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Rearme moral para Berlín

  • Los integrantes de la delegación nacional para los Europeos de agosto se conocerán hoy

  • El 1.500 ensombrece los éxitos en salto y velocidad

Álvaro de Arriba se impuso en la final de los 800 metros lisos en Getafe. Álvaro de Arriba se impuso en la final de los 800 metros lisos en Getafe.

Álvaro de Arriba se impuso en la final de los 800 metros lisos en Getafe. / Javier López / efe

El récord del 200 de Bruno Hortelano, que adornó su espléndido regreso, fue sólo el remate de la exhibición ofrecida por el nuevo atletismo español el pasado fin de semana en Getafe, donde maduraron los brotes verdes y se confirmó la debilidad del 1.500.

El presidente de la Federación Española, el ex triplista Raúl Chapado, bromeaba al término de los campeonatos nacionales, contento en el fondo: "Vamos a tener que pedir un préstamo para llevar a tanta gente a Berlín".

Hablaba de los inminentes Campeonatos de Europa, que se celebrarán del 6 al 12 de agosto. Con la campeona olímpica Ruth Beitia como jefa de expedición, España pondrá en la capital alemana a la delegación más numerosa de la historia en unos continentales.

El equipo español alcanzó su máximo volumen en los Europeos de Barcelona 2010, con 83 atletas (52 hombres y 31 mujeres). Hoy el seleccionador, Ramón Cid, convocará a un centenar.

Los Nacionales de Getafe constataron los progresos del nuevo atletismo español, en el que vuelan los triplistas, aceleran los velocistas, impresionan los ochocentistas... y luego viene el secarral del 1.500.

La carrera en la que Hortelano rebajó su récord del 200 hasta los 20,04 segundos fue el momento más emotivo de la cita. Pero hubo otros también para el recuerdo.

Óscar Husillos revalidó con solvencia su corona en el 400 con 45,22, frente a Lucas Búa (45,45) y Samuel García (45.48), aunque se fue de Getafe con la sensación de haber regresado al segundo puesto de la velocidad española, otra vez a la sombra del brillante Hortelano.

En el 800, Álvaro de Arriba aprovechó la extenuación de Saúl Ordóñez, que había hecho tres carreras en tres días, para hacerse con el título. Son los dos primeros del ránking europeo del año y en Berlín cargarán con el peso de ser los favoritos.

También hubo marcas excepcionales en algunos saltos. Pablo Torrijos voló hasta unos espectaculares 17,23 metros (19 centímetros más que su récord nacional), pero en alas de un viento favorable de +2,2 que impidió su homologación. Aun así saltó 16,98 en condiciones legales, su mejor marca al aire libre.

Ana Peleteiro, medallista de bronce en los Mundiales en sala de Birmingham, logró una marca legal de 14,55, la mejor de su vida, que eleva su moral con miras a Berlín, donde estará acompañada por Patricia Sarrapio, segunda (13,91), y María Vicente, campeona de Europa sub 18 de heptatlon y triple, que fue tercera (13,67).

Frente a este panorama exhuberante, el desierto del 1.500. El país de Fermín Cacho, José Luis González, José Manuel Abascal o Reyes Estévez se ve en la penosa situación de acudir a Berlín con un solo representante.

Se trata del joven Adrian Ben, tercero en la final de los campeonatos tras Jesús Gómez y Adel Mechaal. Por militar en la categoría sub 23 puede acudir a Berlín con la mínima de la Asociación Europea (3.40,00), en lugar de la española (3.38,00). Aun así, el 1.500 se ha convertido en el talón de Aquiles del atletismo patrio.

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