Elecciones municipales

Los partidos llegan al ecuador de la campaña con la "ilusión" intacta

  • Los candidatos a la Alcaldía de Córdoba mantienen el tono conciliador y confían mejorar lo que apuntan las encuestas

Actos de los candidatos de PP, PSOE IU y Cs ayer en Córdoba Actos de los candidatos de PP, PSOE IU y Cs ayer en Córdoba

Actos de los candidatos de PP, PSOE IU y Cs ayer en Córdoba / L. Martín / El Día

Ilusión. Fue la palabra utilizada ayer por algunos de los candidatos y candidatas para referirse a lo que queda de campaña electoral, justo en el día en el que se llegó al ecuador de la misma. Aún resta una semana por delante para solicitar el voto, para echar el resto, y parece que ánimo no le falta a los aspirantes a la Alcaldía.

Eso sí, el trabajo intenso también hace su mella y aunque sea en privado, todos reconocen que el cansancio también comienza a aflorar en los equipos de colaboradores.Ilusión fue el término utilizado, por ejemplo, por la candidata socialista, Isabel Ambrosio, quien pese a su apretada agenda –como la de todos– también reconoció que “el contacto con la gente” siempre es satisfactorio. Su mensaje de los últimos días está siendo el de buscar el apoyo de “todos los cordobeses progresistas, para construir una gran mayoría para seguir avanzando, una gran mayoría en la que quepamos todos”, a la vez que pide que “no se quede ningún voto progresista en su casa”.

En el mismo sentido se expresó el número uno de los populares cordobeses, José María Bellido, al que ayer le tocó paseo electoral por el centro y ejercer de anfitrión con la ex ministra Fátima Báñez, que lanzó un mensaje optimisma y habló del candidato de su partido como “el alcalde del empleo” y el que va a ser capaz, con sus propuestas, de “conseguir una Córdoba de futuro que apuesta por el empleo”. Luego, en una tertulia radiofónica en la Cope, Bellido también se sumó a ese mensaje de la ilusión para los días que quedan.

Lo mismo se puede decir de la candidata de Ciudadanos, Isabel Albás, que a falta de concretar la propuesta del día, aprovechó un desayuno para anunciar su página web y hablar de que tienen una “sensación extraordinaria” por la ilusión –otra vez– con la que dice que los cordobeses están recibiendo sus proyectos.En IU andan también felices con sus iniciativas sociales y de construcción de pisos para jóvenes, como ayeer vendió su aspirante, Pedro García. Al final, todo es alegría.

Pero ese ánimo no es solo un gesto de cara a la galería –aunque no en todos los casos– sino que se produce por el convencimiento de que les irá bien el 26 de mayo. Es la lectura –interesada, por supuesto– que cada uno hace de las encuestas publicadas, de las que saldrán este fin de semana y de los sondeos internos de cada partido. Todos dicen crecer, todo están satisfechos y todos se ven ganadores, o casi.

En cualquier caso, este punto y seguido

Este punto y seguido de la campaña sirve para reflexionar y corregir estrategias

psicológico de la mitad de la campaña sirve para la reflexión, para corregir estrategias, pero sin respiro alguno, ya que hay que exponerlo todo hasta el último suspiro. Porque como ayer publicó el Día, en las últimas elecciones generales seis millones de personas decidieron su voto en la última semana y, de éstas, dos millones en las últimas 48 horas, como señalan José Pablo Fernández, investigador principal de Metroscopia, y Francisco Camas, también de esta empresa de sondeos, que acaban de publicar un libro titulado La cocina electoral en España, con el subtítulo La estimación de voto en tiempos de incertidumbre.

Con ese panorama, es normal que todos se agarren a la esperanza de que es posible el triunfo o una mejora respecto a lo que dicen esos sondeos, que a partir de mañana domingo ya no se pueden publicar por imperativo legal.

Se cierra así una primera semana de campaña en la que la prudencia ha sido protagonista. Ya nadie se atreve con maquetas irrealizables, a lanzar promesas inasumibles y el uso de términos como “gobernar para las personas” o “estar en el centro” se generalizan por parte de todos.

Arranca el último empujón, tal vez algo plano pero sensato como hasta ahora, o quizá el tono se eleve cuando se vaya acercando el final. Lo que está claro es que ilusión se transmite a raudales por todos, aunque ilusos en esto de la política quedan pocos, o no, quién sabe.

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