Las palmas-córdoba · la crónica

Ahora no está para alegrías

  • El equipo de Luna no aprovechó (0-0) su tiempo en superioridad numérica · Desciende un puesto y ya es antepenúltimo, pero recorta un punto con el límite que marca la permanencia · Raúl Navas, muy certero al final

El Córdoba desperdició la oportunidad de salir de la zona de descenso -el Alavés había perdido- al no pasar del empate a cero en Las Palmas, a pesar de jugar con un hombre más desde el 37'. A cinco minutos del final, sin claridad para desnivelar el marcador, el combinado blanquiverde también sufrió su expulsión, la del reincidente Ceballos, y terminó el encuentro encerrado, temeroso de perder su ligero pero preciado botín. Pudo llevarse una alegría completa, pero este Córdoba está destinado a sufrir. José Vega marcó un gol en el minuto 84, pero el árbitro invalidó la acción. El festejo se diluyó.

Como todo en la vida tiene dos formas de verlo, el panorama es el siguiente: van 19 jornadas, por lo que quedan 23 para completar las 42, y el equipo recorta un punto con la permanencia (de tres a dos) al tiempo que pierde un puesto en la clasificación, ya que se ha visto superado por el Murcia. Ahora sólo tiene por detrás al Alicante y al Sevilla Atlético, que también sumaron ayer.

El encuentro arrancó de forma frenética. Apenas habían transcurrido 15 segundos cuando Gaspar Gálvez concedió el primer córner para evitar un testarazo de Marcos Márquez en boca de gol. La Unión marcó así su territorio, dejando clara desde el principio su condición de favorito. No estaban dispuestos los anfitriones a dejarse comer el terreno por un adversario, el Córdoba, al que se presumía reactivado por los cambios en su estructura técnica y, sobre todo, por su necesidad de puntuar.

Pronto, en el minuto 5, Rubén tuvo que realizar una rápida cobertura ante Pablo Sánchez para enmendar el segundo error de Pierini en la salida del balón. En un campo amplio, contra futbolistas técnicos y verticales, el Córdoba debía aguantar de pie para ir cogiendo confianza. La siguiente ocasión, con varios recortes de Jorge Larena y una intencionada rosca hacia la escuadra que se perdió ligeramente desviada, constituyó el tercer susto.

Un zurdazo mordido de Cristian Álvarez, ya en el minuto 9, vino a expresar que los de blanco y verde podían tener sus opciones. Fue en la primera arrancada de Katxorro, la gran novedad en la alineación en detrimento de Asen, ayer de nuevo suplente. El de Baracaldo realizó el primer lanzamiento a puerta, sin excesivas complicaciones para Santamaría. Su presencia en el once daba forma al 4-2-3-1 (formaba el doble pivote con Ito) y liberaba, como había ocurrido ante la Real Sociedad, a Javi Flores. El de Fátima condujo hasta la frontal una transición a la que sólo le faltó un último pase letal, bien a Yordi, bien a Cristian.

Capeado el arreón inicial, el Córdoba estaba en el partido. Quizá abusaba de las cesiones a Raúl Navas, inquilino de la portería una vez cumplido su partido de sanción. Sin embargo, no conviene rifar la pelota ante un adversario muy peligroso de tres cuartas partes de campo hacia delante. No había que precipitarse.

Así llegó un córner un favor, después de una esmerada combinación de todo el equipo, con centro de José Vega. Hay que convencerse de que este Córdoba es capaz de tocar la pelota con sentido. Sigue careciendo de profundidad, pero tiempo al tiempo.

Con el choque controlado, en el ecuador del primer periodo, José Vega se jugó el penalti al chocar con Marcos Márquez en un salto. Bernabé García lo pasó por alto. Tampoco se mostró contundente a pesar de la reiteración en las faltas, como cuando Ceballos interrumpió sin contemplaciones un brioso avance de Miguel García. A renglón seguido, quien pagó el pato en forma de tarjeta fue Cristian Álvarez, el cordobesista más amonestado esta temporada. Fue al filo de la media hora, poco después de que Nauzet Alemán botara un córner, Samuel cabeceara y Raúl Navas atajara sobre la raya.

Las Palmas había vuelto a animarse. El Córdoba, sin precisión para asociarse, reculaba. Marcos Márquez se aproximó el 1-0 al robarle la cartera a Pierini en el área. Pablo Sánchez forzó la tarjeta de Rubén. El partido estaba en las botas de Miguel García, que empezaba a tocar con soltura. Pero el pivote amarillo trabó a Javi Flores en el círculo central y el árbitro, esta vez implacable, le mostró la segunda cartulina. La Unión se quedaba con diez y el encuentro adquiría una dimensión desconocida para el Córdoba: superioridad numérica, bendito tesoro.

La roja llegó en el 37', por lo que apenas quedó tiempo para aprovechar el desconcierto canario. Por el contrario, Ceballos también quedó amonestado. La primera mitad se consumió con un zapatazo de Jorge desde la frontal, que salió a un metro del palo que cubría Raúl Navas.

El gaditano volvió a arrojarse a la hierba antes de que se cumpliera el primer minuto de la segunda mitad por culpa de otro error en la entrega de Pierini, que dio pie a Gerardo a probar fortuna desde la corona del área. En la misma zona, pero en el campo opuesto, Yordi se hizo sitio para soltar un derechazo blocado por Santamaría.

Con buen criterio, Las Palmas regresó de los vestuarios con cautela, bajo la premisa de ganar tiempo para adaptarse a la desigual coyuntura. José Vega empalmó la bola de forma defectuosa tras un centro pasado de Cristian Álvarez. Poco que ver con el libre directo ejecutado desde unos 25 metros por Nauzet Alemán (52'), tan bien dirigido que obligó a Navas a estirarse para desviar el esférico hasta el poste. La pelota, repelida, golpeó en Marcos Márquez -siempre presto para hincar el diente, no le dio tiempo a acomodar el cuerpo- y se marchó fuera.

El Córdoba se había salvado. Repuesto del sobresalto, el conjunto blanquiverde volvió a acercarse al portal contrario por medio de Katxorro, que eligió tirar en vez de abrir hacia el desmarcado José Vega. Rebasada la hora de juego, Las Palmas era una presa factible porque estaba con uno menos y porque la graba estaba al borde de un ataque de nervios por las decisiones del colegiado. Acaso el equipo más ansioso de la categoría debía sacar partido de la ansiedad del ambiente.

Arrancando desde la izquierda, Javi Flores fue protagonista en las tres siguientes ocasiones: colada hasta la línea de fondo sin encontrar rematador, posibilidad de remachar cerca de la línea un córner botado por Cristian Álvarez y tocado por Gaspar y pase en posición franca hacia Katxorro, que disparó mal. Flores pasó a la derecha en el 68', cuando Luna Eslava realizó el primer cambio: Asen por Cristian. El madrileño encontraba así la oportunidad de reivindicar el retorno a un once en el que tuvo plaza indiscutible prácticamente desde su llegada al club.

Corría el reloj y el Córdoba no aprovechaba su ventajosa situación. El ataque, timorato, no funcionaba, y Gastón Casas disfrutó de sus primeros minutos con Luna al relevar a Yordi. Ariete por ariete.

No obstante, parecía que los locales, situados en la zona media de la tabla, tenían más necesidad de ganar que un grupo de profesionales sumidos en la zona de descenso. Saúl se erigió en enemigo del fair play al percutir por la izquierda mientras la mayoría esperaba que tirara el balón fuera porque Asen se dolía en el suelo. El madrileño, ya de pie, dibujó una bicicleta de las suyas e inquietó a Santamaría con un zurdazo afilado. Katxorro volvió a intentarlo desde lejos y Gastón Casas, tras encontrarse una pelota suelta en el área, se sacó un tiro raso que acabó en los guantes de Santamaría.

El portero no llegó en un testarazo de su compañero David García, previo centro de Javi Flores, pero Bernabé invalidó el 0-1 por falta de José Vega. Era el minuto 84. Uno después, Ceballos igualó la balanza al ver la segunda amarilla por protestar. Luna no quiso complicaciones: fuera Katxorro, dentro Aurelio. El defensa, inédito desde hace más de un año, ocupó el puesto de lateral izquierdo, y Rubén pasó a ocupar la vacante de Ceballos.

Los cinco minutos de descuento se antojaban un suplicio, con el campo inclinado hacia Raúl Navas. El Córdoba, incapaz de solventar el partido con uno más, se conformó con el punto en el duelo diez contra diez. Ya en el 95', Aurelio derribó a Pablo Sánchez justo en la frontal del área. Olía a tragedia, a otro puñetazo al mentón a miles de kilómetros de casa, pero el tiro de David González, centrado, fue blocado por Navas. Un puntito. Menos es nada.

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