me ha gustado más el campo que la playa, la piso poquísimo por aversión a la arena, aunque le estoy cogiendo cariño porque en la playa nació Malamadre.

-Su padre era dueño de un bar en el centro de Sevilla, hoy plagado de franquicias. ¿El turismo lo arrasa todo?

-Deberían subvencionar esos negocios. Me crié en una calle masificada de Sevilla; no podía jugar en la calle y me divertía leyendo y viendo a la gente desde el balcón. Quién sabe si de ahí nació Celda 211 por la asociación de los barrotes con las cárceles. Tuve una infancia solitaria y por eso soy lo que soy. Luego, con 14 años, me tiraba un domingo viendo fútbol 10 horas y fui... periodista deportivo.

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