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Iborra, Roque Mesa, Sandro... emigrar y mantener la credibilidad del sistema

  • La clase media del fútbol español comienza a emigrar este verano

Sandro celebra el primer tanto. Sandro celebra el primer tanto.

Sandro celebra el primer tanto. / Marilú Báez

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Vicente Iborra, al Leicester; Roque Mesa al Swansea; Sandro, al Everton. Jugadores franquicia. La clase media del fútbol español comienza a emigrar este verano. Ofertas entre 6 -Sandro- 13 -Roque- y 14 -Iborra- millones de euros por futbolistas interesantes. Todos con un denominador común: están en el ordenador de Julen Lopetegui por si en algún momento la selección española necesitaba de sus servicios. Futbolistas clave en el Sevilla, UD Las Palmas y Málaga respectivamente. Iborra es algo más que un capitán en el vestuario del Sevilla. Roque Mesa es el medio centro de moda en la pasada campaña. Sandro, el seguro de vida del Málaga.

Por un lado, los clubes españoles ingresan un dinero que les viene bien para apuntalar el plan estratégico de LaLiga. Es obligatorio cumplirlo. La patronal exige con rigor deuda cero a sus clubes de inmediato para seguir manteniendo la credibilidad de un sistema que le permite explotar ahora mucho mejor los derechos de televisión en el mundo entero.

La Premier League es el gran cliente de LaLiga. España cuenta con una fábrica, una industria descomunal, una cadena de producción que trabaja sin desmayo, ofreciendo futbolistas de un alto grado de fiabilidad.

Seguro que todos los clubes afectados encuentran recambio en la inagotable cantera de sus equipos. De eso, no hay duda. Sin embargo, vistas las cifras que se mueven en el mercado internacional, parecen traspasos de perfil bajo. Su valor está por encima de su precio. Los clubes medios no han podido apuntalar las cláusulas de rescisión en las últimas temporadas.

La crisis económica les ha impedido estar más atentos a sus plantillas. Ahora, que los clubes van viendo en su mayoría la luz al final del túnel, sus ejecutivos deben comenzar a actualizar las cláusulas o a no tener prisa en vender y comenzar a presumir de futbolistas. Es el siguiente paso. El primero es cuadrar los balances.

Los agentes de los futbolistas españoles han sido los grandes beneficiados de este repunte. Han aguantado sus clientes sin subir las fichas y sus salarios, esperando su momento. Que ha llegado. España cada vez más, cuenta con el fútbol como factor determinante de ese 1 por ciento que aporta su industria al Producto Interior Bruto (PIB).

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