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Pepe Murcia pone rumbo a Transilvania

  • El entrenador cordobés llega a un acuerdo con el FC Brasov de Rumanía · El ex blanquiverde ficha por dos temporadas

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Que el mercado laboral ofrece escasas perspectivas en España es una realidad dramática y palpable. El gremio de los entrenadores de fútbol no es ajeno a la crisis general, que añade unas dosis extra de inestabilidad y riesgo a una profesión que ya las lleva consigo como una seña de identidad. Hay que seguir en la brecha del modo que sea. Si hay que emigrar, se cogen las maletas y en paz. Así lo ha hecho José Murcia González (Córdoba, 1964), que emprenderá una aventura en Rumanía tras haber firmado un contrato por dos temporadas con el FC Brasov, un modesto club de la primera categoría del país que aspira a dar un salto de calidad con su llegada al banquillo. Sustituirá en el cargo al portugués Antonio Da Conceiçao, que sale de la entidad después de dos partidos disputados (una victoria y una derrota).

"Pongo toda mi experiencia al servicio de este club", declaró en su presentación a los medios el carismático entrenador, que sigue la estela de otros colegas de profesión que en los últimos años han buscado nuevos horizontes en las ligas de Grecia -Manolo Jiménez (AEK Atenas), Ernesto Valverde (Olympiakos), Javi Gracia (Olympiakos Volos)-, Ucrania -Juande Ramos (Dnipro Denipropetrovsk)-, Polonia -José Mari Bakero (Lech Poznan)- o Suiza -Caparrós (Neuchatel Xamax)-. La lista se incrementará pronto, no lo duden.

El FC Brasov, un club radicado en una ciudad de cerca de trescientos mil habitantes en la región de Transilvania, a poco menos de ciento cincuenta kilómetros de la capital Bucarest, fue fundado en 1936 y en su palmarés sólo tiene un título, la Copa de los Balcanes en 1961, de cuya conquista se conmemoran ahora los 50 años. Después de tocar el techo en la última década con un tercer puesto en 2001, lo que le valió la participación en la Copa de la UEFA -en la que cayó eliminado por el Milán-, el equipo atravesó un doloroso trienio en la segunda división entre 2005 y 2008. Tras el regreso se ha desenvuelto en la zona media, sin alardes ni sobresaltos. El momento más rutilante del Brasov se produjo en la Copa 2009-2010, en la que cayeron en las semifinales con el Vaslui, un peculiar conjunto creado hace menos de un lustro y que tuvo en sus filas al ex bético Rivas y al ex sevillista Campano, además de al técnico Ramón López Caro. El ex entrenador del Real Madrid y ex seleccionador sub 21 salió con polémica del club, al que acusó de acoso laboral para forzarle a presentar la dimisión.

Con la inauguración de un moderno estadio con capacidad para 23.000 espectadores en perspectiva, el Brasov pretende dar un paso adelante y ganar protagonismo en la liga rumana. El fichaje de Pepe Murcia se enmarca en ese proyecto. "Es un paso adelante y un reto. He visto el compromiso de todos los jugadores", indicó el cordobés en su primera conferencia de prensa. Tenaz, perfeccionista y con carácter, aborda una aventura excitante.

La última experiencia de Pepe Murcia resultó especialmente dolorosa. La UD Salamanca le contrató el pasado mes de febrero en sustitución de Óscar Cano ante la decadente marcha del equipo. Dos meses después, y ante el imparable declive charro, la directiva optó por despedir al cordobés tras ocho partidos y dar el mando al director deportivo, Balta. El descenso final fue inevitable.

Murcia entrenó en España al Atlético de Madrid, al que llegó desde su filial para sustituir al argentino Bianchi en 2006. Córdoba, Xerez, Castellón, Celta, Albacete y Salamanca han sido sus escalas antes de la aventura rumana.

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