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La llave, en cuatro pasos

  • El reto de alcanzar las diez jornadas definitivas bien colocado pasa por romper la crisis en casa ante el Lugo, reforzar el nivel a domicilio en la siempre difícil Soria y sellar el mal de los rivales directos ante Alavés y Nàstic.

No hay semana que no se oiga aquello de que "hay que llegar bien situado a las diez jornadas finales, que es cuando se decide todo". Ayer, Luso Delgado cambió las palabras, que no el discurso: "Ha llegado la hora de la verdad". Con algún matiz, no le falta ni chispa de razón al aragonés. Porque el Córdoba, como todos en una liga que aún no ha decidido nada, sabe que la competición ha alcanzado su primer momento clave. Las cuatro paradas que restan antes de que comience el esprint final marcarán cómo encara cada equipo su particular pelea por los objetivos. En el caso del conjunto blanquiverde, actualmente cuarto a un partido del ascenso directo y con cuatro puntos de colchón sobre el séptimo, son cuatro citas vitales para ver a qué llave puede aspirar: si a la de coger la vía rápida hacia la élite, la de jugar la postemporada o la de lamentarse por aquello que no fue, siendo esta última la que todo el cordobesismo tiene borrada de su disco duro.

Tras un arranque de segunda vuelta un tanto atípico, con un importante descenso en la producción de puntos respecto a la primera vuelta fundamentado en el cero cosechado en El Arcángel tras tres encuentros -los 7 tantos han llegado en las tres última salidas-, la visita del Lugo aparece como el primer punto de inflexión claro. Y no sólo por ser el partido más inmediato, en esa lectura del cholismo que empieza a calar en múltiples vestuarios, sino por lo que trae consigo. Tras ganar sólo uno de los cinco encuentros de 2016 en casa -al Mallorca (3-1)-, cayendo ante cuatro enemigos que se encuentran en la misma pelea (Mirandés, Leganés, Zaragoza y Osasuna), tres de ellos de manera consecutiva, los blanquiverdes están obligados a recuperar su fortaleza como local. Una receta que hasta el cambio de año le permitió asentarse en las dos primeras posiciones y disfrutar varias semanas del liderato. Además, el Lugo quiere engancharse a una pelea de la que se descabalgó durante la última etapa de Luis Milla como entrenador -ahora es José Durán el que lleva el equipo-, por lo que sería eliminar a otro candidato, si bien lo más importante es que el equipo aprenda a ganar de nuevo junto a su fiel afición.

La segunda estación de esta particular penitencia futbolera llegará en Soria el Domingo de Ramos. Y no precisamente porque el Numancia ande fino, ya que tras un inicio notable se ha ido descolgando de la batalla por arriba para quedarse en una peligrosa zona de nadie. Pero el siempre competitivo cuadro soriano tiene aún mucho que decir. El Córdoba pondrá en juego en Los Pajaritos tanto su buena trayectoria como visitante como su malfario en ese estadio. De un lado, los de Oltra acumulan tres salidas seguidas sumando, habiendo enlazado dos triunfos -cuatro en los siete viajes más recientes-, lo que les ha permitido aliviar su trayectoria con 7 puntos en otras tantas fechas tras el ecuador. Pero de otro no hay que olvidar lo mal que tradicionalmente se le da el conjunto que ahora adiestra Jagoba Arrasate a los blanquiverdes cuando toca jugar como visitante. De hecho, de nueve visitas, sólo en una ganó, y fue precisamente en la primera y hace ya más de 14 años: 2-0 en febrero de 2002. Desde entonces, apenas un par de empates y muchas derrotas, como las tres más recientes en las que ni siquiera los visitantes fueron capaces de anotar gol.

Pero si trascendentes parecen los dos primeros pasos, más aún lo son los dos últimos, que aparecen estrechamente unidos por ser dos rivales directísimos ante los que el CCF cerrará marzo y abrirá abril en ese horario canalla -para los intereses cordobesistas atendiendo a su balance de resultados- del mediodía del domingo. La llegada del Alavés a El Arcángel y la visita a Tarragona servirán para calibrar de nuevo la respuesta del cuadro de Oltra ante iguales. Porque, de momento, el balance es claramente negativo, con apenas 14 puntos sobre 45, con cuatro victorias, dos empates y hasta nueve derrotas, incluidas las cuatro que acumula el equipo en lo que va de segunda vuelta. Eso ha provocado, también, que los blanquiverdes tengan ya perdidos cinco goal averages -sólo los gana a la Ponferradina y el Bilbao Athletic, que están en el fondo de la clasificación y a los que ha vencido en los dos partidos- que dada la igualdad de la competición pueden resultar determinantes en el reparto final. De hecho, ante vitorianos y catalanes habrá que echar un vistazo, según se vaya desarrollando el partido, a lo hecho en la primera vuelta: derrota por la mínima en Mendizorroza (3-2) y victoria con claridad ante los nàstiquers en casa (2-0).

Son cuatro pasos claves para que el Córdoba pueda colocarse en la mejor posición posible de cara al esprint definitivo. Ese en el que como dicen algunos, ya hay que dejar de la lado los puntos, tan importantes hasta ahora, para mirar sólo y exclusivamente la clasificación. Porque en esas 10 últimas jornadas se dilucidará quiénes toman el camino más corto hacia Primera -también los cuatro que caen al pozo de la Segunda División B- y quiénes se la juegan en la postemporada del play off. Dos objetivos, con el ojo puesto en la élite, en los que el cordobesismo espera ver reflejado el nombre de su equipo, que tiene ahora un mes para volver a presentar con más fuerza si cabe su candidatura a todo.

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