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Mucha dádiva a Cristiano

  • El toque dio a España la llave, pero las concesiones atrás la lastraron

Mucha dádiva a Cristiano Mucha dádiva a Cristiano

Mucha dádiva a Cristiano

Un penalti que se fabricó Cristiano al cometer Nacho la imprudencia de meter la pierna, aunque el luso hiciera más por el choque; las manos blandas de De Gea en un tiro sin mucha complicación de la estrella portuguesa; y otra falta innecesaria de Piqué, la típica del final de partido, cuando la sangre no riega bien cabeza y piernas, fueron tres dádivas que un goleador mortífero como pocos en la historia aceptó para salvar a una Portugal inferior a España. El equipo de Hierro supo qué hacer con la pelota desde el minuto 20 hasta los estertores de la contienda. Mereció ganarlo porque su método, su apuesta por la combinación -y el trabajo de Diego Costa arriba para hacerlo bueno- fue mejor que el de la campeona de Europa.

Defensa

Portugal salió más enchufada, con ese punto añadido de intensidad que le dio para llegar antes a los balones divididos, a las disputas. Cristiano recibía con espacios y así se fabricó el penalti ante Nacho.

Con el partido a favor de querencia, Portugal lo tuvo claro: repliegue intensivo y salida en largo a Cristiano y Guedes, dos balas. Así pudo llegar el 2-0 en un par de salidas, la segunda en un córner botado por España. En ambas Guedes eligió mal y ahí respiró la selección de Fernando Hierro, que pasados los 20 primeros minutos fue volcando el partido a su conveniencia. Los robos empezaron a ser de los de blanco en zonas muy adelantadas, con un gran trabajo de Silva o Diego Costa, y eso dio aire a Busquets y los centrales. Sergio Ramos, por cierto, le marcó el terreno a Cristiano en los balones largos que buscaban sus peinadas. Todo se iba encauzando, pero el fútbol es traicionero: De Gea sacó las manos de trapo.

Tras el descanso, y ya con 2-3, la entrada de Thiago dio un giro de tuerca más en el mejor modo de defender: tener la pelota. Pero esa falta de Piqué resultó fatídica.

Ataque

Apareció el Diego Costa intenso, poderoso, que es el primer defensor y que sabe detectar y acudir a la zona blanda de la zaga rival. Vio que Jordi Alba, Isco e Iniesta progresaban a trancas y barrancas por el costado izquierdo y empezó a ofrecerse, a arrastrar y a generar todo ese ruido que suele generar con el Atlético. Encima, esa maniobra para el empate le dio la confianza que necesitaba para terminar de soltarse.

Isco fue fundamental para salvar la tela de araña que tejió Fernando Santos. Sobre todo en la segunda parte, cuando el luso ordenó a los suyos salir a hostigar al español que la recibía de espaldas en el inicio del ataque. Ahí el malagueño, por todo lo ancho del terreno de juego, fue una alternativa a Iniesta o Koke, controló, se giró y activó a los demás medios en ese juego de toque letal.

Virtudes

Impuso su método en el pulso.

Talón de aquiles

De Gea no estuvo.

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