Fútbol l Segunda División B

Si Velasco se pone a jugar nadie le para

  • El habilidoso extremo fue determinante para abrir el partido ante el duro Melilla

Si Fernando Velasco se pone a correr, a jugar, a trotar, los aficionados del Lucena ya saben que tienen grandes posibilidades de que su equipo se lleve los tres puntos ante cualquier rival. Porque el habilidoso extremo es de esos futbolistas capaces de, cual llanero solitario, revolucionar el encuentro más trabado. De desestabilizar la defensa mejor plantada. Como la del aspirante al ascenso Melilla.

El Lucena no estaba jugando demasiado allá, le faltaba cierta conexión entre líneas. Chispa. Hasta que apareció Velasco para dejar con el molde a dos defensas del conjunto norteafricano y, con sutileza y frialdad, batir al arquero Dorronsoro. Luego fue todo más sencillo. Nene, sabedor de su polivalencia, le colocó de delantero. Y acabó fundido. Y feliz.

vaya par de amigos

Antonio y Julio Pineda. Julio Pineda y Antonio. Llevan tantos años jugando juntos que ya no se sabe si son más compañeros de equipo que amigos. Son grandes profesionales y juntos juegan mejor (aunque actúen en regiones antípodas del campo). Ante el Melilla, cada uno en su zona, fueron decisivos para la victoria. Uno se faja como si cada partido fuese el último de su carrera. El otro... también. Da igual los nombres. Son ya casi como hermanos.

anderson tiene ganas

En las provisionales gradas de la ciudad deportiva del Lucena habría unas 700 personas... y dos que querían estar unos metros más abajo. Babin y Anderson Costa, los dos foráneos del equipo aracelitano, vieron el partido muy lejos de donde deseaban. Uno, el galo, por una inoportuna lesión. Otro, el brasileño, porque parece que aún sigue lejos de su mejor estado de forma. Seguro que el matador se muere por volver a ponerse el traje de luces.

pesar en linares

Y miedo e indignación. El que experimentaron por la salud de su futbolista Vera. El jugador sufrió un golpe en la cabeza que le provocó un coágulo epidural. Tras desmayarse, saltaron todas las alarmas. El enfado viene porque la burrocracia demoró en exceso su traslado al Reina Sofía de Córdoba para su cuidado. País.

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