Lucena | écija · la crónica

Dejen paso al campeón

  • De otra liga El bando aracelitano se ve superado en todo momento por el oficio y la pegada de un Écija que sigue líder destacado Crisis El Lucena suma su tercera derrota consecutiva, la segunda en casa

El futuro campeón del grupo IV, el más serio candidato al ascenso de categoría, mostró todo su abanico de virtudes en el Municipal de Lucena. Visto lo visto ayer, Gordillo y compañía -el ex bético es accionista del bando astigitano junto a otros ex verdiblancos- han de empezar ya a recorrer España para echar un vistazo a los futuros rivales del play off. Porque el Écija, tan rocoso defensivamente como letal en ataque, minimizó a un conjunto aracelitano que lo intentó con todo, pero apenas si pudo dar muestras de estar sobre el terreno de juego ante la enorme superioridad mostrada por el equipo de Josep María Nogués.

Antonio Montero se la jugó de inicio con un ataque formado por sus dos flamantes fichajes: Juanma Ortiz y Diego Herrera. Fueron de lo poco salvable en un equipo superado sin remisión en el centro del campo por la pareja Pedro García-Capa. Ante tal desventaja, el juego local se vio reducido a las internadas por la derecha de Velasco y las entradas por sorpresa de Dani Lanza por el otro costado. Demasiado poco, demasiado previsible para sorprender a un Écija que presume de haber dejado su portería a cero en más de la mitad de los partidos disputados.

El paso de los minutos dio paso a la manifiesta superioridad amarilla. Ante un rival sin ideas, ahogado por una asfixiante presión, el líder fue poco a poco sintiéndose a gusto. Hasta el punto de que Robert hizo trabajar a Toni García por primera vez al filo del cuarto de hora con un libre directo que el meta cordobés sacó a córner con una prodigiosa mano.

Aun así, el gran beneficiado por las circunstancias fue Nolito, que se divierte como nadie cuando el partido se pone así. El sanluqueño sigue siendo ese jugador explosivo que cautivó al Valencia hace un par de temporadas hasta el punto de fichar por los chés. Pero se pierde en caracoleos infinitos, en querer rizar un rizo que a veces acaba rompiéndose. Algo que le privó de batir a Toni al filo del descanso en un mano a mano que quiso definir de vaselina.

Eso sí, está claro que ha sido tocado por esa varita mágica que te hace distinguir entre los demás. Por eso Nogués lo ha elegido para botar las faltas cercanas en detrimento de otros fantasiosos como Pedro García o Pepe Díaz. Y de sus botas nació el 0-1 en una jugada ensayada, calcada a otra que dio dividendos el pasado curso en el cruce copero ante el Real Madrid. Y con los mismos protagonistas. Centro del gaditano y cabezazo impecable de Mario Carrizosa.

Aun así, el verdadero crack del Écija es un veterano que anda ya camino de los 37 años. Paco Luna se olvidó de sentimentalismos y trajo por la calle de la amargura a su ex compañero José Luis Argüello. El jerezano dio un curso avanzado del trabajo que debe desarrolar un buen delantero centro bajando balones imposibles, jugando de espaldas a la portería, ganando todas las acciones por arriba... y fabricándose una obra de arte para finiquitar el partido.

Un control con el pecho ante el acoso de su marcador y una volea a la media vuelta desde la frontal dejaron sin respuesta a la parroquia lucentina e hicieron que el bueno de Fernando Domínguez -comentarista de una radio astigitana- viera en él al mismísimo Marco van Basten reencarnado. Era el 0-2. Ahí se firmó la tercera derrota consecutiva del Lucena.

Porque el conjunto de Antonio Montero se mostraba incapaz de hilvanar tres pases seguidos. Con los extremos desquiciados por el buen entramado defensivo hispalense, las variantes ofensivas quedaron reducidas a Diego Herrera que, siempre en desventaja y engullido entre la pareja de centrales, se mostró infatigable, pero no encontró recompensa alguna. Sí estuvo a punto de hacerlo Juanma Ortiz con una volea escorada en el descuento que Zigor rechazó y Guille no supo materializar.

Visto lo visto, Nene se la jugó de salida en el segundo periodo. Cabello entró para sustituir a un desaparecido Sergio Iglesias, lo que llevó a Velasco al doble pivote, donde ha dejado de ser un recurso; ahora es la solución. El arreón inicial del Lucena animó a su parroquia, helada por el intenso frío que regaló la mañana, por el resultado y por suficiencia mostrada por el Écija. Una contra llevada por Ortiz metió un punto más de emoción, pero su resolución, con tres compañeros mejor situados, fue la menos acertada y murió en los pies de Mario Carrizosa.

El Écija, poco a poco, se fue metiendo más atrás, confiado en su fortaleza defensiva a la espera de una contra que permitiera cerrar definitivamente el resultado. Ni siquiera hizo falta. Entre otras cosas porque la suerte también estuvo de su lado cuando Herrera se fabricó de la nada una ocasión que murió en la base del poste derecho de Zigor cuando la grada ya estaba levantada para cantar el gol. Fue la última oportunidad lucentina para dar emoción a un encuentro que no la tuvo nunca porque el Lucena es un equipo normalito; el Écija será el campeón.

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