Elecciones municipales

La polémica del cuadro rajado de las 'Maculadas' se cuela en la campaña en Córdoba

  • El Pleno de la Diputación acaba en bronca y los partidos utilizan la institución con intereses electorales

Actos de los partidos ayer en Córdoba. Actos de los partidos ayer en Córdoba.

Actos de los partidos ayer en Córdoba. / El Día

Día bronco. Pero que nadie se alarme, porque aunque parezca increíble, los candidatos a la Alcaldía de Córdoba estuvieron muy por encima de quienes provocaron la discordia, que lo hicieron no desde la calle o el atril del partido, sino desde las instituciones.

Y es que lo ocurrido con la muestra Maculadas sin remedio, y más concretamente con el cuadro Con flores a María, está trayendo cola. La obra, que representa a una virgen con la mano en su sexo, fue rajada por un vándalo y retirada de la exposición abierta en el Palacio de la Merced tras la denuncia de varios partidos –el PP incluso lo llevó a la Fiscalía– al considerar que atenta contra los sentimientos religiosos.

Ayer hubo Pleno en la Diputación y estaba cantado que algunos tratarían –otra cosa es conseguirlo– sacar algún rédito electoral de la polémica. Al final, bronca al canto y plantón de los populares encabezados por Andrés Lorite –diputado electo en Cortes, todavía portavoz del PP en la Merced y muñidor de la polémica– que abandonaron la última sesión del mandato. Seguramente, si no estuviéramos en campaña, nada de esto habría sucedido, pero el voto manda y los grupos entraron al trapo sin reparar en que las instituciones están –o deberían– para otras cosas.

No es difícil concluir que ni el PP en la Diputación provincial estuvo a la altura –vaya favor que le está haciendo a los suyos– ni el PSOE e IU tampoco, que se enredaron en acusaciones de misoginia, inquisidores o escarnio a los dogmas, entre otras lindezas. Todo un despropósito. Hasta el diputado de Ciudadanos, José Luis Vilches, entró en el asunto, aunque fuera para recordar que deja su partido porque no se le tiene en cuenta.

Nadie, o casi, de los candidatos –al menos ayer– quiso hablar del asunto. Solo la aspirante socialista, Isabel Ambrosio, dijo que “ni la extrema derecha, ni la derecha extrema” lograrán que Córdoba vuelva “a los tiempos de la Inquisición”. El resto, ni palabra.

Porque pese al ruido que se está haciendo desde la instituciones con las Maculadas, los partidos siguen a lo suyo, tal vez conscientes de que toda polarización puede tener su efecto positivo, pero también su contrario.

José María Bellido (PP) optó por explicar la Concejalía de Transformación Digital, una medida que pretende para Córdoba “una nueva industria que genere empleo” entre los jóvenes. A su juicio, esta concejalía hará que la capital sea “una ciudad laboratorio”. Prometió también la puesta en marcha de un polo digital, que se ubicará en el edificio que pertenece al Ministerio de Defensa de la calle Lope de Hoces.

Bellido también ejerció de anfitrión de la candidata popular al Parlamento Europeo, Dolors Montserrat, que –cómo no– visitó los Patios de Córdoba y aprovechó para criticar a su adversario socialista, Josep Borrell, en el acto de celebración de San Isidro organizado por Asaja.

Isabel Ambrosio (PSOE) se fue a la Viñuela. Al menos ayer, la también alcaldesa aparcó las promesas y realizó un discurso más político, en el sentido de que, en su opinión, las elecciones municipales del 26 de mayo los cordobeses se juegan que la ciudad “siga avanzando con un gobierno progresista o que vuelvan a los recortes y las perdidas de derechos de las políticas que hacen las derechas”. Nada nuevo bajo el sol.

Eso sí, insistió en pedir “una gran mayoría con la que poder seguir avanzando, una gran mayoría en la que quepamos todos y no dejemos a nadie atrás, una gran mayoría para crear empleo digno, para mejorar nuestros barrios, y para defender nuestras señas de identidad”. Todo muy previsible.

A Pedro García (IU), le tocó pasar por la estación electoral de la Asociación de la Prensa, donde además de criticar duramente al todavía edil de Deportes, Antonio Rojas (PSOE), con el que ha compartido gobierno, desgranó algunas de sus ideas en materia de cultura, turismo, empleo, con dardo incluido a Podemos, un partido del que dijo que en Córdoba “no existe”. O, al menos, él no lo ha visto.

Ciudadanos prefirió hablar –otra vez– de la Gerencia de Urbanismo, que “se ha convertido en el tapón de Córdoba, por la mala gestión de los diferentes gobiernos que han pasado por el Ayuntamiento”, dijo. Su número dos, David Dorado, fue un poco más allá y habló de un cuerpo de inspección el a GMU e incluso planteó la posibilidad de externalizar algunos de los servicios que presta este organismo autónomo, uno de los que más polémica ha generado en los últimos años. Tras la rueda de prensa, Isabel Albás y Dorado se fueron al mercado de Ciudad Jardín. Igual hasta compraron.

Lo dicho, los candidatos en su campaña mientras que sus compañeros de partido en la Diputación trataban de hacer lo mismo, con menos estilo, aprovechando las institución. Como cantaba Sabina, “para no llevar flores a María...”

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