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La presión, las cuentas y Camarón

Los románticos son los reyes del verano, donde todo el mundo es virtual campeón y la incontinencia verbal de los presidentes traspasa los límites de la decencia. El invierno y el cambio de almanaque marcan el inicio de la tiranía de los realistas, que forman una heterogénea corriente que abarca desde los artistas del "ya lo había advertido yo antes que nadie" -una especie de la que Córdoba es reserva natural- hasta los aficionados sensatos y con muchas horas de vuelo que no se dejan embaucar por los planteamientos infantiles y maniqueos que gobiernan el tinglado del balón. Seguramente no hay explicaciones absolutas para nada y menos para el fútbol. Y si se trata del Córdoba, mejor ni hablar. En este club de paradojas, con querencia al dramatismo y a las guerras intestinas, se presenta un añito curioso.

Con los números en la mano, no parece que el asunto marche demasiado mal. Podría ir mejor, sobre todo si el equipo no se hubiera encasquillado en El Arcángel para encadenar un frustrante rosario de empates en el descuento -pese a lo cual es, junto al Real Madrid, el único en el mapa del fútbol profesional español que no ha caído derrotado ante su afición- o si los arbitrajes no hubiesen dejado impreso un sello sibilino en varios episodios ciertamente dantescos. Ahora se pretende pasar página; porque el año que viene ya está aquí pero principalmente porque el club se estaba labrando una fama de belicoso que sólo podía servir de imán para nuevos problemas. Y el Córdoba quiere evitarlos a toda costa, porque aquí todos los gatillos están engrasados y la palabra crisis se dispara con facilidad y sin silenciador. Sobre todo si se pone a tiro una presa que lleva escrito en la frente un dato estremecedor: siete jornadas sin vencer. Hoy, día de Reyes, por la mañana y con la televisión nacional en directo, el Córdoba recibe al Sporting de Gijón, uno de los más firmes y cualificados aspirantes al ascenso a Primera. No es una final, pero habrá quien se encargue de que lo parezca. Seguro.

MÁS ALLÁ DE LA PIZARRA

Cuando un entrenador tiene claro que hay que sacar puntos como sea, lo mismo le da regalar pulseritas, sustituir los vídeos de jugadas de estrategia por las mejores escenas de la saga de Rocky o desenfundar las viejas cintas de cassette con el I will survive de Gloria Gaynor o la versión más cañí del Dúo Dinámico, ese Resistiré que lo mismo puede servir de sintonía para un anuncio de viagra que para que los jugadores del Betis rompan la peor racha de su centenaria historia con un triunfo reparador. El curtido y peculiar Paco Chaparro, a la sazón responsable del eléctrico banquillo verdiblanco, la está liando con sus técnicas de motivación para equipos deprimidos. Imágenes de un lobo atacando a una gacela, el relato enfebrecido de una mítica jugada de Magic Jonhson en un Lakers-Portland de las finales de Conferencia Oeste de la NBA en 1991, Chambao, Celia Cruz... y lo próximo será el no va más: Camarón. "Pero no sé si los extranjeros están preparados. ¿Cómo le explico yo a Babic lo que dice Camarón?", revelaba el técnico en una entrevista en el diario As. Todo vale si al final del evento hay tres puntos más en el bote.

A Paco Jémez no le va a temblar el pulso si tiene que darle al play para que suene alguna del genio de la isla de San Fernando, una bulería o el himno cordobesista de Queco, pero de momento se queda con sus célebres trucos de magia para amenizar concentraciones y las tradicionales arengas indirectas desde los medios. En su última comparecencia le preguntaron por sus planes para el final de la primera vuelta. "Quedan tres partidos, que son 9 puntos. Si llevamos 22, mi objetivo es llegar a 31. Porque 22 más 9 son 31, ¿no?", soltó el del Zumbacón. Hoy, el Sporting, luego a Ferrol y cierra la vuelta la Real Sociedad en El Arcángel. Va a por todo. De momento, se ha destapado con una sorprendente convocatoria en la que no están Ito, el tapón habitual del medio campo, ni el central Aurelio. Al ataque con todo... y con Pineda.

que me quedo

El delantero de Camas, con ofertas en el mercado invernal para abandonar el Córdoba, se soltó esta semana en la sala de prensa. "No me voy ni aunque fichen a Van Nistelrooy", dijo, al tiempo que reclamó minutos de juego para confirmar sus cualidades "le pese a quien le pese". En sectores del club no han sentado bien sus reclamaciones, pero Pineda se ha quedado tan ancho. Le gusta hacerse oír y si no es en el campo...

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