Junta General de Accionistas 2019

Naturgy avala la hoja de ruta energética del Gobierno socialista

  • Reynés considera que la senda que marca no tendrá grandes variaciones con otro Ejecutivo

  • La antigua Gas Natural sigue su plan de aumentar su electrificación con inversiones en renovables, pero sin descartar crecimiento inorgánico si surge la oportunidad

Francisco Reynés, presidente de Naturgy, en la junta general de accionistas de 2019. Francisco Reynés, presidente de Naturgy, en la junta general de accionistas de 2019.

Francisco Reynés, presidente de Naturgy, en la junta general de accionistas de 2019.

Naturgy está más que cómoda ante los planes que el Gobierno socialista ha esbozado para el sector energético antes de convocar elecciones. El presidente de la compañía, Francisco Reynés fue inequívoco en su aval a esa apuesta por la descarbonización y cerrar nucleares dando el protagonismo las renovables: “Es una buena senda, una hoja de ruta clara, que tendrá que ser más o menos igual con cualquier otro Gobierno”.

El presidente de la antigua Gas Natural respondía a si teme un cambio brusco de planes en la regulación energética tras las elecciones a Cortes Generales, formalmente convocadas desde este martes con la publicación en el Boletín Oficial del Estado de la disolución de las cámaras. Y su respuesta fue negativa, porque los planes trazados por el Gobierno de Pedro Sánchez, liderados por la ministra Teresa Ribera, van en definitiva en la línea que marca la Unión Europea de cerrar las plantas de carbón y nucleares de forma ordenada y escalonadamente.

En cualquier caso rehusó que hiciese guiños al PSOE: “No hago guiños a nadie, lo que digo es existe un plan bastante coherente con la evolución del sector, al que le falta desarrollo normativo”.

En el caso del carbón, Reynés dijo que los cierres se harán “ordenadamente y cuando haya permisos”, porque recordó que las peticiones de desmantelación ya se han hecho y que dependen de que los conceda el Ministerio para la Transición Ecológica.

“El precio de carbón y del CO2 hacen inviable la generación”, dijo Reynés antes de explicar que “más triste que una fábrica que está parada es una fábrica que pierde dinero”. Conclusión: la descarbonización es imparable.

También ve coherente los planes de abandonar la generación eléctrica con energía nuclear, que prevé desmantelar todas las instalaciones desde 2025 a 2035. Eso sí, el presidente de Naturgy dejó claro que esos planes aún no tiene una transposición normativa: “Al plan le falta un marco normativo concreto y haremos la valoración cuando sepamos cómo se convierte en norma”.

Ante el interrogante de cómo se va sustituir la energía nuclear, que es algo que también cree que mantendrá cualquier Gobierno, Reynés sostuvo que se reemplazará con energía renovable eólica y fotovoltaica. Y le dio mucha importancia al “sistema de back up que suponen las centrales térmicas de ciclo combinado, porque tranquiliza mucho a la hora de acometer los objetivos del plan”.

Es más, Naturgy no incluye en sus planes de desinversiones a las plantas de ciclo combinado que usan gas, su negocio princiopal. “Nunca hemos dicho que las quisiéramos vender”, zanjó Reynés, antes de reiterar que es un “perfecto back up del sistema ante fenómenos atmosféricos”, como escasez de lluvia o viento. Además, el primer ejecutivo de la antigua Gas Natural Fenosa destacó de esta tecnología un valor: su capacidad de lograr su punta de potencia en menos de 90 minutos, lo que dijo supone una “ventaja competitiva para el sistema en general”. Y lejos de pensar en vender, expresó su comodidad con el hecho de que NAturgy cuente “con el 30% de los ciclos combinados”.

En ese contexto energético, la empresa señala como claves de futuro una mayor electrificación del sector, que estima que representará el 75% del aumento de la energía primaria, según la información que facilitó ayer en la junta general de accionistas.Para 2019, Naturgy prevé invertir 2.000 millones, lo que dice es un 5% más que el ejercicio anterior, porque descuenta del dato de 2018 (2.321 millones), los 400 millones invertidos en comprar buques metaneros. Esa inversión para el presente año busca aumentar “en un gigavatio más que en 2018”, precisó Reynés.

En línea con ese objetivo, el presidente señaló que Naturgy es “cada vez más eléctrica, sin dejar de ser una compañía de gas”. Y reafirmó su apuesta por las inversiones en renovables. Preguntado sobre si esa estrategia de crecimiento en electricidad era suficiente, ante el crecimiento de la demanda que prevén, ese aumento del 75%, Reynés reafirmó que en el plan estratégico 2018-2022 no se ha “previsto ningún crecimiento inorgánico”, pero admitió que pese a ello están “abiertos a cualquier operación, siempre que cumpla objetivos de rentabilidad mínima”.

Esas oportunidades ahora no se presentan entre otros motivos por la alta capitalización de empresas que pudieran ser complementarias para crecer, caso de Endesa, ahora en manos de la italiana Enel.

Además de las inversiones, la dirección de Naturgy presentó a los accionistas otras perspectivas para 2019 dentro del cumplimiento de su plan estratégico. Entre ellas prevé un Ebitda de 4.600 millones, lo que supondría crecer un 15%, con un beneficio neto para el ejercicio de 1.400 millones de euros. Respecto al endeudamiento prevé que cierre este ejercicio con 15.200, tras haberla reducida a 13.667 millones en 2018, con un descenso del 10%, pero enfatizó que prácticamente es el mismo nivel de deuda, porque el aumento se debe al cambio normativo contable (IRFS16). La previsión de crecimiento del dividendo es de 1,37 euros por acción, un 5% más que los 1,30 euros abonados en 2018

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